Somos segmento y todo

trozosPor Guillermo Lira

En esta vida hay personas que prefieren vivir en soledad, otras prefieren hacerlo acompañadas de su pareja, otras con la pareja y los hijos, otros con amigos, etc. Ningún hombre es una “isla” ya que los que nos enriquece aún más son los vínculos que hemos ido creando a lo largo de esta vida.

Hay personas a las que se escucha decir este tipo de frases que reflejan la poca necesidad de compartir la vida que tienen o creen tener:

“Estoy completamente solo, no tengo nadie con quien compartir ni mis alegrías ni mis tristezas”.

“Me siento bastante abandonado, pero estoy mejor solo que mal acompañado”.

“No me relaciono con nadie porque yo solo me basto, trabajar en equipo no va conmigo”.

“Ni siquiera mantengo relación con mi familia ni amigos ¿Para qué?

“No saben lo bien que se está solo, sin tener ataduras de ningún tipo, ni con ninguna persona”.

En esos vínculos tomamos o podemos llegar a tomar varios papeles: el de amigo o amiga de alguien, el de hermana o hermano de alguien, el de pareja de alguien, el de enemigo de alguien, el de cliente de alguien, etc.

En definitiva somos una parte de un todo y somos un todo en si mismo.

Nunca una sola palabra podrá definir a una persona. Cada persona es una complicada mezcla de rasgos cuyo resultado, es irrepetible y distinto a la suma de todos sus fragmentos.

No debemos perder de vista la perspectiva de que somos al mismo tiempo un todo y parte, ya que esto puede llevarnos a que nos resulte imposible estar solos y vivir acompañados.

La cuestión está en que vivir acompañado es complicado porque hay que armonizar personas muy diferentes, pero vivir solo también es muy complicado ya que ninguna ola es el mar ni ninguna hoja es el árbol.

Ser capaces de percibir nuestra propia diversidad, nos ayuda a comprender y conciliar lo distinto para así poder vivir en compañía. Ser conscientes de nuestra diversidad nos permite generar nuestra propia identidad.

En este caso yo me voy a centrar en aquellas personas que deciden vivir en compañía, que optan por formar un equipo con objetivos individuales y colectivos que comparten una esencia común. Lo mismo ocurre en cualquier equipo de negocios o deportivo, si uno de los integrantes empieza a mirar solamente por sus metas personales, el equipo empezará a resquebrajarse.

Como en cualquier convivencia, pueden y deben darse desacuerdos, lo que no significa que una de ellas esté equivocada, sino que piensan de forma completamente diferente o que tienen objetivos diferentes.

Para que esa convivencia se convierta en arte, esta relación debe estar basada en el reconocimiento, estimación e integración.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

Más información

1 Comentario

  • Muy interesante tu enfoque sobre el asunto de la soledad; y su opuesto el de estar en compañía. No está más decir que la tecnología hoy en día contribuye a apartarnos de los sentimientos y experiencias netamente humanas que debemos vivir en carne propia. En la actualidad, me encuentro seguiendo un taller de PNL el cuál me está siendo de mucho provecho para reafirmarme como persona que busca el desarrollo y éxito tanto propio como de los que los que me rodean. Encuentro bastante interesante tu sitio web sobre esta disciplina. Gracias.

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