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| El alumno kinestésico es la oveja negra del sistema educativo. La gran mayoría de los fracasos escolares no motivados por falta de capacidad o por motivos socioculturales, se concentran en alumnos cuyo sistema de pensamiento está basado en kinestesias. |
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Si te pido que recuerdes la última vez en que comiste un helado de
chocolate, ¿ves, oyes, sientes, hueles o saboreas? Quizá ves una imagen
de ti mismo mientras comes el helado. Tal vez notes la textura del
helado en tu boca, o salives al oler en tu memoria la fragancia del
chocolate. Puede ser que oigas decirte a ti mismo lo bueno que estaba
el helado o recuerdes la frase que te dijo alguien mientras te lo
comías. O puede ser que te venga a la cabeza una canción que en aquel
momento estabas tarareando. O cualquiera de esas combinaciones a la
vez. Nuestro pensamiento está basado en los sentidos: vemos, oímos o
sentimos (sensaciones tactiles, olores, gustos).
De la misma manera en que sentimos de varias formas, también
aprendemos de modos diversos. El alumno kinestésico es el que
predominantemente utiliza accesos de pensamiento kinestésicos,
relacionados con sensaciones de tacto, de movimiento.
Oscar arrastra un fracaso escolar desde primaria. Ahora tiene 13
años y todos están desesperados. Sus padres porque creen que es un
chico inteligente, pero no le da la gana de estudiar. Sus profesores
porque no pueden hacer que preste atención, siempre se está moviendo,
alborota la clase. Y él mismo porque ir al Colegio es un tormento
diario: es aburrido, insoportable. Además, tiene la sensación de que ha
fracasado, no sólo en los estudios, sino también en la vida.
Oscar es un chico kienestésico, su sistema predominante de pensamiento
es a través del tacto. Cuando un profesor le explica algo con palabras,
Oscar no entiende nada. Si se lo muestra con una imagen, tampoco. Oscar
tiene la necesidad de tocar. Y toca, lo toca todo, las cosas, las
personas. Cuando toca, aprende. Es, además, un chico muy afectuoso,
emotivo. Siempre se está moviendo, se balancea en la silla, marca el
ritmo golpeando el suelo con sus pies, baila. Realmente no está nunca
quieto.
Sus padres y sus profesores estaban muy preocupados. Cuando Oscar
se sentó en mi despacho comenzó a tocar una y otra vez el respaldo de
la silla, la mesa, los papeles. Todos dicen que es muy nervioso, aunque
en realidad él no tiene interiormente esa sensación. Simplemente lo que
ocurre es que para acceder a la información externa lo hace tocando. Le
dije a su tutora que hiciera una prueba en clase, que explicara algo
nuevo mientras dejaba que Oscar limpiara a su aire los utensilios que
habian usado en la clase anterior de pintura. Mientras ella explicaba,
Oscar parecía absorto en la limpieza, moviendose de un sitio a otro. La
sorpresa fue cuando le preguntó la lección y Oscar, sin parar de
moverse, se la había aprendido perfectamente. Oscar aprende mientras se
mueve. Y hasta entonces todos los profesores le habian ordenado estarse
quieto.
Elisa es otro caso parecido. Tiene diez años y nadie apuesta un
dólar por su aprendizaje. Ha ido pasando de curso en curso sin
aprender. Lo raro, dicen todos, es que no tiene un pelo de tonta y se
acuerda perfectamente de cualquier película que le interese. Cuando le
pedí que me contara la última película que había visto, Elisa no pudo
contener su emoción al describirme con todo lujo de detalles cada una
de las secuencias. Pero no recordaba las imágenes. Tampoco recordaba
los diálogos. Elisa recordaba las sensaciones, las emociones que
reflejaba la película. Elisa es predominantemente kinestésica. Y le
hemos tenido que enseñar a "traducir" a su sistema kinestésico la
información que le llega a través de canales visuales y auditivos. Eso
es algo que ella hace espontáneamente en su vida personal, pero que no
había aprendido a hacer con los estudios. Los profesores siempre le
habían dicho que la mejor forma de estudiar era repitiendo y repitiendo
las frases del libro o haciendo esquemas. Pero Elisa no es capaz de
seguir las explicaciones orales. A Elisa le encanta dibujar. A través
de mapas conceptuales es capaz de ponerle sentimiento a los contenidos
del curso. Y asi puede aprender, igual que se aprende las películas de
memoria viéndolas una sola vez, a través del sentimiento.
Mikel tiene quince años y es el terror de los
profesores: no obedece nunca, distrae a sus compañeros, alborota
constantemente. Si se le trata de forma individual, es un chico
encantador. Tiene un gran éxito en el deporte y juega desde pequeño al
ajedrez. Pero Mikel es un chico kinestésico y en el Colegio es un
fracasado escolar, no se entera de nada. Es curioso, porque en sexto de
primaria sacaba unas notas extraordinarias. Su profesora de sexto
curso, era una mujer muy cariñosa, tocaba a los niños cuando les
hablaba, les hacía cantar, bailar, dibujar... Se lo pasaban muy bien en
clase. Incluso Mikel aprendió ese año. Cuando Mikel recuerda las
lecciones que aprendió en sexto curso, lo hace a través del olfato:
"ve" las páginas de los libros a través de distintos olores. Guarda la
información asociándola con olores.
Un buen profesor utiliza todos los sistemas sensoriales: Explica
las cosas con palabras y las repite todas las veces que sea necesario.
También hace esquemas y dibujos en la pizarra. Y hace que los niños que
lo deseen se muevan por la clase, puedan tocar las cosas.
Caracteristicas del alumno kinestésico:
Integra los conocimientos nuevos utilizando su cuerpo
Expresa sus pensamiento a través del cuerpo
Se mueve continuamente, no para
Gesticula exageradamente
Dibuja las cosas, los objetos, en el espacio, mientras habla.
Es muy emotivo, muy afectivo
Toca a las personas y a los objetos.
Se tranquiliza cuando se le toca
Se aburre con los profesores tranquilos.
Le gustan las materias técnicas
Tiene una extraordinaria memoria de actuación
Se mueve mientras estudia
Lleva el ritmo con sus pies, con sus manos…
Qué hacer
El educador tiene que facilitar a sus alumnos kienestésicos el
acceso al tacto, a que puedan tocar las cosas. Es muy importante que no
traten de que esten quietos sin moverse, dándoles oportunidad de dar
palmadas, golpes rítmicos, bailes… Un alumno kinestésico aprende más si
siente el contacto físico del profesor (una palmadita en la espalda,
cogerlo del brazo al hablarle, ponerle la mano en el hombro…) Si es
posible, hay que facilitarle objetos para que los toque, no basta con
describirlos o enseñárselos por medio de una fotografía.
Actividad complementaria:
Ejercicio kinestésico
Edad: a partir de los siete años
Tiempo: 5 a 10 minutos
"Sientate en una posición cómoda. Cierra los ojos y centra tu
atención en la respiración. Mientras respiras lentamente, centra tu
atención en tu cerebro. Imagínate que tu cerebro se divide en dos
partes. Pon en la parte izquierda la textura del terciopelo y en la
derecha la sensación de un cubito de hielo. Ahora borra esas
sensaciones y pon en el izquierdo el olor de una naranja y en el
derecho el olor del pescado. Imaginate ahora que en el izquierdo pones
el sabor de un limón, y en el derecho el sabor de un pepinillo en
vinagre. Imaginate ahora que a la izquierda hay una gran bola de
algodón y a la derecha un montón de globos hinchados..." Se puede
completar este ejercicio sugiriéndole disttintas combinaciones
relacionadas con el tacto, el sabor y el olor. |
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