El pesimismo como escudo

escudoPor Elisa Hernandez

Si yo le digo que el pensamiento negativo nos puede llevar algo positivo quizá muchos de ustedes no lo crean pero por la experiencia que he ido acumulando a lo largo de estos años puedo afirmar que el pensamiento defensivo es una estrategia que puede ayudar a la gente para usar este pesimismo a su favor más que en su propia contra. Una persona pesimista defensiva siempre tiende a esperar lo peor e invierten una gran cantidad de esfuerzo y energía mental dando rienda suelta a su imaginación.

Lo que muchos pueden proponer es que debemos tener una mentalidad positiva que nos ayude a superar y sacar a delante lo más efectivamente posible todo aquello que nos propongamos a lo largo de la vida. Sin embargo así como todos no calzamos la misma talla de zapatos, no todos podemos encajar en el esquema del optimismo, incluso podría llegar a ser contraproducente.

Lo que yo defiendo es una estrategia que nos hace trabajar con nuestros propios miedos, sin negarlos para facilitar el que podamos alcanzar nuestros propios objetivos.

Durante años ha estado muy extendida la idea de que el optimismo es en todos sus aspecto algo positivo y enriquecedor, sin embargo si analizamos casos de personas que han alcanzado el éxito no siempre podríamos catalogarlas de optimistas.

A cada persona puede que le beneficie una estrategia concreta pero a otra no. No podemos adoptar la estrategia de otro como si nada, con la esperanza de que nos dé los mismos resultados, del mismo modo que no podemos calzarnos los zapatos del vecino y esperar poder andar cómodamente.

Desde mi punto de vista el pesimismo defensivo es un proceso interno que nos ayuda a transformar nuestros miedos en energía para la consecución de nuestra meta concreta.

Considero el pesimismo defensivo como una actitud ante la vida completamente válida y útil que no se debe modificar en todos aquellos casos en los que los resultados obtenidos sean los esperados.

Lo que hay que hacer es afrontar los sentimientos que tenemos, nunca negarlos. Esos miedos que nos crea nuestro pensamiento tenemos que convertirlo en el motor hacia el cambio, no creo que pensar siempre en positivo sea la solución a todos nuestros problemas.

Lo que yo defiendo es que no todo funciona para todos por igual. Tampoco creo que el pesimismo defensivo sea la varita mágica que ayude a solucionar todos los problemas del mundo, sino una estrategia que funcionará dependiendo de quién la use y en qué momento lo haga.

No creo que categóricamente el optimismo sea bueno y el pesimismo malo, el maniqueísmo creo que pasó a mejor vida hace tiempo.

Considero que este punto de vista que yo planteo va en cierto modo acorde con la psicología positiva ya que se dedica a averiguar cómo se puede llegar a desplegar todo el potencial personal.

Lo que hace es ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos pero de una forma ciertamente diferente a la habitual.

 

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