Trucos para hablar con nuestros hijos sin perder los papeles

childPor Jaime Gonzalez

Tanto los niños como los adultos hay veces en las que necesitamos tiempo para calmarnos ya que hablar en caliente y de forma impulsiva, lo único que puede es empeorar las cosas ya que no controlamos lo que expresamos.

Si nuestro hijo se ha enfadado y no entra en razón, lo mejor es decirle que hablaremos con él cuando se calme. Aunque en su momento quizá nos parezca que no es así, todos podemos beneficiarnos de esos momentos “para pensar” que nos tomamos saliendo a dar una vuelta, en un punto tranquilo de la casa o delante de la ventana del salón. Esto hace que ambas partes piensen con claridad y la reacción no sea tan impulsiva.

Con estos momentos de descanso, tanto los niños como nosotros aprendemos a relajarnos, controlar nuestros primeros impulsos y a tener paciencia.

Un rato después iremos a su cuarto para hablar de lo que ha sucedido y llegar a una solución dirigida por los padres. No es una negociación, las normas las marcan los padres y el hecho de haberse ido a pensar no significa que vayan a ceder a todos sus deseos, simplemente se han tomado su tiempo para afrontarlo con mayor tranquilidad y serenidad.

Otra idea que se puede tener en cuenta para mejorar la relación entre los padres y sus hijos es la de “el palo de hablar”.

Este sistema es muy utilizado en muchas culturas en las que el palo marca y da prioridad a la persona que lo sostiene, es el símbolo del poder del habla y son los demás los que deben prestar atención a la persona que sostiene el palo.

Los turnos son muy respetados y cada parte espera a que llegue su turno prestando atención a lo que la otra persona está diciendo. De este modo se evitan las interrupciones que tanto molestar al hablante y permite llevar una conversación mucho más fluida.

Los palos para hablar no son varitas mágicas que hagan hablar con sinceridad y respeto a todos los que lo toman, pero sí que es verdad que supone una gran ayuda. Si todos los miembros se comprometen, simplemente ayuda a que la conversación se desarrolle sin críticas, ni reprimendas constantes ni amenazas que luego no se cumplen.

Por supuesto siempre tenemos que hablarnos desde el respeto, nunca humillando o avergonzando a nuestros hijos. Aunque hayan hecho algo mal tienen que saber que les respetamos y que les animamos a mejorar.

Los hijos tienden a admirar a los padres y es por eso que debemos darles un buen ejemplo a seguir. Si mantenemos un diálogo respetuoso con ellos aprenderán a hablar con respeto, de tal modo que cuando se enfaden ellos también tenderán a hablar del mismo modo.

Con mirar hacia otro lado cuando la comunicación en casa no existe, no resolverá el problema. Hacerle frente nos impulsa a probar nuevos sistemas. Quizá no acertemos a la primera, pero el hecho de cambiar nuestra forma de acción hará que las cosas cambien hasta que acertemos en lo que mejor nos funciona en casa.


Nuevos enfoques en educacion


Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.

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