Programación Neurolingüística, niveles neurológicos y psicoterapia (segunda parte)


Primera Parte

IV. NIVEL DE CAMBIO EVOLUTIVO:
IDENTIDAD Y ESPIRITUALIDAD

LA IDENTIDAD

“El que sabe mucho de los demás es un entendido, pero más sabio es aquel que se conoce a sí mismo. El que domina a los demás es poderoso, pero el que se domina a sí mismo es más fuerte todavía.” –Lao-Tse-

La identidad hace referencia al sentimiento que tenemos de ser “uno”, idéntico a nosotros mismos, independientemente de nuestra edad o de otras circunstancias ambientales o personales. La identidad puede ser definida como (Dilts,1983;Dilts 1997;Dilts y DeLozier,2000):

“La conciencia de lo que somos. La conciencia de nuestra identidad organiza nuestras creencias, capacidades y comportamientos dentro de un único sistema.”

Una pregunta enfocada al nivel de identidad dice así:¿Quién soy yo?.Es en cierta medida la imagen que cada uno tiene de sí mismo, en el más amplio sentido de la palabra. Imagen con capacidad para evolucionar y progresar pero “manteniendo” siempre el sentido de nuestra unidad y coherencia.

La identidad, por tanto, se constituye como una definición dinámica en perpetua reformulación que cada uno ha de hacerse partiendo del lugar en el que se encuentra y orientándose hacia las metas futuras. Nadie “es” de manera absoluta y permanente, sino que todos nos estamos “redefiniendo” constantemente. Y esta autodefinición personal se manifiesta en cada uno de los niveles inferiores de manera que según la forma en que yo me defina, así elijo desarrollar o adquirir las capacidades más relevantes para mantenerme en mi camino, consolidar los hábitos más adecuados para perseverar en mi meta o realizar las conductas más congruentes con mis propias creencias y valores (Alvarez,1998).

La construcción de la identidad requiera no pocas dosis de disciplina, esfuerzo y sacrificio, para que a través de la auto-reflexión y auto-observación podamos ser conscientes primero, y eliminar después, aquellos aspectos considerados como indeseables y transformarlos en las cualidades a las que deseamos aspirar. Como es fácil presuponer, no se trata de un trabajo superficial y/o improvisado, ha de tener soportes sólidos a nivel de creencias y donde los valores actúan como su verdadero fundamento y sostén. De igual forma, la identidad se encuentra directamente conectada con la espiritualidad, y de ella se alimenta, ya que se trata del máximo nivel jerárquico dentro de los diferentes niveles neurológicos. En este nivel de identidad hemos de ser capaces de asumir con éxito nuestra misión o función en la vida. Se trata de un aspecto clave para identificarnos y comprometernos con nosotros mismos, el único y el verdadero camino hacia la realización personal completa (Carrión,1999).

Juzgamos nuestras conductas, la adquisición de nuevas capacidades y recursos y la adopción y jerarquización de creencias y valores midiéndolos por el mismo rasero con la pregunta:¿Es coherente con lo que soy?. La conciencia sobre nuestro valor como persona influye sobre toda nuestra vida (y sobre el resto de niveles neurológicos),sobre nuestras relaciones con los demás y sobre el propio sentido que atribuimos a la palabras de “éxito personal” y al tipo e intensidad en los esfuerzos que empleamos para alcanzarlo a lo largo de toda nuestra vida (Saint Paul y Tenebaum,1996).

LA ESPIRITUALIDAD

“En lo más profundo del hombre habitan esos poderes adormecidos;poderes que le asombrarían,que él jamás soñó poseer;fuerzas que revolucionarían su vida si despertaran y entraran en acción.” –Orison Swett Marden–

Los niveles lógicos han sido representados y simbolizados por diversos autores como un cono cuya base estaría formada por el entorno y en cuya cúspide se encontraría la identidad. Sobre este vértice, algunos autores, sugieren la existencia de otro cono invertido “representativo” de los diferentes niveles espirituales. Robert Dilts (1997) entiende por niveles espirituales aquellos que sobrepasan al individuo y van más allá de MIS valores, MIS creencias o MI propia identidad personal.

¿Qué o quién más hay conmigo, por encima de mí, más importante que yo? ¿Cómo vivimos nuestra experiencia de pertenencia a un sistema más amplio y determinante que nuestra propia identidad?.Se trata del espacio interno que nos conecta con lo transpersonal, con la parte as profunda de nosotros mismos, aquello que llamamos Esencia, Espíritu o aspectos relacionados con la energía espiritual, lo oculto, Dios,la Humanidad…etc..Es un nivel holográfico -entendiendo este término como ser parte integrante de un sistema más amplio- o aglutinador sistémico (Carrión,1999).

El Espíritu es definido por el propio Bateson (1991) como:

“El patrón que conecta todas las cosas juntas como un tipo de mente mayor de la que los individuos somos un subsistema”

Contrariamente a los niveles lógicos, responsabilidad última del sujeto, los niveles espirituales no están codificados y englobarían aspectos como nuestra pertenencia a grupos sociales (como la familia) o laborales (como el lugar de trabajo),nuestro sentido de pertenencia a la especie humana o al universo, nuestras convicciones ideológicas y políticas o nuestros sentimientos religiosos, trascendentales o místicos.

La intervención sobre estos niveles neurológicos, los mas elevados jerárquicamente, suponen un auténtico reto para el profesional de la Programación Neurolingüística ya que exigen el dominio de múltiples y complejas estrategias de intervención, secuenciadas y aplicadas de una forma muy precisa y técnica durante un período de tiempo considerablemente mayor, en comparación con otras técnicas.

INTERVENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA:
LA ALINEACIÓN DE LOS NIVELES NEUROLÓGICOS

La siguiente estrategia de intervención, con una fuerte naturaleza simbólica, permite (entre otros usos) detectar y potenciar el nivel de congruencia entre los distintos niveles neurológicos del sujeto.

Partimos del supuesto básico de la mutua interdependencia entre los niveles lógicos así como de la necesaria congruencia entre los mismos para poder alcanzar resultados terapéuticos efectivos y duraderos.

Este ejercicio es una herramienta extremadamente útil para detectar potenciales incongruencias, lagunas o interferencias entre distintos niveles y diseñar, a partir de la información recogida, las estrategias de intervención necesarias para subsanarlas.

El ejercicio requiere que el terapeuta guíe al cliente a través de los sucesivos “pasos” que va dando, a partir de la representación simbólica en el suelo de los espacios que delimitan los distintos niveles neurológicos.

Paso 1: Nivel Neurológico AMBIENTE.

Avanza hacia el espacio reservado al primer nivel. Piensa por varios segundos en tu medio ambiente, dónde y cuando realizas la actividad en la que quieres ser más congruente: Lugar, personas, tiempos y objetos.

Paso 2: Nivel Neurológico COMPORTAMIENTO

Da un paso al frente. Este es el próximo nivel, el nivel de tu conducta. Explora tu conducta.¿Cómo te comportas? ¿Qué estás haciendo realmente? ¿Cuáles son tus acciones, movimientos, gestos y pensamientos?.

Paso 3: Nivel Neurológico CAPACIDADES

Cuando estés listo, da otro paso al frente y piensa en tus capacidades, recursos y aptitudes: en el CÓMO ¿Cuáles estas usando? ¿Estás usando todas las que tienes o sólo una parte de ellas? ¿Necesitas desarrolar alguna nueva capacidad?

Paso 4: Nivel Neurológico SISTEMAS DE CREENCIAS

Da otro paso más y piensa en tus creencias y valores. ¿Por qué haces eso? ¿Qué es lo que te motiva? ¿Qué crees de las personas que están a tu alrededor? ¿Qué encuentras valioso de eso que haces? ¿Qué es lo más importante para ti de esa situación? ¿Por qué es importante para ti? ¿Para qué lo haces? Toma el tiempo que necesites para pensar con tranquilidad en las respuestas.

Paso 5: Nivel Neurológico IDENTIDAD

Un nuevo paso al frente y piensa en tu identidad. ¿Quién eres tu? ¿Qué te hace único y especial? ¿Cual es tu verdadera esencia? ¿Cuál es tu misión en la vida? ¿Cómo tu actividad se conecta con la misión?

Paso 6: Nivel Neurológico ESPIRITUALIDAD

Da un último paso. Piensa en lo que te conecta con otros seres. En lo que te conecta con algo espiritual. Puedes incluir si lo deseas tus creencias religiosas, ideológicas o filosóficas. Tomate tu tiempo para pensar. Reflexiona con detenimiento.

Paso 7: ALINEACIÓN DE NIVELES NEUROLÓGICOS

Mantén tu conexión con los pensamientos y da media vuelta.

Regresa lentamente al punto de partida, deteniéndote unos segundos en cada uno de los puntos que simbolizan los distintos niveles neurológicos y siente cómo se incrementa la conexión y la alineación de cada paso con los anteriores.

Al llegar al último paso, permite por unos segundos que se completen la integración y la alineación. Disfruta de ese momento de plenitud.

V. APLICACIONES PSICOTERAPÉUTICAS:
EL MODELO TRIDIMENSIONAL DE SOLUCIÓN DE PROBLEMAS

La meta del psicoterapeuta es la de dirigir al paciente para que sea capaz de alcanzar sus objetivos. Su misión será la de ayudar a clarificarlo y a definirlo con precisión asegurándose que se trata de un objetivo ético y no presenta ningún peligro para la persona. Para llegar a ese resultado ,tendrá que establecer la relación con el cliente, comenzando por recoger las informaciones necesarias, por una parte sobre las condiciones presentes que no le satisfacen -estado presente- y por otra sobre el objetivo que se ha fijado y sobre lo que cambiará para él cuando lo haya conseguido -estado deseado-.Una vez obtenidas esas informaciones, le ayudará a pasar de un estado a otro, poniendo en práctica las técnicas de intervención adecuadas (Cayrol y Saint Paul,1994)

El modelo tridimensional de solución de problemas (PNLt),al igual que los niveles neurológicos debe buena parte de su orígen y desarrollo a la labor de Robert Dilts.Se trata de una aplicación especialmente relevante en psicoterapia, desarrollada a partir de los niveles neurológicos de Robert Dilts y los trabajos originales de Gregory Bateson. Contrariamente a los niveles neurológicos, que pueden servir tanto para explorar los modelos del mundo en general como para profundizar en una situación particular, el modelo PNL sirve para explorar una situación determinada de forma extensiva, adoptando puntos de vista y perspectivas temporales diferentes.

El modelo está constituido por tres ejes diferenciados que incluyen los siguientes componentes:

* Niveles Neurológicos

-Entorno.

-Comportamiento.

-Capacidades.

-Creencias y Valores.

-Identidad.

* Posiciones de percepción

-Primera posición.

-Segunda posición.

-Tercera posición.

* Líneas temporales

-Pasado

-Presente

-Futuro

La combinación de las distintas dimensiones y ejes entre sí ofrece numerosas posibilidades. Este modelo gráfico puede ser utilizado de múltiples formas en psicoterapia. Entre ellas destaca la exploración de recursos. Aceptando como cierto la presuposición de que los problemas no suelen resolverse satisfactoriamente en el mismo nivel en el que se han engendrado y que una intervención en un nivel “superior” tiene mayores probabilidades de éxito a la hora de repercutir sobre los niveles inferiores, parece aconsejable, en muchas ocasiones, ayudar al sujeto a “subir” uno o dos niveles en la búsqueda de soluciones, estrategias, recursos o respuestas que le permitan alcanzar sus objetivos.

De igual forma si se encuentra bloqueado en el pasado, puede ser de especial utilidad ayudarle a “salir” de esa coordenada temporal y dirigirse al futuro, donde necesariamente se encuentra su objetivo. Por otro lado, es importante señalar como las posiciones perceptivas se constituyen en auténticas “minas de oro” de información valiosa para la solución de problemas estancados por falta de creatividad en la generación de alternativas eficaces y funcionales.

Cualquier problema puede contemplarse y analizarse, tanto en su forma como en su contenido, sobre la base de una u otra combinación de las áreas definidas anteriormente, de igual forma, también puede servir de ayuda para determinar qué áreas habrán de tenerse en cuenta en un proceso de modificación para la consecución de determinado objetivo. Por ejemplo, una de las causas fundamentales de un problema actual que el sujeto experimenta en la primera posición perceptiva, en el nivel de conducta (referido al nivel entorno),en el presente, suele ser una creencia, en la segunda posición perceptiva, procedente del pasado. En el contexto de un proceso de modificación, se puede ahora reflexionar acerca de qué otras áreas habrá que recorrer y en qué orden par facilitar el proceso de cambio en psicoterapia (Weerth,1998).

Por ejemplo, una persona puede poner mucho énfasis en el pasado y prestar una atención indebida a hechos pasados, dejando que influyan negativamente en su vida y devalúen el presente y el futuro. Otra persona puede pasar demasiado tiempo en la primera posición perceptiva sin tener en cuenta los puntos de vista de otras personas. Otros prestan mucha atención a la conducta y el entorno, pero no el suficiente a su identidad, sus creencias o la consecución de sus propios valores. Se trata de una instrumento para identificar un desequilibrio entre los distintos elementos, como un primer paso necesario para encontrar formas de alcanzar un equilibrio más sano y funcional. Para los propios psicoterapeutas es una herramienta de diagnóstico inapreciable para mostrar cual de las diferentes técnicas de intervención es mas adecuado utilizar en cada caso concreto (O”Connor y Seymour,1992).

Por lo general, el modelo tridimensional de solución de problemas es una excelente herramienta para la generación de recursos, por lo que suele ser muy recomendable hacer un repaso exhaustivo por todos los niveles, posiciones perceptivas y coordenadas temporales. Esta experiencia no sólo es muy estimuladora y enriquecedora sino que en la mayoría de ocasiones es suficiente, por sí misma, para la solución de una gran variedad de problemas comunes (Saint Paul & Tenenbaum,1995).

VI. CONCLUSIÓN

Por razones de claridad expositiva, la presentación de las diferentes componentes que dan forma a los distintos niveles neurológicos y niveles de cambio se ha realizado de manera independiente y secuencial. Sin embargo esta circunstancia difícilmente se produce en la práctica real.

La interrelación entre niveles neurológicos es ilustrada por Weerth (1998) a través del siguiente ejemplo práctico:

“Cuando alguien se propone algo tan aparentemente sencillo como dejar de fumar ,esto concierne a la conducta. Pero para llevar a cabo esa conducta sería preciso desarrollar mapas internos y capacidades, por ejemplo para superar el estrés. No se trata únicamente en terminar con la conducta de fumar. También determinadas creencias se hallan a menudo ligadas a ella. En algunas personas es incluso la conciencia de la propia identidad lo que se encuentra asociado a esa conducta.”

Por su parte Dilts (1997) a través de la ejemplificación de un caso de alcoholismo define con mayor precisión cada uno de los niveles neurológicos implicados en este caso concreto:

-Identidad:”Soy un alcohólico y siempre lo seré”

-Valores y Creencias: “Tengo que beber para continuar tranquilo y estar normal”

-Capacidades:”No puedo controlar la bebida”

-Conducta:”Tuve que beber demasiado en la fiesta”

-Ambiente:”Cuando salgo con mis amigos me gusta beber”

Esta interrelación entre los distintos niveles neurológicos es resumida por Dilts y DeLozier (2000) en los siguientes términos:

1.- Los factores del entorno determinan las oportunidades y dificultades externas a las que debe hacer frente una persona.

2.- El comportamiento está constituido de las acciones y reacciones específicas del individuo frente a su entorno.

3.- Las habilidades o capacidades orientan y proporcionan una dirección a las acciones comportamentales a través de un mapa, plan o estrategia mental.

4.- Las creencias y valores proporcionan el factor de refuerzo (motivación) que apoya o niega las habilidades.

5.- Los factores de identidad determinan el objetivo general y forman las creencias o valores a través de nuestro sentido de sí mismo.

6.- Los factores relacionados con la espiritualidad constatan el hecho de que formamos parte de un sistema global, que va más allá de nuestra propia identidad como individuos.

La consideración de las interrelaciones constantes, inevitables y críticas entre los distintos niveles y que es necesario considerar a la hora de diseñar una intervención nos remite a la consideración de un tópico, fundamental en la Programación Neurolingüística, como es el de la Ecología.

Para obtener procesos de cambio verdaderamente duraderos han de tenerse en cuenta todos los niveles neurológicos del sujeto. El concepto de Ecología es definido por O”Connor y Seymor (1992) de manera sintética:

“Ecología es un interés global entre un ser y su entorno.
Así pues ,si nos referimos a la ecología interna; la relación global entre una persona y sus pensamientos, estrategias, comportamientos, capacidades, valores y creencias ;el balance dinámico de los elementos dentro de cualquier sistema.”

La importancia que adquiere este concepto de modificación ecológica es recurrente en la literatura sobre Programación Neurolingüística y ha originado el desarrollo de técnicas específicas como el chequeo ecológico, imprescindible a la hora de diseñar una estrategia de intervención con ciertas garantías de éxito y permanencia en el tiempo.

Por lo tanto una cuestión fundamental y crítica, a la hora de diseñar el proceso de intervención es la determinación exacta de los niveles neurológicos implicados en el problema, la decisión de intervenir sobre uno u otro estará en función de los objetivos propuestos y en la previsión de las consecuencias que sobre el resto puedan ejercer la modificación de los aspectos esenciales que configuran alguno de ellos.

Parece evidente que la dificultad de la intervención crecerá de manera casi proporcional en función del número de niveles neurológicos implicados así como de su nivel de jerarquización. Una mera modificación de la conducta puede realizarse con relativa sencillez y rapidez. El aprendizaje y/o corrección de capacidades requiere mayores niveles de complejidad y exige períodos de ejercitación más extensos. Los procesos de modificación de los niveles de creencias e identidad, como es fácil presuponer, exigen de intervenciones especializadas y complejas en cuanto a su forma, contenido y duración.

Asumir como marco de referencia los niveles neurológicos propuestos por Robert Dilts ofrece una herramienta de inestimable interés para el psicoterapeuta a la hora de dotar a su intervención de un cierto grado de coherencia y sistematización, mostrando de manera inequívoca la plausibilidad de la siguiente regla metódica fundamental adoptada por la P.N.L.:”La elección del método de intervención dependerá, ante todo, de los niveles neurológicos implicados y habrá de adecuarse en todo momento al proceso de interacción en curso” (Weerth,1998)

La siguiente cita, del propio Milton Erickson, recoge en mi opinión la esencia de la necesaria utilización flexible y prudente de los niveles neurológicos –y de cualquier otra técnica o modelo de intervención- dentro de un proceso de psicoterapia que utilice como marco de referencia la Programación Neurolingüística:

“Cada persona es un individuo. Por lo tanto la psicoterapia debería formularse para hacer frente a la singularidad de las necesidades del individuo ,y no recortar la persona para que se adecue al lecho de Procusto de una teoría hipotética de la conducta humana.”

Las posibilidades que es factible obtener utilizando como herramienta de trabajo los niveles neurológicos dentro del proceso psicoterapéutico, tanto a nivel de diagnóstico como de intervención, son fácilmente imaginables por parte del lector con experiencia dentro de la Programación Neurolingüística, sin mencionar su potencial como estrategia de auto-exploración y conocimiento…….

“La gente viaja para maravillarse
ante las cumbres de las montañas,
ante las olas enormes de los mares,
ante los grandes cauces de los ríos,
ante la vasta extensión del océano,
ante el movimiento circular de los astros,
y pasan ante ellos mismos sin maravillarse.”
–San Agustín–

Espero que el presente trabajo haya servido como estímulo y acicate para iniciar ese camino de autodescubrimiento y para profundizar en el conocimiento de una herramienta especialmente útil para aquellos profesionales que se dedican a ayudar a otras personas a iniciar ese camino, más necesario y fructífero de lo que nunca podrían llegar a imaginar…..

VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alvarez,R.(1996).Manual Práctico de Programación Neurolingüística. Bilbao: Editorial DDB.

Alvarez,R.(1998).Encontrarse a todo trance. Madrid: Editorial Gaia.

Andreas,C. & Andreas, C.(1990).Heart of the mind. Real People Press.

Andreas,S. & Faulkner,Ch.(1994).Programación Neurolingüística: La nueva tecnología del éxito. Barcelona: Ed.Urano.

Bandler,R. & Grinder,J. (1980) La Estructura de la Magia. Volumen I. Lenguaje y terapia. Chile: Editorial Cuatro Vientos.

Bandler,R. y MacDonald,W. (1988).An insider”s guide to submodalities. Meta Publications

Bateson,G. (1991).Pasos hacia una ecología de la mente. Buenos Aires: ed. Planeta Argentina.

Carrión,S.A.(1996).Curso de Practitioner Programación Neuro-Lingüística. Madrid: Ed. Mandala .

Carrión,S.A.(1999).Técnicas avanzadas de Programación Neurolingüística. Curso de Master en Programación Neurolingüística. Madrid: Ediciones Mandala.

Cayrol,A. & Saint Paul,J. (1994).Mente Sin Límites. Barcelona: Ediciones Robin Book.B

Cormier,W. y Cormier,L. (1994).Estrategias entrevista para terapeutas. Bilbao: ed.DDB

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Dilts,R. & Epstein (1995).Aprendizaje Dinámico con PNL. Barcelona: Ediciones Urano.

Dilts,R.(1997).Como cambiar creencias con la Programación Neurolingüística. Málaga: Editorial Sirio.

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Haley,J.(1989).Terapia no convencional. Las técnicas psiquiátricas de Milton Ericksson. Buenos Aires: ed.Amorrortu.

Mohl,A. (1992).El Aprendiz de Brujo. Málaga: Editorial Sirio.

O”Connor,J. & Seymor,J.(1992).Introducción a la Programación Neurolingüística. Barcelona: Ediciones Urano.

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Pina,D. & Pina,A. (1999).Eficacia mental. Fuentes y recursos de la Programación Neurolingüística. Barcelona: Ediciones Robin Book.

Robbins,A. (1987).Poder Sin Límites. Barcelona: Editorial Grijalbo.

Saint Paul,J. & Tenenbaum,S. (1996).Excelencia Mental. La Programación Neurolingüística Barcelona: Ediciones Robin Book.

Watzlawick,P.(1971).Teoría de la comunicación humana. Buenos Aires: Ed. Tiempo Contemporáneo.

Weerth,R. (1998).La Programación Neurolingüística y la imaginación. Málaga: Editorial Sirio.

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1 Comentario

  • Desde hace unos meses me he interesado en los niveles de cambio y finalmente con tu artículo encontré los detalles que estaba buscando, es decir, el enfoque práctico a través de ejercicios puntuales de pnl. gracias.