¿Ponemos siempre el alma en lo que hacemos?

Foto: Sirwiseowl(LCC)

Por María Jaime

De la manera  en cómo contestemos esta pregunta depende nuestro éxito y nuestro fracaso en cada uno de los distintos aspectos de nuestra vida. Normalmente nos encontramos siempre en la disyuntiva de elegir cual es punto justo de compromiso con aquello que estamos haciendo. Por un lado pensamos que tenemos que alcanzar un grado de compromiso suficiente como para lograr nuestra meta, pero por otra parte nos da miedo comprometernos demasiado con cualquier causa, poner demasiada ilusión, demasiada energía, demasiado esfuerzo, para no llegar al triunfo final.

Esto nos sucede lo mismo en el ámbito de nuestra vida privada, que en el ámbito social, profesional, etc…

Por un lado nos gusta una chica e intentamos conquistarla, atraer su atención sobre nosotros, captar su interés. Le enviamos flores y le regalamos bombones. La llamamos por teléfono con cualquier excusa y por la calle nos hacemos los encontradizos. Abrimos nuestro corazón y le expresamos nuestros sentimientos. Posiblemente le contemos cosas que nunca antes ni siquiera nos habíamos atrevido a expresar.

Sin embargo una luz de alarma se enciende en nuestro interior: no podemos ser demasiado sinceros, ni expresarlo todo tal y como quisiéramos hacer, porque mantenemos un punto de reserva que nos advierte ¿pero y si todo sale mal? ¿y si no siente lo mismo que yo? ¿quizás voy demasiado deprisa? Pensamos que quizás todo lo que le estamos contando no le interese o le aburra.

¿Y si al final nos hacen daño?

Este miedo al posible fracaso hace que no nos entreguemos en cuerpo y alma a aquello que estamos haciendo y que al final si la cosa no resulta se nos presente la misma duda: ¿Hemos hecho todo lo realmente posible para que esa relación funcionara?

Lo mismo sucede en el ámbito profesional.

Nos gusta más o menos nuestro trabajo, pero no nos queda más remedio que hacerlo.

Estamos seguros que con sólo comprometernos un poco más con lo que hacemos no solamente conseguiríamos mejores resultados sino que incluso nos sentiríamos más contentos con lo que hacemos.

Está más que demostrado que simplemente con un pequeño esfuerzo más, anticiparnos aquello que se nos exige, planificar bien nuestras estrategias y nuestros objetivos, tener claro que es aquello que queremos conseguir, es suficiente para tener mayor éxito profesional.

Pero ¿para qué hacer ese esfuerzo si con menos también nos basta? ¿Quién nos va a recompensar ese esfuerzo?

Por otra parte ¿y si además de realizar más esfuerzo no conseguimos ninguna recompensa no nos sentiremos doblemente fracasados?

No obstante si hacemos solamente lo imprescindible sin implicarnos demasiado ¿eludiremos la culpa de saber que no hemos hecho lo suficiente?

Sabremos que con un pequeño esfuerzo suplementario podíamos haberlo conseguido y que nuestro fracaso ha sido motivado por nuestra falta de implicación, de la falta de panificación, de no habernos adelantado un poco a lo que queríamos haber conseguido.

Esta más que demostrado que con un esfuerzo suplementario mínimo las posibilidades de éxito se multiplican exponencialmente. Trabajando un 1% más que lo mínimo exigido nuestro nivel de rendimiento de multiplicará por diez.

Y no sólo se trata de dedicar un poco más de tiempo sino de que el tiempo que estemos trabajando lo hagamos de manera plenamente consciente, sabiendo lo que estamos haciendo, conociendo las prioridades de las tareas más urgentes.

Dedicando más atención y esfuerzo a lo realmente importante multiplicaremos también nuestro rendimiento de manera más que evidente.

Pero saber discernir lo realmente importante y lo que simplemente es “urgente” requiere un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a realizar.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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1 Comentario

  • El artículo es muy bueno. Muchas veces tenemos la creencia que si hacemos lo que nos gusta entonces lo haremos sin esfuerzo. Pero esto es falso, porque si hacemos lo que nos gusta tambien tendremos que esforzarnos y mucho. Lograr algo por muy pequeño que sea requiere de muchísimo esfuerzo, cuesta y eso es algo que muchas veces no queremos hacer,la mayoría de personans se ha acostumbrado a lo facil, a lo inmediato.
    En estos tiempos la calidad es un bien rarísimo.
    por eso creo que este artículo ayuda a desmitificar esa absurda creencia que dice: si se hace lo que a uno realmente le gusta no cuesta ningún esfuerzo.

    Debemos de cambiar esa absurda creencia por: TODO LOGRO EN ESTA VIDA REQUIERE DE MUCHÍSIMO ESFUERZO. No hay que tenerle miedo a laborar, es una delicia, es un placer.

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