Nuestros hijos nos observan

childlookingPor Ivan Dinsi

Muchas veces nos olvidamos de que los pequeños de la casa viven bajo el mismo techo que los adultos. Ellos se dan cuenta de todo: su expresión cambia cuando escuchan a sus padres faltarse al respeto, cuando no somos capaces de contenernos y descargamos la ira acumulada durante todo el día con ellos, etc. No es algo habitual pero seguro que en alguna ocasión habéis visto los ojos de tristeza de un niño que llora por los gritos de sus padres o que refleja tristeza en sus ojos por las malas palabras que se dedican.

Ese ambiente hostil afecta mucho más de lo que pensamos a los niños. Un niño que vive asustado o dominado por la ira, a falta de bienestar se ve afectado en su autoestima y en su capacidad de aprendizaje.

Un niño asustado no puede pensar ni desarrollarse con naturalidad. Lo que hará es preguntarse constantemente qué es lo que ha hecho mal, no conoce lo que significa la palabra relajarse ya que todas sus energías se basan en evitar problemas.

Cuando irritados por la situación y el estrés del día chillamos desesperadamente a nuestro hijo quizá consigamos que nos obedezca en ese momento, pero poco a poco la confianza entre padres e hijos se va minando.

El autocontrol es una capacidad humana que todos nosotros deberíamos desarrollar y trabajar más a menudo, tanto por nuestro propio bien como por el bien de nuestros propios hijos.

Sin autocontrol lo que hacemos es empeorar la situación. Si no somos nosotros mismos capaces de decidir cómo queremos actuar y reaccionar en cada momento eso significa que aún nos queda mucho que aprender en esta vida. No podemos dejarnos llevar por la situación y dejar que nos desbordemos cada vez que algo no sale como esperábamos o cada vez que el otro nos dice algo que no queremos escuchar. Y mucho menos en presencia de nuestros hijos ya que le estamos dando pautas que aprenderá desde muy pequeño y utilizará después.

Aunque parezca que son pequeños y no se dan cuenta, nuestros hijos perciben todo lo que les rodea, son sensibles a todos los cambios, palabras por encima de tono, etc.

La forma de ser más sabios con las personas que nos rodean y queremos es dejando de pagar nuestras propias frustraciones o malas experiencias con ellos. Muchas veces no nos resulta sencillo conseguirlo pero si recordamos cómo debemos actuar y reaccionar para no sentirnos mal después ganaremos no solo nosotros mismos sino también en la relación con las otras personas.

Si queremos ayudar a nuestros hijos con su propia ira para que en la madurez sean personas cabales y serenas primero tenemos que ayudarnos a nosotros mismos. Si nos tranquilizamos nosotros haremos que ellos aprendan a tranquilizarse también y en la madurez serán personas más inteligentes y completas.

Cada vez que perdamos los papeles tenemos que pensar en cómo nos gustaría que fueran nuestros hijos en la edad adulta.


Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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