14 pautas para la solución de problemas


Por Julio Beda

Cuando tenemos un problema es como si nos ofuscásemos buscando soluciones. La PNL ofrece un modelo para aclararnos si queremos resolver un problema. Estos son los aspectos que puedes tener en cuenta.

1. Considera el problema desde las tres posiciones perceptuales. Pasa de la primera a la segunda y tercera posición y analiza en cada una de ellas los pros y contras de cualquier decisión. Desde la primera posición estás involucrado en el problema, lo puedes analizar tal como lo estás viviendo. Si pasas a la segunda posición, puedes analizar el problema desde el punto de vista de otras personas involucradas en el problema. Situándote en la tercera posición podrás analizar el problema desde la posición de un observador.

2. Sal de tu propio mapa, trata de analizar el problema desde otra perspectiva por muy incoherente que te parezca a simple vista. Puede ser útil imaginarse el análisis del problema desde distintas profesiones, ¿cómo lo resolvería un abogado, o un ingeniero o un médico? ¿Qué pensarían sobre tu problema tus compañeros de trabajo, o tus vecinos o tus familiares?

3. Piensa qué está manteniendo el problema, qué hace que no varíe. ¿Cuáles son las causas que han producido el problema y cuáles son las que lo están manteniendo en la actualidad? ¿Si variara qué factor cambiaría algo en el problema?

4. Busca las intenciones positivas del problema. ¿Existen aspectos en el problema que se podrían considerar con efectos positivos? Si el problema no existiera o fuera de otra índole, ¿te afectaría de otra manera a ti o a otras personas? ¿Qué pasaría si consiguieras los mismos efectos positivos sin la necesidad de mantener el problema? Si el problema desapareciera, ¿tendría efectos negativos o positivos sobre ti o sobre otras personas? ¿Cómo podrías eliminar las consecuencias negativas?

5. Observa el problema desde el pasado, desde el presente y desde el futuro. ¿Hay cambios? Si vieras el problema desde diez años atrás, ¿cómo sería? Si vieras el problema dentro de diez años, ¿cómo habría evolucionado? ¿Tendrás soluciones a tu problema hace diez años o dentro de diez años? ¿Y hace o dentro de 20 ó 30 años?

6. Bucea en los niveles lógicos. Si analizaras el problema desde un nivel inferior o superior, ¿sería el mismo problema?

7. Analiza tus creencias. ¿Se resolvería el problema si cambiaras alguna de tus creencias? ¿Son tus creencias válidas en tu situación actual o suponen un lastre que te impiden avanzar?

8. Observa tus recursos. ¿Qué nuevos recursos necesitas para resolver el problema? ¿Qué recursos utilizaste en algún momento de tu pasado que te ayudarían ahora a resolver tu problema?

9. Ten en cuenta los bucles de comportamiento. ¿Qué está ocurriendo una y otra vez y acaba siempre con el mismo resultado? ¿Qué podrías variar para que cambiara todo el sistema?

10. Ten flexibilidad y persistencia. ¿Estás insistiendo lo suficiente en la búsqueda de una solución y estás cambiando aspectos que ya has visto que no funcionaban?

11. Mira a tu alrededor, ¿Conoces a alguien que haya tenido el mismo problema y lo haya solucionado? Analiza cómo lo hizo y trata de poner en marcha sus mismos mecanismos de solución.

12. Deja correr tu imaginación ¿Cómo sería si ya estuviera solucionado?

13. Hazlo hacia atrás. Imagínate el resultado que te gustaría obtener y vete elaborando los pasos que habrías tenido que dar, de delante hacia atrás.

14. Hazte muchas preguntas. Elabora una larga lista de preguntas y contéstalas como si ya tuvieras solucionado el problema.


El niño que iba a resolver los problemas del universo


Ricardo Ros – El niño que iba a resolver los problemas del universo


Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad.

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