Umbral del dolor

payaso

Foto: Henry(LCC)

Por Merlina Meiler

Muchos de nosotros no sabemos lidiar con el dolor, tanto físico como espiritual.  Tal vez sea porque nunca nos vimos inmersos en una situación de dolor desgarradora, como la pérdida de un ser querido, una dolencia física de sumo cuidado o un contratiempo fatal. O si hemos pasado por una o varias experiencias tan traumáticas, tenemos anclas guardadas en nuestro inconsciente, y cualquier recuerdo cercano o una posibilidad remota que dicha ancla de dolor se dispare nos hace entrar en pánico o simplemente rehuir todo contacto con el dolor. Convengamos que enfrentarse cara a cara con situaciones de esta naturaleza no es una tarea fácil ni agradable. Es habitual apelar a nuestros más variados recursos dilatorios para alejar de nosotros la posibilidad de sufrir. A la mayoría de las personas la mera idea de poder experimentar dolor les inspira un profundo temor, ya que creen que este sentimiento es insoportable, que no tolerarán enfrentarse a él, y que es mejor buscar una manera de canalizar la situación que están viviendo, encauzándola dentro de parámetros más felices a simple vista, pero que sólo por un tiempo podrán detener el presagio de momentos incluso más difíciles.

Pongamos como ejemplo una pareja de novios que después de largos años de estar juntos por inercia llegan una situación de tedio y desgano. ¿Qué produciría dolor y amargura? Una separación. ¿Qué causaría felicidad? Casarse, con todo lo que esto implica: apostar a algo nuevo, preparar la fiesta, el vestido de novia, el ajuar, recibir regalos, mudarse, planear el viaje de bodas. Si ésta fue la razón por la que una pareja decidió casarse, pues ya podemos imaginar el resultado final de esta unión.

Otro caso habitual es el de las parejas desavenidas que intentan recrear el lazo de amor que tal vez en algún momento sintieron trayendo un bebé al mundo. En principio parece una decisión feliz, pero sin embargo es sólo una manera de dilatar la llegada del dolor a sus vidas. Un vínculo desgastado no renacerá mágicamente de este modo, es más, el contexto se agrava porque hay otra personita en el medio que también sufrirá.

Hay otras situaciones, como no hablar sobre ciertos asuntos para no enfrentarlos y, de este modo, evitar que haya peleas y discusiones con el subsiguiente sabor amargo después del disgusto. El no tocar ciertos temas en realidad anula la posibilidad cierta de que las cosas cambien y mejores. De entender por qué una persona se comporta de tal o cual modo. Se evita la pena que produce la discusión pero a la larga esta actitud provoca un sufrimiento mayor.

Creo firmemente que un gran dolor es el resultado de pequeños dolores no resueltos. Enfrentarlos requiere entereza y coraje… poner los puntos sobre las íes… llamar a las cosas por su nombre… hacer preguntas específicas y sólo aceptar respuestas concretas…

¿Estás dispuesto a aceptar la realidad, aunque esto implique momentos de dolor? Además de otros de amor / miedo / placer / incertidumbre / espera / diversión… todo lo que significa estar vivo.

Sitúate aquí y ahora, y piensa en algún tema no resuelto que implique la posibilidad de verte inmerso en un marco doloroso. Quizá le vienes rehuyendo a un tema en particular desde hace un tiempo, o lo desdibujas y enfocas desde ángulos que no tienen mucho que ver con la raíz del problema.

Visualiza el asunto. Cámbiale las submodalidades por las reales, para que lo puedas ver tal cual es, quitándole los velos que lo deformaban y no te permitían ver la realidad. Tómate todo el tiempo necesario para que todo se ajuste a como verdaderamente es.

Mirando esta situación real, piensa qué recursos necesitas para hacerle frente de la mejor manera, y que el resultado de este camino que estás transitando en este momento sea positivo y provechoso. Tienes toda clase de recursos dentro de ti y puedes hacer frente a todo tipo de situaciones. Tu propia voz interior traerá la imagen de lo que justamente se adecua a lo que precisas en este momento. Ten plena confianza en ti mismo y en tu fuerza interior y permite que el acaecer de los acontecimientos, sea el que fuere, traiga consigo nuevos inicios, nuevas posibilidades a tu vida y, por qué no, nuevas aventuras.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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