| Cambiar creencias limitantes |
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Andrea Fernández
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| Si bien es habitual en nuestra cultura la frase “una persona con creencias firmes”, incluso a manera de elogio, siento mucho expresar aquí que las creencias de las personas están en continuo cambio. |
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Nuestras creencias cambian, de manera
espontánea, a medida que vamos creciendo. Por ejemplo, cuando niños,
creíamos que la casa de la tía era lejos y estaba fuera de nuestro
alcance (estaba a 20 cuadras) y además, que lo mejor que podía pasarnos
era que se enferme la maestra (así no teníamos clase). Hoy,
afortunadamente, ya no creemos más en ninguna de esas dos cosas. ¿O sí?
e atribuye a Victoria Ocampo la frase “cuando no se tiene el coraje de
vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive”. No es
nuestra intención ofender la memoria de doña Victoria: en realidad para
todos nosotros, durante nuestro tiempo de vida alternamos entre vivir
como pensamos y pensar como vivimos. Hasta doña Victoria lo hizo, con
coraje característico.
Tenemos creencias básicas que utilizamos como guías de nuestros
comportamientos, y tenemos la costumbre de ir modificándolas a medida
que dejan de ser válidas. En teoría nuestra flexibilidad en cuanto a
nuestras creencias es ilimitada. Sin embargo, algunas creencias se
mantienen incólumes a lo largo del tiempo. Las razones de esto último
son varias: una es que nos acostumbramos tanto a ellas que pasan a
formar parte de quiénes somos. Son por ejemplo las creencias vinculadas
a nuestra identidad. Otras razones son comodidad, necesidad de
protección, etc.
Robert Dilts explica muy bien, en su artículo “Intenciones Positivas”,
la relación entre este principio, las ganancias secundarias y las
creencias. También podemos citar a Robert Graves (Yo, Claudio) “la
gente es capaz de creerse cualquier cosa que le convenga”.
A manera de ejemplo de las dos actitudes comunes frente a nuestras
creencias he incluido aquí dos textos humorísticos de autor anónimo de
los que suelen circular por internet por vía de correos electrónicos
entre amigos y colegas.
En primer lugar, para el caso de ‘vivir como se piensa’, o sea para
aquellos casos en que lo que las personas perciben en el mundo externo
no modifica las creencias pre-existentes en su propio mundo interno,
para así confirmarlas y mantenerlas, sugiero la lectura de “Uruguayos
Campeones”.
En segundo, para el caso de ‘pensar como se vive’, o sea para
aquellos casos en que lo que ocurre en el mundo externo sí modifica las
creencias en el mundo interno, para así adaptarnos mejor a nuestro
medio ambiente, he incluido el “Diario de un rosarino en Montreal”.
ste último texto, debo advertirlo, contiene lenguaje obsceno de uso
familiar, aunque no creo que resulte ofensivo para cualquier adulto con
sentido del humor. También, en beneficio de los canadienses, cabe
mencionar que algunas de las cosas que se relatan en el texto son
imposibles en una ciudad como Montreal. El texto no es acerca de Canadá
ni de los rosarinos, sino acerca de nosotros mismos.
En ambos casos, mi agradecimiento a los autores.
Uruguayos campeones
Refieren las crónicas que en 1994 se celebró una regata entre
dos equipos; uno compuesto por trabajadores de una empresa uruguaya y
otro por sus colegas de una similar japonesa.
Apenas fue dada la orden de partida, los remeros japoneses
comenzaron a destacarse, llegando a la meta prontamente. El equipo
uruguayo lo hizo una hora después.
De regreso a nuestro país, la Dirección se reunió para analizar las
causas del desconcertante e imprevisto resultado. Se llegó a una
conclusión: en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez
remeros, mientras que en el uruguayo había un remero y diez jefes de
equipo.
Se decidió entonces adoptar las medidas pertinentes para el año siguiente.
En 1995, apenas producida la largada, desde la primera remada el
equipo japonés volvió a adelantarse. El equipo uruguayo llegó esta vez
dos horas más tarde.
La dirección volvió a reunirse luego del nuevo revés y tras
estudiar lo acontecido comprobó que en el equipo japonés había un jefe
de equipo y diez remeros, mientras que el equipo uruguayo, luego del
intenso estudio anterior, estaba compuesto por un jefe de equipo, dos
asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Por lo cual,
tras un minucioso análisis, se llegó a la conclusión unánime: el remero
es el incompetente.
n 1996, el equipo japonés escapó de salida. La
tripulación uruguaya, cuya integración había sido encomendada al
Departamento de Nuevas Tecnologías, llegó tres horas más tarde.
A los efectos de tomar el toro por las astas, se llevó a cabo una
reunión en el salón VIP del 4º piso, esta vez con el staff y presencia
obligatoria, y se concluyó que: posiblemente para desconcertar, esta
vez el equipo japonés optó por la formación tradicional de un jefe de
equipo y diez remeros.
El equipo uruguayo, que había sido conformado según el informe
final de una afamada consultora internacional con casa central en Nueva
York, prefirió una formación vanguardista integrada por un jefe de
equipo, dos auditores de la mencionada consultora, un asesor en
empowerment, un asesor en downsizing, una asesor de calidad total y
cuatro controllers administrativos que no quitaban el ojo al único
remero a quien habían amonestado y castigado quitándole todos los plus
e incentivos por el fracaso anterior.
Luego de varios días de reuniones realizadas en un famoso spa del
departamento de Maldonado, se concluyó que debía recurrirse a la
contratación de un nuevo remero, pero a través de outsourcing a los
efectos de no tener que lidiar con el sindicato y no estar atado a
convenios laborales que esclerosan la eficiencia y degradan la
productividad.”
(Autor anónimo)
Diario de un rosarino en Montreal
“Cuando los dioses deciden castigarnos, atienden nuestras súplicas”
Oscar Wilde
12 de Agosto
Hoy me mudé por fin a mi nueva casa en Montreal. Que paz que hay
aquí, todo es tan tranquilo y tan bonito, que bella campiña y que
ciudad tan linda.
Casi no puedo esperar a ver las colinas cubiertas de nieve, de
verdad que esto es muy hermoso. Que bueno haber dejado atrás el calor,
el ruido de Rosario, ya no soportaba mas la humedad y los mosquitos,
esto sí que es precioso.
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14 de Octubre
Esto es lo más lindo que he visto en mi vida. Los colores de las
hojas, pasear por los bosques y poder disfrutar de las cuatro
estaciones del año.
Esta mañana vi un ciervo, que animal tan lindo, luce sus cuernos
como una corona, siempre con la cabeza erguida, es sin duda el rey del
bosque. Canadá es como estar en el paraíso. Esto sí que es vida. Y pensar que estuve tantos años en el infierno de Rosario.
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11 de Noviembre
Cada día me gusta más Montreal. Muy pronto comenzara la caza del
ciervo. No puedo imaginarme que alguien tenga intención de matar a esos
animalitos tan hermosos e inofensivos. Ya llega el invierno y pronto
comenzara a nevar, esto sí que es vida.
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2 de Diciembre
Anoche nevó, que alegría. Me desperté y todo estaba cubierto de
nieve, parecía una tarjeta postal. Salí a apalear la nieve y de la
alegría me tiré y me revolqué por la nieve. Después hice bolas de nieve
y se las tiré a los pibes del vecino y terminamos en una guerra de
bolas de nieve.
Qué lindo es vivir aquí. La motoniveladora pasó limpiando la calle
y tuve que apalear otra vez la nieve que me tiró en el frente de casa.
Qué feliz soy.
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19 de Diciembre
Anoche volvió a nevar, la motoniveladora volvió a pasar y tuve que limpiar la entrada al garage dos veces.
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22 de Diciembre
Volvió a nevar anoche. Cuando terminé de apalear la nieve, paso la
motoniveladora y llenó otra vez de nieve sucia todo el frente de casa.
Hoy no pude ir a trabajar por culpa de la nieve. Estoy un poco
cansado de tanto apalear nieve. Hoy llamé a mi primo a Rosario y mi tía
me dijo que se había ido con la familia al balneario La Florida.
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25 de Diciembre
FELICES NAVIDADES BLANCAS. Aquí no para de caer esa porquería
blanca, ya tengo las manos llenas de callos por culpa de la pala. Creo
que el cornudo del chofer de la motoniveladora me debe estar vigilando
desde la esquina porque ni bien termino de limpiar el guacho pasa y me
llena la vereda de nieve sucia. Maldito chofer.
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27 de Diciembre
Anoche cayo mas porquería blanca. Ya hace tres días que estoy
encerrado en la casa, solo salgo para apalear nieve y el maricón de mi
primo en la playa.
Me paso horas en la ventana vigilando al de la motoniveladora, si
lo agarro le corto la cabeza. Por qué no usan mas sal para derretir el
hielo y la porquería blanca, ya no aguanto las manos de apalear y
apalear.
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28 de Diciembre
Hoy cayeron 60 cm. de esa porquería blanca. Maldito Montreal. Hoy
resulta que se rompió la niveladora y el muy caradura del chofer vino a
pedirme la pala prestada, le dije que ya rompí tres palas por culpa de
la nieve sucia que me tira en la vereda. Mi pobre auto esta sepultado
en la porquería blanca. Terminé por romperle la cuarta pala en la
cabeza.
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31 de Diciembre
El imbécil del noticiero se volvió a equivocar, no cayeron los 30
cm. pronosticados, cayeron 60 cm., maldita su madre. Aqui no hay nada
que hacer esta noche para celebrar el ano nuevo, nadie puede salir por
culpa de esa horrible nieve, no se escucha nada en español en la radio,
ni siquiera un tanguito para alegrar el espíritu. Estoy cansado y me
siento muy solo.
Volví a llamar a mi primo pero estaba en la piscina y no quiso venir al telefono el maldito.
El muy desgraciado va a asar un lechón en el patio y yo aquí sin poder asomar la nariz afuera.
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5 de Enero
Hoy por fin pude salir de la casa y buscar algo para comer. Estuve
cuatro horas apaleando para sacar el auto de la montaña de porquería
blanca en que estuvo sepultado por más de una semana. Por fin después
de dos horas y tres baterías arranco. Malditos sean el auto, la nieve y
Montreal.
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