El nivel de cada alumno

Foto: Vermon(LCC)

Por Eloísa Gómez

Para conseguir que las cosas cambien y crear una realidad diferente no es suficiente con imaginar una distinta; aunque este sea, sin duda, un buen comienzo.  Además de tener una idea clara de lo que quieres conseguir debes disponer de unos procedimientos para modificar la situación actual y llegar a la que tu deseas. Por eso, una de las capacidades que más hay que fomentar entre el profesorado es la de indagar y reflexionar sobre cómo lograr las condiciones para que todos los alumnos aprendan.

El aprendizaje de los alumnos debe involucrar a los docentes , no solo en la adopción de nuevos materiales sino también en adquirir nuevos conocimientos, adoptar unos nuevos comportamientos y en modificarlos.

Esto no es posible sin pasar por un período de desestabilización. Sin ello es improbable que se produzca un cambio satisfactorio y duradero.

El cambio es un proceso en que las personas deben alterar sus formas de pensar y de hacer. Se crea una sensación de ansiedad y sentimientos de incompetencia, una turbulencia interna que es importante superar.

Podemos enumerar una serie de condiciones para la mejora efectiva de las clases.

Estas deben comenzar por un desarrollo profesional y una formación permanente por parte del profesorado.

También es fundamental realizar una planificación del curso teniendo en cuenta que esta debe ser lo más flexible posible y adaptarse igualmente a la marcha de cada curso y de cada conjunto de alumnos. (Nunca un curso es igual y debemos estar abiertos a cambiar el rumbo sobre la marcha).

Esto incide también sobre la idea de la participación.

Cuanto más se fomente la participación de los alumnos en la clase, más sencilla será la tarea del profesor puesto que entonces podrá adoptar una tarea de coordinador de las actividades de la clase.

Otra de las funciones que debe desempeñar el profesor es el de liderazgo de la clase, puesto que aunque se fomente la participación de los alumnos, no se debe perder nunca el rumbo hacia el cual vamos.

La función del profesor se convierte en fundamental, en tanto es él quien debe reconducir la clase hacia el fin deseado.

Un último apunte sobre las funciones que debe desempeñar el profesor es el de ayudar a retomar las riendas de la materia para reflexionar sobre los avances alcanzados y las metas que todavía quedan por conquistar.

La reflexión sobre el comportamiento, sobre las actividades, sobre las propias destrezas y sobre las colectivas, son materia de análisis que serán de gran ayuda para una mejor comprensión de la materia.

Avanzar hacia una enseñanza eficaz se enfrenta con un dilema fundamental: ¿cómo trabajar con el grupo y al mismo tiempo llegar a cada alumno individualmente?

Podemos considerar tres opciones.

En primer lugar podemos optar por mantener un nivel que nosotros consideremos adecuado. Si los alumnos son capaces de llegar a ese nivel todo será perfecto. El problema vendrá cuando, con toda seguridad, un nada despreciable porcentaje de alumnos no alcancen el nivel deseado y queden así excluidos del ritmo de la clase.

Una segunda alternativa es establecer un “compromiso de mínimos” en el cual se da ya por sentado que ese porcentaje de alumnos no va a llegar nunca a ese nivel básico. Con ello el nivel de la materia que se imparte alcanza en muchas ocasiones niveles bochornosos para evitar que una parte importante de alumnos queden descolgados.

Por último, y como opción más deseable, se encuentra el tratar de estimular y apoyar la participación de todos y cada uno de los alumnos, ampliando la propia capacidad de adaptación del profesorado.

Es en esta última opción donde el profesorado debe tomar la iniciativa y la responsabilidad de adaptarse y de encontrar el camino de la comunicación hacia todos los alumnos, adoptando nuevas técnicas, nuevas formas, nuevos hábitos que consigan acercarle a la mayoría de los alumnos.

Esta tercera opción es la que da la posibilidad de favorecer el aprendizaje de todos los alumnos.

Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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