Programación Neurolingüística, niveles neurológicos y psicoterapia (primera parte)


“Dividir cada uno de los problemas a investigar en tantas parcelas como sea posible, para así poder resolverlos mejor” –Descartes–

Es precisamente en este aspecto, en la posibilidad de ofrecer un marco de referencia que ayude a sistematizar y dar coherencia al proceso de intervención, donde el concepto de niveles neurológicos destaca con luz propia dentro del campo de la PNL. De hecho diversos autores, entre ellos Salvador Carrión (1996),considera esta aportación teórica de Robert Dilts (realizada a partir de los trabajos originales de Gregory Bateson) como el mayor avance realizado desde el nacimiento formal del Metamodelo del lenguaje en el año 1975, ampliamente ejemplificado en la obra fundacional de la P.N.L., “La Estructura de la Magia -Lenguaje y terapia-Volumen I”.

El presente trabajo pretende analizar las aportaciones potenciales de los niveles neurológicos en el campo de la psicoterapia. Tomando como hilo conductor la distinción realizada por diferentes autores relevantes dentro de la Programación Neurolingüística (Carrión 1996; Dilts,1997; Dilts y DeLozier,2000) entre los niveles de cambio remediativo, generativo y evolutivo expondré los rasgos fundamentales que definen a cada uno de estos tres niveles de intervención en psicoterapia, tanto desde un punto de vista teórico (marco de referencia) como práctico (estrategias específicas de intervención psicoterapéutica).

I. LOS NIVELES NEUROLÓGICOS

Gregory Bateson propuso una categorización de diferentes niveles lógicos de aprendizaje, basado en la teoría matemática de tipos lógicos de Bertrand Russell, que establecía que una clase de cosas no podía pertenecer a sí misma. La tesis fundamental de esta teoría es que hay una discontinuidad entre una clase y sus miembros .La clase no puede pertenecer a sí misma ni uno de sus miembros puede ser una clase por sí, puesto que el término utilizado para clase es de un nivel diferente de abstracción –de un tipo lógico diferente- de los términos usados para los miembros (Dilts y Epstein,1995).

Bateson señaló que en los procesos de aprendizaje, cambio y comunicación, existen unas jerarquías naturales. La función de cada uno de estos niveles es organizar la información del nivel inferior y las normas para cambiar algo en un nivel son diferentes de las necesarias para cambiar algo en un nivel inferior. Un cambio en el nivel inferior puede afectar a los niveles superiores, pero ello no necesariamente ocurre siempre. Sin embargo, todo cambio en un nivel superior modifica algunos de los aspectos de los niveles inferiores. Bateson constató, a partir de su propia experiencia, que es la confusión de los niveles lógicos lo que en la mayoría de ocasiones provoca los problemas. Tomando como referencia los trabajos de Gregory Bateson –los niveles de aprendizaje-,Robert Dilts ha desarrollado en los últimos años un modelo de orientación práctica conocido como Niveles Neurológicos o Niveles Lógicos de Modificación y que él mismo define como “diferentes niveles del pensar y del ser” (Weerth,1998).

El principal objetivo para el desarrollo de este modelo fue recoger en un marco global los numerosos y diversos métodos de análisis e intervención observados, recopilados y comprobados dentro del paradigma de la Programación Neurolingüística, tanto por los propios fundadores -Bandler y Grinder- como por las aportaciones que él mismo había realizado en los últimos años.

Este sistema, en la práctica, proporciona un eficaz y amplio sistema –junto a las dimensiones temporales y las diferentes posiciones perceptivas- de diagnóstico y facilita enormemente, a partir de la información obtenida, la elección de la estrategia de intervención más adecuada entre las múltiples de las que dispone la Programación Neurolingüística.

La esencia del sistema propuesto puede ser definida (Dilts,1983;Dilts,1997;Dilts y DeLozier,2000) en los siguientes términos:

“Desde el punto de vista psicológico, parecen ser cinco los niveles en los que uno se mueve con mayor frecuencia.(1) El nivel básico es el entorno, las limitaciones externas. Uno opera en ese entorno a través de su conducta (2). La conducta está guiada y mediatizada por los mapas mentales y las estrategias que delimitan las capacidades del sujeto (3). Estas capacidades son estructuradas por sistemas de creencias (4), las cuales a su vez se encuentran organizadas por la identidad (5).”

Según Gregory Bateson (1991) está disposición jerárquica, característica de los niveles neurológicos, responde a una serie de premisas básicas:

1.- La función de cada nivel neurológico es organizar y dar sentido a la información del nivel inmediatamente inferior.

2.- Las reglas que rigen los procesos de cambio en cada uno de los niveles no son necesariamente las mismas y exigen mayor nivel de complejidad en los niveles superiores.

3.- Los cambios en los niveles superiores afectarán, casi con total seguridad, en diversas facetas a la organización y naturaleza de los niveles inferiores, sin embargo los cambios en los niveles inferiores no tiene por qué afectar necesariamente en la estructura y configuración de los niveles jerárquicamente superiores, por lo que este aspecto debe ser tenido especialmente en cuenta a la hora de diseñar una intervención en un nivel concreto.

Asumiendo como ciertas la premisas anteriores y a partir del modelo original propuesto por Robert Dilts las páginas que siguen tratan de ofrecer un análisis de cada uno de los niveles que configuran esta jerarquía, tomando como hilo conductor la distinción entre los niveles de cambio realizada por Salvador Carrión (1996) y el propio Robert Dilts (1997) y adaptadas a un contexto fundamentalmente psicoterapéutico:

A.-Nivel de Cambio Remediativo.

-Intervención Psicoterapéutica sobre el Comportamiento y el Contexto.

1.-Ambiente: ¿Dónde, Cuándo y con quién?

-Contexto externo. Lugar donde ejecutamos las acciones, con quien las realizamos y en los momentos concretos.

2.- Comportamiento:¿Qué hago?

- Acciones específicas realizadas en cada contexto específico. Conductas manifiestas y encubiertas.

B.- Nivel de Cambio Generativo.

- Intervención Psicoterapéutica sobre las Capacidades, Creencias y Valores.

1.-Capacidades.¿Cómo?

- Estrategias, estados, cualidades, emociones. Son los estados internos del individuo que permiten o no generar ciertas conductas.

2.-Creencias y Valores.¿Porqué? ¿Para qué?

- Es el permiso y motivación para desarrollar mis capacidades. Nivel estructuralmente más complejo y de notable dificultad para su transformación eficaz.

C.-Nivel de Cambio Evolutivo

- Intervención Psicoterapéutica sobre la Identidad y Espiritualidad.

1.- Identidad:¿Quién soy yo?

- Cuál es mi misión o función en la vida. Cuál es la relación conmigo mismo, quién creo que soy yo y como consecuencia dónde pongo los límites.

2.-Espiritualidad: ¿Quién está por encima de mí?

-Qué o Quién hay más conmigo y se encuentra por encima de mi. El espacio interno que nos conecta con lo transpersonal. La esencia o el ser esencial.

A continuación, y para cada uno de los niveles de intervención -remediativo, generativo y evolutivo- se presenta (tras una introducción teórica donde se analizan brevemente cada uno de los niveles implicados) diversas estrategias de intervención representativas de cada nivel. Este trabajo no pretende enumerar o agotar todas las posibilidades de intervención potencialmente eficaces en cada nivel, sino ilustrar algunas de sus posibilidades, eligiendo para ello -a título ilustrativo- una de ellas, y definiendo cada uno de los pasos necesarios para su aplicación efectiva en un contexto fundamentalmente clínico.

II. NIVEL DE CAMBIO REMEDIATIVO:
AMBIENTES Y CONDUCTAS

EL AMBIENTE

“Sólo con el corazón puede verse la realidad; lo esencial es invisible al ojo humano”–Antoine de Saint-Exupery–

El primer nivel es el ambiente o el entorno, el contexto en el que evolucionamos y el de las presiones exteriores. Incluye todo aquello que se percibe fuera de uno mismo, aquello ante lo que se reacciona y que influye en el sujeto (Saint Paul y Tenenbaum,1995).

El entorno se relaciona con todo aquello que podemos percibir con nuestros sentidos: Aspectos concretos que podemos ver con nuestros propios ojos, escuchar, sentir, oler o saborear. Nuestros cinco sentidos nos transmiten equivalencias concretas que podemos compartir con otros, y a través de las cuales experimentamos la realidad del entorno (Pina y Pina,1999) .

Un concepto importante relacionado con este nivel es el de chequeo ecológico, imprescindible en cualquier intervención que aspire a alcanzar ciertas garantías de éxito y que básicamente se fundamenta en la necesidad de comprobar que cualquier cambio que se desee introducir en el sujeto “encaje” en el ambiente en el que se desenvuelve normalmente y que no origine fuentes de “resistencia” que saboteen cualquier intento de cambio. Es importante asegurar y, en su caso, realizar los ajustes necesarios durante la intervención con el objeto de que los objetivos psicoterapéuticos diseñados respeten la “ecología” característica del sujeto.

Un comportamiento sólo tiene sentido en el contexto en el que se produce. Por lo tanto es importante, a la hora de diseñar una intervención, los aspectos del sujeto relacionados con su entorno familiar, social, laboral o académico y en especial los relacionados con el ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Con Quién? deseamos alcanzar los objetivos psicoterapéuticos propuestos. Se trata de un aspecto imprescindible si deseamos aspirar a la consecución de los objetivos terapéuticos con ciertas garantías de éxito y permanencia en el tiempo.

LA CONDUCTA

“Todo lo que soy me pertenece: mi cuerpo, mi espíritu, incluyendo mis ideas y mis pensamientos, mis ojos y todas las imágenes que perciben, mis sentimientos, sean cuales sean…mi boca y todas las palabras que de ella salen…..y todos mis actos, que conciernen a los demás o a mí misma.” –Virginia Satir–

La conducta, dentro del modelo de los niveles lógicos de la Programación Neurolingüística, es definida por el propio Dilts (1997) en los siguientes términos:

“Las acciones y reacciones físicas específicas mediante las que interactuamos con la gente y con el mundo que nos rodea”.

Se trata, en definitiva, de las acciones que realizamos en nuestro entorno. Este comportamiento incluye también a los comportamientos “internos” o mentales -lenguaje interior, imágenes mentales…etc…- que son los desencadenantes de cualquier comportamiento externo (Saint Paul y Tenenbaum,1995).

Partiendo de una concepción más amplia e integral del concepto de “comportamiento” es posible definir con mayor precisión este término y distinguir las siguientes dimensiones básicas:

-Dimensión Conductual: Conductas Abiertas y Manifiestas. Respuestas Motoras.

-Dimensión Cognitiva: Pensamientos, Diálogo Interno y Expectativas.

-Dimensión Afectiva: Sentimientos, Emociones y Estados de Ánimo.

-Dimensión Somática: Sensaciones Orgánicas y Fisiológicas.

De igual forma, aquí incluimos tanto los comportamientos operativos, útiles y funcionales como los anómalos, malsanos, compulsivos e incluso las enfermedades, ya que para la P.N.L., todo enfermedad es una conducta, por tanto somos responsables directos de la pérdida de nuestra salud.¿Qué hago? y ¿Qué evito? son las preguntas clave que nos van a permitir investigar a fondo el nivel de comportamientos, y descubrir las alteraciones existentes en este nivel neurológico (Carrión,1999).

INTERVENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA:
LA GENERACIÓN DE RECURSOS

Asumiendo como cierto el presupuesto de que todo persona dispone de los recursos y experiencias necesarias para cambiar, el siguiente ejercicio tiene como objetivo “transferir” los recursos necesarios de los que el sujeto dispone por haberlos experimentado en situaciones pasadas (p.ej. sensación de seguridad y plena confianza en sus capacidades) hasta una situación problemática para él mismo y que desea modificar (p.ej. miedo a hablar en público),mejorando de esta forma su reacción emocional negativa (p.ej. inseguridad) ante este tipo de situaciones concretas.

Paso 1: Búsqueda de los Recursos en la Vida del Sujeto.

El terapeuta solicita al paciente que busque entre sus recuerdos tres situaciones de su pasado en las que experimentara sensaciones de tranquilidad, seguridad y autoconfianza en sus propios recursos y capacidades.

Paso 2: Selección de la Experiencia Más Adecuada.

A continuación se le pide que elija, de entre las tres situaciones vividas, aquella que a su juicio mejor le pueda servir para afrontar la situación problemática (p.ej. hablar en público).En caso necesario el terapeuta puede contribuir en la selección de la experiencia más adecuada para lograr los objetivos propuestos (p.ej. eliminación del miedo y la inseguridad y aumento de la autoconfianza y seguridad).

Paso 3: Revivir la Experiencia

A continuación se trata de provocar en el paciente la “reexperimentación”, con la máxima intensidad posible, de la experiencia original. El terapeuta actúa como guía y facilitador del proceso, explorando las submodalidades más relevantes, con indicaciones como:

“….Sumérgete mentalmente en la situación y revívela intensamente, implicando todos y cada uno de tus sentidos…. ”

-¿..Qué estás viendo?¿Cómo es la imagen? (SUBMODALIDADES VISUALES)

-¿…Qué sonidos puedes escuchar? (SUBMODALIDADES AUDITIVAS)

-¿…Cuales son tus sensaciones? (SUBMODALIDADES CINESTÉSICAS)

-¿…Cual es tu postura corporal? (SUBMODALIDADES CINESTÉSICAS)

-¿…Hay algún olor/sabor característico? (SUB.OLFATIVAS-GUSTATIVAS)

Paso 4: Anclaje de Recursos.

En el momento cumbre de la experiencia el terapeuta establece el anclaje (cinestésico,
auditivo, visual, olfativo o gustativo) previamente acordado con el cliente con el fin de suscitar, en situaciones futuras, el mismo tipo de experiencias/recursos.

Es importante respetar una serie de principios clave para la elaboración de un anclaje efectivo:

-Asegurar la máxima intensidad del estado.

-Sincronización con el punto culminante de la experiencia.

-Exclusividad del estímulo desencadenante (anclaje).

-Repetición del estímulo.

Paso 5: Estado Transitorio.

Se le pide al paciente que abandone la escena imaginada y recobre su estado de conciencia habitual.

Paso 6: Comprobación de la Efectividad del Anclaje.

A continuación el terapeuta desencadena de nuevo el anclaje y comprueba la reacción del cliente a través de la calibración de sus reacciones fisiológicas.

Intervenciones complementarias, pero igualmente importantes, incluirían el chequeo ecológico (para evitar posibles fuentes de resistencias) y el puente al futuro para facilitar la transferencia de los aprendizajes realizados a la situación generadora de ansiedad en el paciente, en este caso concreto, miedo e inseguridad a situaciones que impliquen hablar en público.

III. NIVEL DE CAMBIO GENERATIVO:
CAPACIDADES,CREENCIAS Y VALORES

LAS CAPACIDADES

“Durante toda vuestra vida habéis aprendido…….y podéis escoger entre vuestros recuerdos, vuestras esperanzas, vuestros anhelos y vuestros deseos y organizar de forma diferente lo que habéis aprendido para que esta nueva organización ayude a vuestra evolución y vuestro bienestar.” –Milton Erickson–

Son las competencias y aptitudes que empleamos para adquirir y poner en práctica nuestros comportamientos. Se trata del conocimiento potencialmente utilizable (consciente o inconscientemente) acerca de los actos que hay que realizar y la manera que hay que enlazarlos para alcanzar el objetivo deseado. Conforman un nivel fundamental de intervención en la Programación Neurolingüística. Los modelos cognitivos y las estrategias constituyen, según Dilts (1997),el fundamento de toda capacidad.

Una de las presuposiciones básicas de la PNL, heredada de los planteamientos Ericksonianos clásicos, afirma que poseemos todos los recursos necesarios para modificar nuestro comportamiento. De entre todos estos recursos y capacidades, el más esencial de todos, la capacidad de aprender, condiciona al resto (Saint Paul y Tenenbaum,1995).

CREENCIAS Y VALORES

“Pueden porque creen que pueden” –Virgilio–

Dilts y DeLozier (2000),bajo el concepto de “sistemas de creencias” engloba ambos términos. Una Creencia es una afirmación personal que consideramos verdadera. Consciente o inconscientemente afecta de manera muy directa a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodea. Dilts y Delozier (2000) definen las creencias como:

“Generalizaciones sostenidas con firmeza acerca de 1) las causas 2)el sentido y 3)los límites de a)el mundo que nos rodea b)nuestra conducta c)nuestras capacidades y d) nuestras identidades.”

Un viejo proverbio afirma lo siguiente:

“Tanto si crees que puedes hacerlo como si no crees que puedes hacerlo, tienes razón”

Uno de los principios fundamentales de la excelencia humana, asumido plenamente por la P.N.L. es que si somos plenamente conscientes de que nuestras creencias, tanto las que nos limitan como las que nos potencian, son una opción que tenemos y que pueden ser “elegidas” consciente y libremente, entonces estaremos en disposición de escoger aquellas que nos potencien y acerquen a nuestros verdaderos objetivos y desterrar definitivamente aquellas creencias limitadoras generadoras del sentimiento de fracaso personal (Robbins,1987;Carrión 1996)

Los valores, según Weerth (1998), son una clase particular de creencia. Son las creencias que una persona tiene acerca del porqué una cosa es importante y digna de mérito. Los valores son aquello a lo que las personas aspiran y tratan de alcanzar o aquello a de lo que las personas huyen o tratan de evitar a toda costa. A través de ellos la persona decide en cada momento lo que es bueno o malo, insignificante o importante y a partir de sus conclusiones dirige su conducta en uno u otro sentido. Los valores se encuentran fuertemente jerarquizados de tal modo que, en caso de duda, cuando diferentes valores exijan diferentes conductas en el sujeto, su conducta se orientará en el sentido que indique el más alto de los valores en conflicto.

Todo sistema, bien se trate de un ordenador o un ser humano, ha de ser congruente. Sus distintas piezas han de colaborar a un mismo fin; cada acción debe ayudar a las demás acciones para que todo funcione. Si las piezas de una máquina quisieran funcionar simultáneamente en dos direcciones opuestas, se perdería la sincronización y la máquina acabaría por romperse. Exactamente lo mismo ocurre con los seres humanos. Podemos aprender a producir los comportamientos que creemos más eficaces para alcanzar determinados objetivos, pero si estas conductas no aportan nada a nuestras verdaderas necesidades y nuestros deseos más profundos, si esos comportamientos se convierten en un verdadero obstáculo para nuestros propios valores más profundos, nos veremos enfrentados con un conflicto interno y nos faltarán la congruencia o coherencia imprescindible que definen al éxito verdadero y perdurable (Robbins,1987).

Las creencias responden a la pregunta ¿por qué? y los valores a la cuestión ¿para qué? En ambos casos el constructo clave subyacente es el de motivación.

Los sistemas de creencias son un ámbito fundamental de intervención en la Programación Neurolingüística por la influencia definitiva que son capaces de ejercer sobre la propia conducta del sujeto y sobre el resto de niveles lógicos. El nivel de creencias asume en este modelo un papel esencial a la hora de activar lo restantes niveles, convirtiéndose en algo así como la “unidad central de procesamiento”,en una especie de “catalizador”,un activador de los restantes niveles, pero conservando al mismo tiempo una estrecha relación de interdependencia con ellos ya que a través de un circuito permanente de retroalimentación, el producto final de cada nivel o categoría puede reinicidir sobre la creencia activadora (Alvarez,1998).

De hecho esta importancia fundamental ha sido destacada por otras escuelas psicoterapéuticas, dentro del paradigma cognitivo-conductual, como la Terapia Racional Emotiva de Ellis (Creencias irracionales) o la terapia cognitiva de Beck (creencias disfuncionales y pensamientos automáticos), los cuales consideran a las creencias distorsionadas como el responsable más directo de la mayoría de los problemas emocionales y psicopatológicos (Cormier y Cormier,1994)

INTERVENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA:
LA CONTRUCCIÓN DE CREENCIAS

La siguiente estrategia pretende “instalar” en el sujeto una creencia, considerada como positiva y funcional, a través de la manipulación de las submodalidades de certeza y confusión características del individuo. Una vez obtenida la información necesaria -submodalidades de certeza y confusión- y formulada correctamente la creencia que se quiere instalar se procede a su “construcción” a través de su representación en base a las “submodalidades de certeza”.

Paso 1: Formulación, Representación y Análisis de una Creencia Cierta.

El terapeuta solicita al cliente que formule una creencia sobre la que el paciente se muestre muy convencido, asuma sin reservas y considere cierta.

A continuación el cliente imagina una situación, una escena o una imagen que represente fielmente el contenido de esa creencia.

El terapeuta guía al cliente en el análisis de las submodalidades visuales, auditivas, cinestésicas, olfativas y gustativas más relevantes presentes en la escena imaginada. Calibración del cliente. Anotación de las respuestas.

Paso 2: Formulación, Representación y Análisis de una Creencia Dudosa.

El terapeuta solicita al cliente que formule una creencia sobre la que el paciente se muestre dubitativo y / o no haya asumido en su totalidad como cierta.

A continuación el cliente imagina una situación, una escena o una imagen que simbolice fielmente el contenido de esa creencia.

El terapeuta guía al cliente en el análisis de las submodalidades visuales, auditivas, cinestésicas, olfativas y gustativas más relevantes presentes en la escena imaginada. Calibración de las respuestas fisiológicas del cliente. Anotación de las respuestas.

Paso 3: Establecimiento de las Diferencias entre las Submodalidades.

A continuación, terapeuta y paciente, establecen las diferencias submodales entre ambas escenas.

Paso 4: Contraste Submodal.

El terapeuta solicita al cliente que visualice ambas escenas simultáneamente para determinar, mediante el contraste submodal, las diferencias más relevantes entre una imagen de certeza y otra de duda. Calibración del cliente. Anotación de respuestas

Paso 5:Formulación,Ecología,Representación e Instalación de la Creencia.

El terapeuta solicita al cliente que formule una creencia que considere funcional y adaptativa y que le gustaría asumir como cierta.

Es importante su formulación respetando unos principios básicos:

1.-La frase debe formularse en primera persona.

2.-La frase debe formularse en términos positivos.

3.-La intención debe formularse como un proceso, no como un resultado final.

Una vez formulado se hace necesaria su comprobación ecológica, es decir, el examen de los posibles problemas o fuente de resistencias que la adopción de esa creencia podría generar en el paciente y/o en su entorno más inmediato.

En caso de detectarse resistencias se realizarán los ajustes necesarios hasta asegurase de su correcta “implantación” y “ajuste” ecológico para el sujeto.

A continuación el cliente imagina una situación, una escena o una imagen que represente fielmente el contenido de la creencia que desea instalar.

El último paso consiste en la construcción formal de la creencia (instalación).La representación de la escena debe ser ajustada de tal modo que las submodalidades “coincidan” con las que el sujeto atribuye a una imagen de certeza.

Paso 6:Test de Comprobación

Preguntar al cliente por la nueva creencia y calibrar sus reacciones fisiológicas básicas.

Realizar, en caso necesario, los ajustes que resulten imprescindibles hasta la consecución de los objetivos propuestos.

Segunda Parte

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