Decir no en 5 etapas

Foto: Marks(LCC)

Por Gregory Joad

Se ha escrito mucho sobre las dificultades que todos tenemos en mayor o menor medida para decir no. Es evidente que resulta mucho más cómodo decir sí a todo, plegarse a los deseos de los demás y evitar cualquier tipo de conflicto.

Sin embargo esto no deja de ser muy perjudicial a largo plazo. Lo que es algo puntual puede convertirse en una costumbre peligrosa que nos pone en manos de las voluntades ajenas. Cuanto menos ejercitemos nuestra negativa más difícil se nos hará decir a algo que no.

Decir no es saber poner límites a los demás, a sus peticiones excesivas que invaden nuestro territorio más íntimo.

Si no sabemos decir que no nos exponemos a que los demás nos avasallen en cualquier momento anulando nuestra propia voluntad e imponiendo la suya a capricho.

No saber decir no trae como consecuencia inmediata el miedo a dar a conocer nuestros propios deseos y necesidades y la inmediata frustración por no saber parar las exigencias de los demás.

Hace un tiempo hemos sido testigos de una campaña publicitaria donde se impelía a los jóvenes a que dijeran “No a las drogas”, porque todos sabemos lo difícil que es, y más aún en determinadas etapas de las vida como la adolescencia, decir que no.

Decir que no es tan fácil y tan difícil como decir simplemente: no. No hace falta justificar nuestra negativa de ninguna manera. Simplemente debemos decir no.

En muchos casos tratamos de suavizar nuestra negativa justificándola. Decimos “no, pero…”. Esto es un error. Es abrir la puerta a que nuestro interlocutor intente convencernos, a que le demos más argumentos de los necesarios…

Nuestro plan de actuación para aprender a decir no comprende cinco etapas y decir simple y decididamente que no es la primera de ellas. Con esto será suficiente en un 80% de las ocasiones. El muro se habrá levantado y no habrá nada más que decir. El otro simplemente aceptará nuestra negativa.

En el caso de que nuestro interlocutor insista deberemos volver a repetir nuestra negativa simple y llanamente. Esta segunda etapa elevará nuestro porcentaje de éxito en un 90% de los casos.

Si nuestro interlocutor insiste y deseamos demostrarle una cierta empatía (Le decimos no a su propuesta pero no le negamos a él como persona) pasaremos a nuestra tercera etapa demostrándoselo pero seguiremos negándonos a su propuesta. Esta tercera etapa se puede producir cuando existe una cierta relación afectiva entre nosotros y nuestro interlocutor. Un familiar o un amigo nos pide algo que no queremos hacer.

Si nuestro interlocutor sigue insistiendo, cosa poco probable ya en este cuarto estadio, la solución es manifestarle a nuestro interlocutor el desagrado que nos produce su insistencia y como nos incomoda su postura, ya que esta se manifiesta ya de manera agresiva hacia nosotros y no está respetando nuestros derechos.

Si esto no es suficiente, tenemos la quinta y última etapa de nuestra negativa que consiste en “cortar” ya tajantemente a nuestro interlocutor, poner fin a nuestra conversación, darle la mano y marcharnos o bien acompañarle a él a la puerta según sea la situación.

Dependiendo de las circunstancias, especialmente cuando nuestro interlocutor sea un familiar o un amigo, es necesario saber matizar nuestra respuesta aún cuando nuestra respuesta siga siendo no.

“Si no haces esto es que ya no me quieres” suelen decir ciertas parejas a sus maridos o esposas. Esto es un chantaje emocional inexcusable pero si queremos negarnos sin que nuestra relación se resienta debemos matizar. “Yo te sigo queriendo de igual manera pero esto que me pides no tiene nada que ver con nuestro amor (o nuestra amistad, o lo que sea) y mi respuesta sigue siendo no”.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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