El reto del futuro

Foto: Hind(LCC)

Por Iluminada García

El mundo evoluciona de manera tan vertiginosa, tan rápidamente, que se nos hace difícil imaginar cómo serán las cosas dentro de pocos años. ¿Cómo seremos, cómo viviremos, cómo será el día a día, de qué nuevas tecnologías podremos disfrutar, qué nuevos retos y exigencias laborales nos esperan dentro de dos, cinco o diez años?

Hace algunos años la ilusión de cualquier padre era que sus hijos estudiaran y estudiaran hasta alcanzar un nivel académico suficiente como para afrontar unos estudios superiores. Se suponía que un médico, un licenciado en ciencias exactas o un arquitecto tenía con su titulación la vida asegurada. A mayor nivel de estudios mayor seguridad en el futuro y mayores aspiraciones sociales y económicas.

Hace ya varios años que este planteamiento cayó por su propio peso. Y no es sólo que salieran doctores y licenciados hasta de debajo de las piedras, obligando a licenciados en Historia a trabajar como Administrativos o a Doctores en Física a trabajar como Policías Municipales.

La desconexión entre las aulas y el mundo laboral ha ido creando un verdadero problema social, ya que la sociedad demandaba otra serie de profesionales y no sólo los que salían de las facultades universitarias.

Además, las nuevas tecnologías han dinamitado por completo los clásicos estudios académicos creando nuevas necesidades y profesiones nuevas.

No es solamente que la sociedad requiera, cada vez más, otro tipo de profesionales, sino que las propias tecnologías han evolucionado mucho más rápidamente que lo que la sociedad ha podido asimilar.

Hasta no hace muchos años la gente adquiría unos conocimientos durante los años de formación, que con muy pocas variaciones servían para ejercer una labor profesional hasta la llegada de la jubilación.

Hoy día esto es impensable. Los cambios son tan constantes y tan profundos en todos los campos que podemos afirmar que los jóvenes que se incorporan al mundo laboral, procedentes de las universidades o de las escuelas profesionales no conocen más que unos pocos conceptos básicos sobre las profesiones que van a ejercer.

Y esto si, con suerte, consiguen dedicarse profesionalmente a aquello para lo cual han estudiado.

Además los continuos cambios y la crisis hacen que tampoco estemos seguros de que nuestro puesto de trabajo sea inamovible.

Las necesidades laborales que se van creando cada día en el seno de las empresas hace imprescindible la formación continua de profesionales con la mayor flexibilidad posible. Las empresas requieren cada vez de manera más imperiosa profesionales que puedan adaptarse con facilidad a diversos puestos dentro de la empresa.

La constante especialización que las empresas habían impuesto hasta mediados de los años noventa ha llegado a su fin.

La tecnología puede suplir con creces la falta de especialización y puede dedicarse a ser específica.

El hombre es maleable, flexible; la máquina no. Quien debe adaptarse a los cambios es el hombre. Esta capacidad del hombre no sólo es esencial en el mundo laboral sino en cualquier otro campo.

El disfrute del tiempo del ocio y del tiempo libre, de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías, de los cambios en las relaciones sociales y familiares son otros de los retos que nos quedan por afrontar. Y esto es sólo el principio…

Podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos que la cualidad esencial para el hombre del siglo XXI es  su capacidad para adaptarse y afrontar nuevos retos y problemas con la suficiente calma e ingenio como para superarlas, sin desesperar, sin caer en la frustración.

La nueva capacidad que se requiere, es afrontar los problemas con la serenidad suficiente como para intentar solucionar las cosas cuando ya no sabemos cómo hacerlo.

Nuestra capacidad para adaptarnos a los cambios, a las nuevas realidades, para aprender continuamente, son las premisas básicas para afrontar con éxito los retos del futuro.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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