Palabra y sugestión

Por Felipe Hernández Velez

Mi aproximación a la Programación Neurolingüística surgió de un interés personal por conocer las posibilidades terapéuticas del uso del lenguaje. Una necesidad de hallar una congruencia mayor entre la expresión de las emociones y la generación misma de los estados de ánimo me condujo al estudio de un campo cuya riqueza se me ha revelado inusitada, incluso en mi faceta como escritor de novela y poesía (Felipe Hernández es autor de varias novelas: “Naturaleza”, “Edén”, “La deuda”, “La partitura” y “Dunas”, publicadas por las editoriales Anagrama, Seix Barral y Planeta).

En un principio, me llamó la atención el uso de los patrones lingüísticos en la elaboración de un metamodelo que sirviera al terapeuta para formular preguntas a partir de pautas lingüísticas reveladoras de patrones mentales. En realidad, el uso de generalizaciones, limitaciones, eliminaciones, distorsiones, lectura mental o presuposiciones no sería más que la expresión de un desajuste básico: el mapa no es el territorio. Sólo podemos expresar la realidad que percibimos, y a la limitación de nuestra percepción debe añadirse otra: la estructura misma del lenguaje. Por supuesto, el sistema funciona en cuanto que sería absurdo percibir la realidad en toda su extensión y profundidad, recordarla continuamente en todos sus detalles y expresarla con una fidelidad absoluta. Tenemos una maravillosa herramienta en un lenguaje que es capaz de transmitir la complejidad del mundo a través de una lógica que, por supuesto, incluye la generalización, la omisión de detalles, el resumen, la causalidad… Lo cual supone un grado de distorsión de la realidad más o menos grande en función de la congruencia del sujeto. Dada esta premisa, el trabajo del terapeuta consiste en detectar los grados de distorsión en la visión del mundo de un paciente en relación con las consecuencias que dicho grado de distorsión tiene sobre su propio estado emocional y su conciencia.

Así pues, teniendo en cuenta que nuestro hemisferio cerebral dominante tiene una función lingüística fundamental, y que el lenguaje modela la emoción tanto como la emoción modela el lenguaje, la conciencia de que el mapa no es el territorio es una herramienta imprescindible no sólo para terapeutas, sino para cualquier sujeto que quiera mejorar su congruencia y su salud emocional y física. En este sentido, las indagaciones de Robert Dilts (“El poder de la palabra”, Robert Dilts, Ed. Urano, 2003) sobre el poder de la palabra y la estructura del significado constituyen una aportación muy valiosa. Establecer cómo la creación de valores, significados, criterios y creencias es un proceso dinámico de ida y vuelta, que afecta nuestra experiencia y nuestros estados internos, supone un cambio transcendental: la palabra, la expresión misma, tienen poder para transformarnos.

Lo que expresamos no es sólo un reflejo más o menos distorsionado de nuestro estado interno y de nuestra visión del mundo: forman parte viva del sistema, y utilizarlos con esa consciencia supone un cambio radical.

Es en este punto donde empieza a enraizarse mi interés como escritor en una perspectiva nueva del poder del lenguaje. Aunque, a decir verdad, no sería una perspectiva tan nueva si tuviéramos en cuenta los usos mágicos que el lenguaje ha tenido a través de la historia, desde su mismo inicio, ligado a la conciencia del hombre. La utilización de las palabras mágicas por los chamanes, el uso de mantras, las fábulas fantásticas comunes a tantas tradiciones culturales, el uso de la metáfora y el lenguaje figurado… todos esos rasgos universales son indicios claros de que no nos basta la lógica del lenguaje gramaticalmente correcto, como dice Milton Erickson, sino que necesitamos de algo más para suplir la inevitable distancia que se abre entre expresión, representación sensorial y realidad. Y es en ese resquicio aparentemente ilógico, donde se teje una urdimbre de metáforas, metonimias, ambigüedades y juegos a veces absurdos, se abre no sólo la posibilidad de un lenguaje transderivacional que hable directamente al inconsciente del paciente, sino la posibilidad de una nueva toma de conciencia de la sugestión y la evocación en el lenguaje literario.

En Patterns of the hipnotic techniques of Milton H. Erickson, M.D., Richard Bandler y John Grinder exponen los modos sumamente inventivos con que Erickson superó la brecha entre las estructuras profundas y las estructuras superficiales del lenguaje. El lenguaje hipnótico de Erickson me retrotrajo al lenguaje de ciertas fábulas fantásticas en que la identidad de los personajes se asocia a metáforas animales, a veces monstruosos, y a mundos ambiguos en que el significado no se filtra lógicamente sino de un modo más profundo y efectivo. No se habla del incesto, ni de la violación o la homosexualidad. No se nombran los hechos lógicamente, pero, desde la perspectiva ericksoniana, es evidente que el lenguaje plástico y figurativo traslada intacta la peculiaridad de las conductas humanas al inconsciente del oyente o el lector.

De algún modo, la novela moderna y la poesía han quedado desmarcadas de este contexto, quizás porque se supone que las protegen las leyes del arte, y que el arte es un mundo aparte, en el que las consecuencias de una larga sugestión durante la lectura de una novela no tendrán consecuencias profundas en el subconsciente del lector. A mi modo de ver, ni el arte ni el sentido estético quedan exentos de este poder excepcional, sino que, por el contrario, son los exponentes más evidentes de la creación de mapas más o menos fundados o distorsionados del territorio. Y son también procesos de inducción al trance y a la visualización cuya consecuencia es la transmisión de valores, criterios y creencias que pueden actuar como virus mentales (en palabras de Dilts) o como generadores de patrones imaginativos liberadores.

En mi caso, he hallado sistemas figurativos relacionados con el cómic (en el caso de un dibujante), con la navegación a vela (en el caso de alguien que realizó un larguísimo viaje en un velero), con los mundos virtuales (en el caso de un apasionado de los juegos informáticos), con el bosque (en el caso de un excursionista), con las calles del casco antiguo (en el caso de un guía turístico), con una casa ideal (en el caso de una persona preocupada por la decoración y el feng shui), con el vuelo y el viaje (en el caso de una azafata), con la visita a un mundo exótico (en el caso de un viajero)… Todos ellos mundos evocativos completos, que encierran no sólo la posibilidad de despertar imágenes, sino también de penetrar en la fantasía y el inconsciente de la persona.

Estos mundos metafóricos, en que las imágenes cobran una vida anímica, me han conducido por un camino de vuelta a la literatura. Me han enseñado cómo se construyen las constelaciones del significado desde un punto de vista nuevo y más profundo y humanamente intenso. Un punto de vista que no es el de la obviedad ni el de la lógica analógica, sino el del individuo como totalidad. Y este sólo es el principio de un camino de aprendizaje que pienso explorar en los próximos años. Un camino que aúna pasiones entrelazadas.


 

El arte de hablar en publico

F. Scott – El arte de hablar en público y tener habilidades sociales

Aunque probablemente usted no se verá precisado a ser orador y ni siquiera tendrá ocasión para ello, sin duda se le presentará alguna vez la ocasión para dirigir la palabra a un grupo más o menos numeroso de personas en diferentes ocasiones que la vida puede ofrecer: un banquete, una boda, un homenaje, etc. ¿Quien no se ha encontrado en el trance de intervenir en una conversación entre amigos, compañeros o colegas? ¿Y que tendría de raro que usted, amigo lector, tuviera que dirigir la palabra a un grupo de personas reunidas en una cena u homenaje a algún amigo o conocido? En tales casos, ¿habrá algún lector que no desee saber expresarse de modo que acredite sus méritos personales, aspirando a convencer, a gustar, a destacar, en una palabra?
Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies