Un modelo de chivo expiatorio

Por Jorge Marcos

Hoy en día hay personas que se benefician de hacer pequeñas a otras, se ven satisfechos cuando logran hacer pequeñas a otras. No es lo mismo adoptar una posición victimísta por pensar que son los demás los responsables de nuestros éxitos y fracasos que ocupar el lugar de víctima porque estamos en el punto de mira de un acosador.

La primera de las opciones se trata de una elección muy personal, aunque en ningún caso acertada. La segunda lo que determina la posición de víctima es el miedo de sentirse controlado, totalmente sin defensas.

¿Pero realmente qué beneficio saca el acosador y el grupo que le apoya en un proceso de mobbing? Las víctimas no tienen por qué ser personas débiles, son personas a las que tras todo el proceso de acoso, burlas y críticas se les ha hecho perder el control de su vida.

Por muy duro que parezca al acosador y a su grupo no les cuenta nada crear un chivo expiatorio. Simplemente tiene que encontrar a una persona que reaccione negativamente ante la provocación y en quien arrojar aquellos aspectos aparentemente peligrosos de los que todos necesitan desvincularse a fin de mantener una falsa imagen de equilibrio psicológico, moral o profesional.

El líder de todo esto tratará de hacernos creer que actúa así por el bien de la empresa. Se ve con la autoridad y el derecho de controlar, vigilar y destruir todo aquello que no esté en sus límites.

El objetivo consiste en colocar a una persona en posición de inferioridad y así es como se desarrolla el proceso de mobbing. La función de la persona que ha sido elegida como víctima es señalarla con el dedo y hacerla culpable, demostrando que lo es a toda costa.

Cuando el acosador actúa de este modo, lo que está haciendo es tratar de ocultar a los demás lo débil e inseguro que es. Es una persona que se siente indefensa y para ocultarlo muestra una fachada falsa de aparente poder para que las personas que le rodean no vean su flaqueza.

Su mayor esfuerzo se centra en  que quede clara la línea divisoria entre los buenos y los malos. El acosador y su grupo están en el lado de los justos y por el contrario el chivo está solo en el de los culpables. Es una clara forma de exclusión hacia la víctima y una percepción por parte del acosador de que su supervivencia está garantizada mientras la situación se mantenga así.  Su intención es la de que el grupo siga unido para calmar su propia ansiedad e inseguridad, tratando de mantener alta su autoestima y protegiéndose de posibles ataques a otros individuos.

Quieren seguir haciendo creer que si alguien está mal visto por el grupo es por algo, su idea es que esa situación se mantenga en el tiempo y si alguien decide darles la espalda y apoyar a la víctima esta saldrá igual o peor parada.

En definitiva se trata de personas incapaces de mantener relaciones recíprocas, como consecuencia de su sentimiento de inferioridad tienen que menospreciar a alguien y hacer grupo con el resto en una lucha cuerpo a cuerpo contra su chivo expiatorio.


El niño que iba a resolver los problemas del universo


Ricardo Ros – El niño que iba a resolver los problemas del universo

Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad.
Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies