¡Qué mala cara tienes!

Foto: Capture Queen(Licensed Under Creative Commons)

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Por Juan C. Riesco

Muchos autores han tratado de identificar la relación entre el estado de salud y bienestar y la forma en que nosotros nos vemos a nosotros mismos y, sobre todo, cómo nos ven las personas que nos rodean. ¿Hay relación entre aquello que nos dicen los demás sobre nuestro aspecto físico y nuestro estado real de salud? ¿Qué factores psicológicos y sociales hacen que tengamos una imagen propia enferma o sana?

En la selva, los animales enfermos son abandonados y eliminados por sus congéneres. Es una forma de no poner en peligro a la propia manada si tiene que depender de un miembro enfermo. Los seres humanos también somos miembros de una manada. ¿Quiere esto decir que cuando estamos enfermos el resto de los miembros de nuestro grupo tratan de “eliminarnos” a través de sus comentarios y actitudes? Los seres humanos somos animales, pero también es verdad que usamos filtros de creencias y valores que suavizan nuestros instintos. Y también es verdad que nuestras relaciones sociales y familiares están revestidas de normas conductuales y culturales. Sin embargo, cuando estamos enfermos, hay una sutil actitud, nada metafórica, de eliminación lingüística.

Esto es evidente. Cuando estamos enfermos, la comunicación que recibimos de los demás, si la analizamos, es terriblemente dura. Tratan de hundirnos, de machacarnos en nuestra enfermedad: “¡Qué mala cara tienes!”, “tu aspecto es lastimoso”, “¿ya has ido al médico?”, “cuidate, nunca se sabe” “un vecino mio empezó así y no duró dos días” “¿te sientes mal?”… Es como si nuestro más profundo instinto animal saliera a flote en esos momentos y la manada quisiera hundir a quienes están enfermos.

Las personas, entonces, nos ponemos en comunicación con nuestros sentimientos enfermos y empezamos a dar respuestas kinestésicas de hundimiento y dolor. Y, ¿por qué no?, también respuestas verbales sobre nuestra enfermedad. (Aprovechando, por cierto, este poder de la lingüística sobre nuestros sentimientos, yo le invito en este momento a buscar representaciones internas de salud y bienestar. De nada)

Sí, ya sé que esto que digo son generalizaciones y que habría que hacer un estudio más profundo del tema. Pero si es cierto que el grupo humano responde en situaciones de crisis como lo hace una manada de animales, entonces tenemos que aprovechar esta situación para darnos cuenta de lo que estamos haciendo y, si no estamos de acuerdo con estas respuestas automáticas e inconscientes, cambiarlas y dar respuestas lingüísticas de salud a nuestros enfermos.

La salud empieza en el lenguaje. O, lo que es lo mismo, podemos estar mejor o peor dependiendo del uso del lenguaje que hagamos. Te veo buena cara, chico…



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