Ahora no, después

Por Daniela Cruz

¿Tiene usted la mala costumbre de retrasar las cosas que tiene que hacer? ¿Deja pare el último momento esa tarea que no le gusta nada realizar y finalmente la tiene que acabar tarde y mal? ¿Se pone nervioso cuando ve que el tiempo pasa y sigue sin hacer lo que debería haber hecho hace días? Sin embargo si este tipo de situaciones de dejar las cosas para después se convierte en una rutina, finalmente tendrá repercusión en nuestra capacidad para funcionar de una forma eficaz.

Lo que nos lleva a actuar así, no es otra cosa que la falta de decisión. Conforme se va acercando el momento de empezar con esa tarea, aquellas personas que carecen de decisión, enseguida encuentra cualquier otra cosa que hacer que sustituya a la inicial, relegándola nuevamente.

Esta forma de actuar, nos hace pensar que si posponemos “el asunto”para más tarde, obtendremos una recompensa aunque sea a corto plazo. El hecho de retrasarlo nos sirve por lo menos para no tener que enfrentarnos ahora mismo, y con un poco de suerte la esperanza es que lo hará otro por nosotros o desaparecerá.

Hay gente a la que esa tensión que se siente al hacer las cosas a última hora y de forma apresurada, les satisface más que esa sensación de tranquilidad y sosiego que se siente al terminar “el asunto o proyecto” a su hora.

Otras veces ese retraso en las tareas se debe al temor que sentimos ante nuevos proyectos. Es un mecanismo que nos lleva a tratar de alargar esa sensación de control que nos aporta la actividad conocida, preferimos lo familiar y conocido y nos frena el miedo a lo desconocido.

A todos nos ha ocurrido en algún momento de nuestra vida, por una u otra causa, el tener que retrasar un proyecto, pero hay personas que funcionan de este modo siempre, sea cual sea la actividad a desarrollar.

Si es usted de esas personas que tienen la costumbre de retrasar los proyectos o las cosas nuevas a realizar le podrán servir las siguientes pautas:

1. Enfréntese a la causa que le lleva a retrasarlo constantemente.

2. Tenga en cuenta que ya lo tiene asimilado como un hábito, así que debe aprender a cambiar esa costumbre.

3. Sea consciente de la pérdida de tiempo y estrés que le supone el retraso de la acción.

4. Recuerde que es más “doloroso” posponer algo constantemente que hacerlo en un plazo corto de tiempo, aunque en un principio nos parezca que no.

5. Para evitar que le surjan cosas que finalmente le impidan llevar a cabo aquello que ha ido posponiendo, hágalo a primera hora, cuando todavía el trabajo no se la he acumulado y se encuentra fresco.

6. Incluso le ayudará el hecho de ir avanzando poco a poco, plantéese trabajar en ello 30 minutos para empezar y ya irá aumentando el tiempo dedicado a la acción concreta, esto le ayudará a mantener el impulso.

7. Evite que distracciones menores le hagan perder el tiempo: cierre la puerta para aislarse, etc.

8. No se centre solamente en una forma de trabajo, haga que este sea más ameno entremezclando actividades relacionadas con “el proyecto”: escritura pura y dura, indagación, proyección, etc.

9. Tómese sus descansos oportunos.

10. Póngase recompensas a medio y corto plazo. No tiene que terminar del todo el proyecto para eso, pequeñas gratificaciones le vendrán muy bien.

 

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS
Email
Print