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| La juventud es una fase desafiante, conflictiva y fundamental en la evolución, madurez y equilibrio emocional del humano. Es una fase de transición de la niñez para la vida adulta. El joven empieza a tener influencia notable y transformadora de las hormonas sexuales en su fisiología y psicología.
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Bromas, comportamientos y ocupaciones típicas de la niñez dan espacio a
nuevas buscas. El cuerpo se transforma para ejercer la sexualidad y la
reproducción de la especie, momento fantástico de la evolución del ser
y de la sociedad.
Una "serpiente energética" es encendida, empezando a orientar la atención, curiosidad, búsqueda y descubiertas del joven.
Valores, creencias, criterios, objetivos, comportamientos, posturas
y actitudes inéditas hasta entonces, pasan a ocupar y formar ese nuevo
ser. Un ser que aparece en búsqueda de su esencia y afirmación de su
identidad única y especial.
En cambio la familia, la escuela y el medio social que recibe este
nuevo ser, siguen los mismos en sus estructuras convencionales.
Salvo escasas excepciones, siguen actuando como siempre, ignorando
la esencia, las demandas, las necesidades y el momento especial de este
nuevo ser.
En el mundo globalizado actual, el papel de educar, orientar y
contribuir con el joven en su caminata propia, no es función simple.
Por fin el joven bajo acción de esta serpiente es dotado de una "fuente
de energía" inspiradora, motora de las transformaciones y expansión de
la consciencia y sabiduría humana.
Energía que transgrede y que lleva a la transformación de reglas, valores y comportamientos civilizados.
Sin esta energía típica de los jóvenes, el mundo todavía hoy
estaría comunicándose por tambores, transportándose por carros y las
mujeres estarían confinadas y restrictivas a la cocina y a la
lavandería.
La esencia transgresora y de negación de lo convencional, típica
de los jóvenes, trae a ellos capacidades de inconformismo, indignación
y audacia para rebelarse. La mala administración y represión de esa
energía, empuja al joven en búsqueda de drogas, consumismo, sexualidad
irresponsable, violencia u otros hechos antisociales que llevan al
fracaso.
En los sistemas tribales aislados, esta función de orientar y
forjar a los jóvenes para la vida adulta es función de la comunidad
De acuerdo con tradiciones de cada cultura, destacan tíos, pajes,
guerreros, sabios, padrinos y distintos otros personajes en este papel
orientador.
Es común la agrupación y el aislamiento de jóvenes, hombres y mujeres,
para el molde de los patrones de comportamientos y culturales típicos
de cada cultura. La familia pasa a tener influencia dispersa en el
contexto del trabajo comunitario, no ocurriendo la confrontación
directa de la convivencia y división del territorio como existe en
nuestro medio familiar. Podríamos hablar que no existe la lucha directa
por el territorio o liderazgo que de alguna forma el inconsciente
humano coloca para los hombres "machos adultos".
En la "aldea global" el joven es bombardeado por informaciones de
todo el tipo a través de la media escrita, electrónica y por la
Internet.
En las esquinas electrónicas y callejones de las vías no existen
límites para valores, creencias, posturas, actitudes y comportamientos.
Cada uno se entera y actúa de acuerdo con el acaso y sus deseos.
Las confrontaciones empeoran. La comunicación se torna difícil,
desencuentros frecuentes, disgustos y resentimientos pueden llevar al
rompimiento de relaciones y grandes dificultades emocionales.
El joven a pesar de su fuerza, es un eslabón vulnerable en esta
corriente de conflictos familiares. No está totalmente preparado para
su autosuficiencia económica, emocional y social.
Cuando no tiene la solidaridad y aparcería de la familia para
enfrentar y vencer sus dificultades, va a buscarlas y encontrarlas en
la calle.
Falta de energía, atención y entusiasmo para estudiar y memorizar.
Dificultad para concentrarse, tomar decisiones y relacionarse con
familiares. Inseguridad, no consigue decir no cuando es solicitado para
hacer algo que no acepte. Desesperanza, llanto, cansancio, necesidad de
agradar a los otros y enfado en extremo por pequeñas cosas. Dificultad
para aprender.
Son síntomas que señalan la punta del "iceberg" de problemas y
dificultades emocionales del joven. Es una muestra, una comunicación
desesperada de que algo no está bueno. Dificultades que cuidadas y
solucionadas a tiempo, posibilitan en la renovación y en la fuerza para
el joven en su caminata. La falta de solución de sus dificultades
emocionales, pueden llevarlo a buscar como "salida e sus problemas" las
drogas, el sexo irresponsable, la violencia y otros actos antisociales
que, lo hunde junto con sus familias en verdaderos líos.
Los padres aisladamente no son héroes infalibles, poseen también
sus dificultades existenciales, materiales y emocionales que los
imposibilitan de decidir algunos problemas. Aprender a estudiar,
aprender a aprender, aprender a memorizar y utilizarse de la
información para realizar pruebas y exámenes de selectividad. No es
suficiente estudiar y memorizar; es importante que el joven aprenda a
usar todos sus recursos mentales que disponga, para enfrentar y vencer
con equilibrio, las etapas y desafíos que la vida lo presenta.
Saber orientar su propia energía interna, y transgredir con
equilibrio y buen sentido para crear y brillar en artes, estudios,
deportes, política, ciencia y convivencia social.
El mundo es un manantial de injusticia y calamidades, necesitamos
de actuación de los jóvenes para que se indignen, actúen y transformen
la sociedad. Mientras haya esta perspectiva de actuación inconforme del
joven, habrá esperanzas del mundo cambiarse para mejor.
Además de los exámenes de selectividad, los concursos y
entrevistas profesionales que se realizan después de la graduación
serán constante en el mundo competitivo actual. No hay más el empleo
vitalicio.
La necesidad de un diploma de graduación, master o doctorado como
garantía de empleo y buena remuneración es muy relativo en el mercado
actual.
Además de competente, el profesional de alta empleabilidad debe
brillar en el campo emocional y mantener encendida la llama del
entusiasmo, curiosidad y determinación en busca de nuevos
conocimientos.
Éste es el nuevo paradigma del mercado profesional.
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