Sí o no

Foto: Landorf(LCC)

Por Rafael Montes

A muchos de nosotros nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida el encontrarnos ante una situación a la que no nos hubiera gustado llegar, pero al no ser capaces de negarnos y decir que “no”, tenemos que llevarla a cabo. Por poner un simple ejemplo, un amigo te pide que tienes que llevar a un familiar suyo, al que nos has visto nunca, a la estación de tren. En el momento no has sabido negarte y ahora empiezas a pensar que hubiera sido mejor no hacerlo y no tener que enfrentarte a una carretera atestada de coches en hora punta, con una persona a la que nos has visto nunca y sin conversación con la que poder hacer más llevadero el viaje.

Como somos personas que vivimos en sociedad, tenemos la necesidad de relacionarnos con otras personas. Esa relación se puede volver en nuestra contra si sentimos que se nos ha manipulado a la hora de tomar una decisión, y no hemos sido capaces de negarnos algo.

Cuando nos enfrentamos a este tipo de situaciones suele ser muy común ese tipo de diálogo interno, en el que por un lado nos reprochamos el decir siempre que si a todo, y por otro nos alegramos de haber dicho que si no vaya a ser que mi amigo se sienta herido por mi respuesta.

Muchas veces este tipo de situaciones pueden hacernos sentir culpables, ansiosos, deprimidos, irritados o incluso frustrados, siempre dependiendo de cómo encarrilemos nuestras emociones.

Cuando solicitamos algo a otra persona, podemos hacerlo en tres categorías diferentes: de igual a igual (entre amigos por ejemplo) comercialmente (entre cliente y vendedor) o autoritariamente (de padres a hijos).

Aunque hay veces en las que nos guste o no, estas tres formas interactúan, complicando aún más la cosa. Como por ejemplo cuando iniciamos una relación comercial con un buen amigo.

De todos modos aunque a muchas personas les cueste, no podemos rehuir de nuestra propia responsabilidad a la hora de enfrentarnos a la vida. Somos los únicos responsables de nuestro comportamiento, y como tal debemos asumir la responsabilidad, sin excusas ni justificaciones, digamos “sí” o digamos “no”.

Lo que tenemos que tener claro al tomar cualquier tipo de decisión, es que no existe ningún modelo de respuesta ante una petición, o ningún tipo de comportamiento ante una situación “X” que sea bueno o mala. Solo hay las formas de comportamiento personal que cada uno de nosotros elige para si mismo, o que pueden enriquecer o entristecer la propia vida.

Aceptar o negarnos a algo, es una decisión muy personal y como tal tendremos que hacer frente a las correspondientes consecuencias que se deriven de nuestra propia decisión.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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