Manías obsesivas

Foto: Madigan(LCC)

Por Ángel Palacios

Aunque sí que es cierto que todos tenemos algún tipo de manía, en la mayoría de los casos estas no suponen en nuestra vida diaria ningún tipo de esfuerzo extremo que nos impida llevar una vida fuera de lo que llamaríamos común. Estas manías pueden ser muy diversas y dependen en gran medida de quién las sufre, y de su capacidad para superar dicha obsesión.

Los hay quienes están realmente obsesionados con el orden, llegando incluso a repasar las estanterías constantemente en busca de algún objeto que se encuentre fuera de su sitio; otros se obsesionan con la seguridad, comprobando una y otra vez que todos los grifos y puertas se encuentran correctamente cerrados; otro de los casos más comunes es el de aquellos que se esclavizan tratando de mantener una higiene tanto personal como del hogar que roza lo maniático hasta un punto insospechado.

Lo que para cualquier persona puede ser una simple o pequeña manía, para ellos se convierte en su más importante preocupación que no pueden retirar de su cabeza en ningún momento a lo largo del día.

Cuando se llega a este punto lo más acertado es tratar esa obsesión, ya que sin duda interfiere en el buen funcionamiento de su vida diaria.

No solo porque nos ocupa muchas horas, sino sobretodo porque quizá en muchos casos sin llegar a darnos cuenta de ello, nos crea un gran estrés con el que llenamos nuestra vida de momentos terribles repetitivos.

Este tipo de casos más extremos se suelen dar en muchos casos en ciertos grupos concretos de la población.

Quizá las personas que tienen mayor riesgo de sufrir este tipo de manías sean: bien personas de edad avanzada que buscan calmar su inseguridad, personas que sean extremadamente organizadas etc.

En este tipo de casos, el entorno de las personas que lo sufren cobra una especial importancia.

Por un lado, deben animarle para que pida ayuda especializada, ya que en la mayoría de los casos nos resulta bastante costoso pedir ayuda. Por otro lado debe ser su mismo entorno quien le apoye para ir limando poco a poco dichas manías, sin que para él todo esto suponga un fuerte trauma.

Para ello resulta imprescindible intentar ayudarle a que busque las causas del malestar que siente, y por supuesto aceptarle, sin pensar equivocadamente que de un día para otro sus manías van a desaparecer completamente.

Además, como cuando nos enfrentamos a cualquier problema, es necesario tener claro desde un principio cuál es nuestro objetivo, y no desistir. Sabiendo que el número de ensayos y errores será importante.

Todo este tipo de manías tienen por supuesto alguna raíz interior, en la que se esconde alguna angustia que busca su salida o que exteriorizamos de este modo.

Para este como para otro tipo de problemas debemos dejar los “complejos” en casa para conseguir ayuda especializada que nos permita mejorar, dejando de lado los miedos que nos impiden hacerlo.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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