Cuando nos referimos a calibrar, se trata nada más y nada menos de identificar el “biosistema” en el cual nos desenvolvemos, partiendo de la observación de mis propios recursos, de la relación entre mi mundo interno y el que me rodea. Es, poniendo todos los sentidos, escucharse a uno mismo y detenerse a escuchar al otro, poner una lupa con lente microscópico sobre nosotros mismos y sobre los demás.
Tener conciencia de que el lenguaje, en cualquier contexto, siempre está allí, donde nos encontramos, es de suma ayuda para calibrar con provecho. Y es que, como lo mencionó en una oportunidad Samuel Johnson, el lenguaje es el “vestido de los pensamientos”. Interpretarlo, codificarlo, descifrarlo son habilidades claves para lograr el necesario rapport.
Añadimos que, dentro del sistema social en el que nos desenvolvemos, es de utilidad convertirnos en ese elemento con disposición a establecer vínculos conscientes con los demás elementos que lo integran y proponer relaciones satisfactorias para lograr de igual forma, condiciones de convivencia que satisfagan. Para alcanzar lo anterior el primer paso es la calibración.
Ahora, ¿cómo podemos definir la calibración? O`Connor (91:1995) nos ayuda cuando dice:”Calibración es la palabra empleada por la PNL que significa reconocer cuándo la gente está en estados diferentes.” De igual forma Adler (2005:113), nos señala: “El calibrado, término técnico tomado de la ingeniería, se refiere en la PNL al modo en que uno puede advertir las reacciones pequeñas y “medir” los cambios de las demás personas momento a momento”.
Y es que esa medición de los micro cambios que ocurren en las personas (incluyéndonos), donde percibimos ritmos respiratorios, cambios de color en la tonalidad de la piel, gestos, tono de voz, movimiento de ojos y comentarios espontáneos, es la base para iniciar, continuar o activar una comunicación efectiva a través de las diferentes técnicas que nos ofrece la PNL.
Cabe destacar que la calibración, va desde procesos relativamente simples hasta los que se consideran bastante complejos. Existen procesos de calibración muy sencillos cómo detectar si una persona está llorando; observa si de sus ojos salen lagrimas. Suena obvio, pero sería aventurado decir que esa persona está triste. Puede ser que llore de alegría o de dolor físico, todo va a depender de otras informaciones y su relación con el contexto.
Hay otros procesos de calibración, mucho más complejos. Uno de ellos es el saber que “sistema de representación” guía a una persona, es decir, cómo captura y expresa la información contenida en su “mapa mental”.
Lograr conocer cuál es el sistema representativo de una persona, que según O`Connor (1995:60) son las maneras cómo recogemos, almacenamos y codificamos la información en nuestra mente, es esencial y se logra con técnicas especificas. Su utilidad es básica para alcanzar sintonía con quienes nos comunicamos. Bandler (2000:66), reafirma su importancia cuando dice:
Si puedes determinar cuál es el sistema guía y el sistema figurativo preferido de una persona, puedes presentar la información de un modo que le resulte irresistible. ¿Puedes verte introduciendo este cambio? A medida que entras en este proceso, ¿puedes verte teniendo esa sensación de realización y éxito, y diciéndote a ti mismo “esto va a ser formidable”? Si tu secuencia típica está conformada por imágenes construidas, seguidas de sensaciones y a continuación de un comentario auditivo, mi presentación te va a resultar irresistible.
Según el co-creador de la PNL, establecer si una persona es visual, auditiva o kinestésica (VAK) nos permitirá saber en qué terreno me encuentro, y en función de ello, qué pasos debo dar en ese espacio de intercambio lingüístico, claro está, si quiero construir ese puente en una zona que divide la posibilidad de convivencia entre los humanos.
Al mismo Bandler se le reconoce como un artista desarrollando la calibración, empleando diversas y sofisticadas técnicas para conocer al otro, para posteriormente sintonizar con altas probabilidades de éxito.
Por otro lado, al poner en práctica o trabajar con la PNL, a juicio de sus principales exponentes, se debe de tener un repertorio extenso que permita probar qué es lo que funciona en determinado contexto o persona. Bandler (2000:112) insiste en ello cuando dice:
Trata de identificar cuáles son los puntos de elección repetitivos en tu trabajo. Debes de tener media docena de respuestas diferentes para cada uno de estos puntos, o al menos tres respuestas, y que puedas dar de manera inconsciente y sistemáticamente. Si no tienes tres respuestas alternativas ante una situación terapéutica, no creo que estés operando con suficiente margen de elección. Si tienes únicamente un modo de responder, entonces eres un robot. Y si tienes dos, estás en un dilema.
Siguiendo lo anterior ¿quién podrá decir que calibrar no es un arte? Un proceso creativo para descubrir, identificar y entender el mundo del otro para adentrarse en él.
Llegados hasta aquí, no se puede culminar sin invitar a practicar la calibración, insistente y consistentemente, ponderando los resultados. Vale la pena recordar a Ralph Aldo Emerson cuando dijo: “Lo que hacemos persistentemente se vuelve más fácil; no es que la naturaleza de la tarea cambie, sino que aumenta nuestra capacidad para realizarla”. Vamos, persista y conviértase en un experto neurolingüístico en el indudablemente útil arte de calibrar.
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Me ha parecido,muy concreto y eficaz