El cuidado y el amor

Por Patricia S. Oliveira

Cualquier acto de amor implica el cuidado de la otra persona, ya sea el de un hermano, un hijo, la pareja o un desconocido que se encuentra en apuros. Lo que ocurre es que el amor pasa de ser un sentimiento a convertirse en acción. Lo que buscamos cuando nos comprometemos a cuidar a una persona es su bienestar y para ello lo que se busca es su completo y total beneficio.

Así salimos un poco de nosotros mismos para preocuparnos del otro, saliendo del muy constante individualismo en el que vivimos en muchos casos.

Este cuidado hacia las otras personas no nos supone, en la mayoría de los casos, un gran esfuerzo. Esto es así por que se ve más que recompensado con la mera presencia del ser querido o por la gratitud que demuestra el desconocido ante nuestros actos.

Esto lo podemos realizar más fácilmente si somos conscientes de que otros antes lo hicieron por nosotros, ya sean los padres o abuelos. Esto consigue en cierto modo impulsar aún más nuestra generosidad.

Cómo cuidar a los demás depende de lo que cada persona necesita en cada situación. En un momento puede ser simplemente comprar las medicinas para tu pareja que está enferma, hacer la comida a tu hermana que llega tarde de trabajar o en casos más extremos viajar a otro país en guerra como voluntario.

Todas ellas tienen su valor, y por supuesto cumplen una función específica en cada momento y para cada persona.

Es aquí donde el receptor de esos cuidados debería saber valorar el esfuerzo del otro, ya que como bien dice el dicho popular: “ es de bien nacido ser agradecido”.

Poco a poco también es cierto que esta dedicación al cuidado, se ha ido profesionalizando. Lo que antes se compartía entre la familia y los vecinos, ahora se relega a enfermeras, maestros, especialistas en cuidado de niños etc.

Ya no son solo los familiares los que se ocupan y preocupan de atender, educar, ayudar y socorrer. Ahora por una cantidad determinada de dinero se buscan especialistas que lo hagan por nosotros.

Entre estos especialistas, por supuesto, encontraremos aquellos que no solamente están desarrollando su trabajo, sino que realmente se entregan con cada paciente cada día. Y por otro lado están aquellos que simplemente venden su trabajo, sin percatarse de que están trabajando con personas, y que cada una de ellas requiere su tiempo y dedicación.

Algo que no debe separarse es el amor y el cuidado hacia la persona amada, se trata de dos elementos que van de la mano, aunque también es cierto que se debe saber qué dar a quién, ya que cuidar a alguien no se puede considerar algo tan sencillo como parece a primera vista.

Cuidar es algo complejo ya que no siempre coincide lo que uno da con lo que el otro realmente necesita, a veces damos demasiado tarde o demasiado pronto y a veces en exceso o demasiado poco.

En muchas ocasiones cuando nos dedicamos a cuidar a alguien debemos saber sacrificar muchas cosas, aunque finalmente, puede que la satisfacción de haber dado algo nos valga como recompensa.

Las necesidades humanas son infinitas y nuestra capacidad para la ayuda es finita, por eso no debemos caer en la desesperación y debemos ser conscientes de nuestras limitaciones.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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