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Coaching deriva del entrenamiento de
deportistas. Fué John Whitmore quien lo aplicó al mundo empresarial hace más de
dos décadas. Desgraciadamente se ha popularizado tanto que el término coaching
se ha desvalorizado, ya que es empleado como una palabra comodín en la que se
encierran todo tipo de enfoques, algunos de ellos muy alejados del concepto que
expresa.
El
concepto del coaching tiene varios miles de años. En sentido puro, es el arte de
la mayéutica, que ya empleaba Sócrates en la antigua Grecia. Sócrates
ayudaba a sus discípulos haciéndoles preguntas y permitiéndoles que encontraran
la respuesta por sí mismos.
El coaching consiste en liberar el
potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño. Consiste en
ayudarle a aprender en lugar de enseñarle. El coachee, es decir, la persona que
recibe ayuda de un coach, no aprende nada del coach, sino que sólo aprende de sí
mismo. El trabajo del coach es estimular y facilitar, a través de preguntas, el
encuentro de respuestas por parte del coachee. El coach no da soluciones, sólo
ayuda a formular las preguntas correctas.
El coaching parte de la base de que cada
persona tiene un potencial oculto que es necesario liberar. Lo mejor de cada
persona está en el interior de cada persona. El coaching parte de la idea de que
hay que pensar en el potencial de las personas, no en su desempeño.
Las preguntas que hace el coach tienen
cuatro etapas diferentes:
1. Preguntas que ayudan a establecer la
meta
2. Preguntas que ayudan a examinar la realidad y a explorar la situación
presente.
3. Preguntas que ayudan a encontrar opciones, estrategias y posibilidades
alternativas.
4. Preguntas que ayudan a determinar qué, cuándo y quién lo hará y la voluntad
de hacerlo.
Meta, realidad, opciones y acción es lo
que determina el proceso del coaching.
El coaching se puede aplicar a la vida
personal y a la vida empresarial.
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