El suicidio

Por Miriam Salcedo

Cada año hay en el mundo de 20 a 30 millones de intentos de suicidio, de los que alrededor de un millón logran consumarlo. Son unas cifras escalofriantes que la convierten en la segunda causa de mortalidad de la población entre 15 y 35 años en Europa, y la tercera causa de mortalidad en Estados Unidos. John Mann, profesor de Psiquiatría y Radiología y Jefe del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Columbia (Nueva York) es considerado como uno de los mayores expertos mundiales de este fenómeno.

¿Qué empuja a un ser humano a quitarse a sí mismo la vida? ¿El suicida nace o se hace?¿Existen rasgos diferenciadores entre las personas con tendencias suicidas y quienes no las tienen? Si es que existen ¿cuáles son estos factores?

Estas y otras preguntas son las que el profesor Mann ha intentado desvelar a lo largo de sus largos años de estudio sobre el suicidio.

La conclusión final a la que ha llegado es que la conducta suicida nunca es fruto únicamente de una situación límite de enorme sufrimiento que empuja al ser humano a quitarse la vida. Existe una predisposición de esa persona gestada a lo largo de toda su vida en el seno familiar a partir de dos factores: la genética y la relación paterno- materno –filial.

La inmensa mayoría de los enfermos mentales no se suicida, por lo que no es comparable el concepto de enfermedad mental y suicidio. Tener una enfermedad mental no es equivalente a ser un candidato para el suicidio.

Sin embargo, sí que en más del 90% de los casos consumados de suicidio existía una enfermedad mental desencadenante, un trastorno mental diagnosticable en el momento de la muerte.

Existen, por tanto, otros factores que,



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Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad.

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además de la una enfermedad mental, hacen de una persona un posible suicida.

El riesgo de suicidio, afirma Mann, es mucho mayor en individuos con un entorno familiar problemático.

La influencia del entorno familiar es, según este estudioso, uno de los factores fundamentales para formar a un futuro suicida, dándose el caso de encontrar mayor disposición hacia cualquier enfermedad mental y hacia el suicidio entre los hijos de padres suicidas.

La falta de cariño y los malos tratos en la niñez, así como las vivencias estresantes y negativas predisponen al suicidio.

Este tipo de situaciones, así como la propia influencia genética, influyen en la presencia de dos neurotransmisores en la corteza cerebral: la noradrenalina y la serotonina.
El nivel de estos neurotransmisores en la corteza cerebral ha sido estudiado en relación a este fenómeno, observándose, a través de técnicas de neuroimagen en investigaciones postmorten, que en los suicidas existen niveles sensiblemente más bajos de lo normal de estas substancias, sobre todo en la corteza prefrontal.

Los cuadros depresivos, de estrés y de ansiedad, también coinciden en presentar en esta corteza prefrontal niveles igualmente bajos de serotonina.

Así pues, podemos establecer una relación directa entre los niveles de estos neurotransmisores en la corteza cerebral y el suicidio.

Existe también, según Mann, una influencia del sexo en este fenómeno, observándose que el número de suicidios consumados es mucho mayor en los hombres, mientras que en tentativas es mucho más predominante el número de mujeres.

Mann afirma que la mayor tasa de suicidios se registra entre aquellos enfermos psiquiátricos con un historial precedente de agresividad e inestabilidad.

El actual aumento de suicidios no es, por tanto, una casualidad sino que viene directamente influido por la propia carga de violencia, competencia y agresividad de nuestra sociedad.

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