Perfeccionistas por favor

Foto: M.Key(LCC)

Por Mónica Saltó

El precio que hay que pagar por el perfeccionismo es demasiado alto. No sólo agota a la persona perfeccionista, sino también a cuantos la rodean. Perfeccionistas son aquellas personas que no saben distinguir dónde está el límite de lo posible. Nunca están satisfechas con los resultados conseguidos, siempre creen que pueden ir un poco más allá. Tienen dificultades para marcarse objetivos, porque la diana se aleja cada vez que ellos se acercan. No saben delegar en otras personas, ya que tienen necesidad imperiosa de controlar hasta el más nimio detalle. No confían en que los demás lo puedan hacer mejor que ellos. Eso hace que se queden atascados continuamente en pequeños detalles, haciendo que cualquier proceso se convierta en algo largo y cansado. Al final, un perfeccionista es un incompetente: nunca acaba los trabajos a tiempo, porque los pule, los pule y los pule hasta destrozarlos.

Son críticos con los demás, pero sobre todo lo son consigo mismos. No se perdonan ningún error, e incluso creen que han cometido errores cuando en realidad no lo han hecho. Y si los errores son de los demás son absolutamente críticos y duros. Esto les crea muchos problemas de relación con los demás.

Se ponen a prueba a ellos mismos, se retan, se ponen obstáculos cada vez mayores hasta que llega un momento en que no es posible saltarlos. Y entonces son demoledores. Esto les crea un gran estrés, que también extienden sobre los demás.

Tienen miedo a cometer el más mínimo error, porque piensan que ese mínimo error puede ser el inicio de una escalera que se dirige al fondo del abismo. Estar siempre pendientes de hacer las cosas bien les obliga a luchar contra la más mínima posibilidad de cometer un pequeño error. A veces prefieren no hacer nada, prefieren quedarse quietos, con tal de evitar un error, una equivocación.

Huyen de la posibilidad de fracasar. Esto tiene como consecuencia que van demorándose en afinar pequeños detalles con tal de no acabar nunca sus proyectos. En mejor no terminar, a terminar algo mal hecho.

No es posible para el ser humano no cometer errores. Forman parte del proceso de aprendizaje. Fracasar es un buen motivo para aprender a hacer las cosas de otra manera. Los perfeccionistas no aprenden de sus errores y tratan de saltar por encima de ellos sin sacar conclusiones. Por eso repiten constantemente los mismos procesos. Aprendemos de las equivocaciones mucho más que cuando salen las cosas bien a la primera.

Buscar la excelencia, querer conseguir los mejores resultados, no tiene nada que ver con ser perfeccionista. El que busca la excelencia se fija metas alcanzables y disfruta tanto de sus errores como de sus éxitos. El perfeccionista sufre y sus metas son destructivas.

El perfeccionismo se aprende durante la infancia. Pero podemos dejar de ser perfeccionistas si nos lo proponemos. He aquí algunos consejos:

    • Márquese unos objetivos alcanzables
    • Disfrute del proceso, no son sólo importantes los resultados
    • Aprenda de los errores. Incluso cometa voluntariamente errores para aprender de ellos
    • Si tiene que repetir algo tres veces, déjelo estar.
    • Delegue en los demás. También ellos tienen derecho a equivocarse
    • Es mejor acabar algo con un pequeño error, que no terminar nunca
    • Y si algo está mal, ¿es tan grave? ¿Qué es lo peor que podría suceder

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
Más información

2 Comentarios

  • Al leer el artículo me doy cuenta que me describe. Es un círculo que me estresa, porque no entrego a tiempo al querer que queden perfectos los documentos.

  • Mónica, me gustó mucho tu artículo. ¿Existe alguna técnica o ejercicio que me pueda ayudar a resolver mi perfeccionismo? Agradezco mucho tu amable atención. Un abrazo.

    Manuel.

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