Quiero cambiar

Por Paul Rolland

Quiero cambiar, pero no me dejan. Todo el mundo etiqueta a los demás. Es lo más fácil. Es rápido, cómodo. Una persona una vez etiquetada no hace falta volver a pensar en ella, valorarla, simplemente podemos consultar su etiqueta. Cualquier intento de esa persona por cambiar será inútil porque todo el mundo “ya sabe como es”, y además tiene la obligación de seguir siendo como era.

Si no hace lo que le corresponde según su etiqueta, despertará entre sus familiares, amigos y conocidos espantosas sospechas de que o no se encuentra bien, o está mintiendo, o intenta ocultar algo, o sencillamente no está bien de la cabeza.

Todos esperamos que el resto de la gente se comporte de la manera a que nos tiene acostumbrados.

Bob es un bromista. Henry tiene muy mal genio. Patricia es muy inteligente. A Ana sólo le importa pasárselo bien.

August es muy juerguista, pero a su mujer Caroline no le gusta salir, por eso casi no salen. Pero ¿qué pasa si a Caroline le apetece un día salir a cenar y a bailar?

No estamos dispuestos a que nadie cambie.

Todo el mundo debe actuar según unos parámetros establecidos y no queremos que nada ni nadie trastoque “lo que ya sabemos”.

En realidad, si los analizamos bien Bob no es tan bromista, pero una vez contó un chiste muy gracioso en el momento adecuado. Tampoco Henry tiene tan mal genio sólo que una vez pasó una temporada muy nervioso y montó una bronca impresionante por algo sin importancia. Nunca más lo ha hecho, pero inmediatamente “sus personas más cercanas y queridas” le colocaron la etiqueta correspondiente.

Para actuar correctamente todo el tiempo es necesario que nos estanquemos en nuestros comportamientos, en nuestras actitudes.

Bob siempre deberá mantenerse de buen humor si no quiere que todo el mundo pregunte “¿Pero qué le pasa a Bob?”.

Aunque Henry se muestre alegre, optimista y con un humor inmejorable todos pensarán “Sí, Henry ha estado hoy encantador… pero todos sabemos cómo las gasta cuando se enfada”.

Podríamos decir que nuestra personalidad no sólo está directamente influida por nuestros genes y el ambiente en que la desarrollamos sino también por las “etiquetas” que nos pusieron de pequeños.

Patricia tiene un cociente intelectual más que discreto pero afortunadamente nunca le han hecho un test para echar por tierra la etiqueta que le colocaron desde pequeña y que decía “esta niña es muy inteligente”.

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Las ranas hacen CHOP

Ricardo Ros – Las ranas hacen CHOP Cómo conseguir mis objetivos

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento, no solo el lógico. Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual, incluso bajo, que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica. La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. CHOP: Comenzar, Hacer, Observar, Pensar. Esta es la base de la inteligencia práctica.
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