Miedo al abandono o a ser absorbido

Por Nelson Powell

Entre los miedos que surgen en la infancia y que se prolongan a toda nuestra vida se encuentran aquellos que normalmente sentimos a la hora de establecer una relación íntima con alguien. Experimentar estos miedos es algo habitual y únicamente pueden ser preocupantes cuando estos se convierten en algo patológico que nos impide comportarnos normalmente y mantener una relación sentimental satisfactoria. Entre estos miedos vamos a tratar fundamentalmente dos: el miedo al abandono y el miedo a ser absorbido por la otra persona. Relacionarnos como adultos implica tener la suficiente capacidad como para comprometernos con otra persona sin necesidad de vernos anulados por ella, así como para no sentirnos paralizados por el miedo a sentirnos abandonados.

Estos miedos aparecen en la infancia por el propio miedo que siente el niño a no ser ya querido por sus padres o por otros adultos, a verse rechazado o como ocurre con el nacimiento de un hermano más pequeño, verse desplazado a un segundo plano.

Estos miedos se instalen en nuestra memoria para resurgir en la edad adulta.

No importa que tengan o no un fundamento. En la mayoría de los casos ese miedo a verse abandonado surge aún cuando no hay ningún tipo de causa por parte de la pareja.

Esta confusión produce que la persona que tiene miedo a ser abandonada no permita al otro mantener su propio espacio vital cuando este lo necesita. El miedo a verse dejado “ahoga” al otro, provocando la reacción inversa.

Quien tiene miedo a verse abandonado se preocupa más del otro que de sí mismo y siempre tiene la sensación de no dar lo suficiente. Se amolda al plan de vida del otro y se convierte en tremendamente dependiente. Sufre cuando el otro se va, desconfía, teme la soledad. Aparecen los celos…

De la misma manera que esta subyugación al otro puede resultar totalmente dañina para cualquier relación, también el caso contrario puede llegar a resultar patológico.

El miedo a ser anulado por el otro tiene igualmente su origen en la infancia.

Los efectos más evidentes de este miedo se manifiestan en intentar no comprometerse nunca con nadie.

A este tipo de personas les da pánico el compromiso, verse privados del control de sus vidas.

Suelen ser personas muy perfeccionistas y al mismo tiempo muy inseguras, que no toleran que nada esté fuera de su control, de su decisiones. No valoran a los demás y piensan que lo único que el otro quiere es “cazarles”.

Consideran que dar algo a los demás es una obligación y recibir les agobia porque se sienten en la obligación de dar algo a cambio.

Enseguida sienten su espacio vital invadido.

No pueden consentir que nadie anule su manera de ser y de vivir. En el fondo tienen miedo a que su personalidad no sea lo suficientemente fuerte como para soportar una relación con otro y verse absorbidos por la personalidad el otro.

La manera de enfrentarnos a tan atávicos miedos no es otra que permitirnos en primer lugar reconocer esos miedos. Observemos la reacción de nuestra pareja. Posiblemente él o ella sientan lo mismo que nosotros, tengan las mismas inseguridades, los mismos miedos tanto a ser abandonados como a ser absorbidos. De todas formas el amor es una manifestación que solo puede ser disfrutada a partir de la sinceridad y del compromiso.

1 Comentario

  • estoy deacuerdo, todos nos enseñan a no depender, pero muchas veces nos emiten mensajes confusos, como el tu me vas a necesitar siempre”.eres un desastre”.nadie te quiere si sigues siendo asi”.te vas a ver muy solo”.tu familia es como si no estubiera”.estas frases hacen pensar que el mundo y peor aún uno mismo es algo horrible, la inseguridad viene seguida de angustia, ansiedad, y recluirse, las motivaciones no tienen asa donde podamos agarrarnos y más cuando elegir ahora esta detras de la obligación….¿como encontrar esos valores y principios donde el ser es más importante?. Como no sentirte solo, cuando los valores parecen estar ivernando?. Yo siento estar ivernando, por esos mensajes qué alarman más que aclarán.La seguridad es ese botiquín, que junto a la autoestima,se estrabian en este sendero.He ido a una psicologa y solo le da importancia a no tener trabajo, me ha dado la opción de darme de alta por que no encuentra fundamento para seguir en consulta, para mi le falta método.No siento su comprensión,ni interes, según ella soy una idealista, inmadura.Quiza, en que soy idealista tenga razón, para mi es una virtud, inmadura….que es ser maduro, tomar decisiones?.casarte?.irte de casa para madurar,con los ojos cerrados?.óbligarte a decir que no estas desanimada por no decir deprimida? palabra a la qué le tengo gran respeto,desmoralizada..?. no me da herramientas, ni nada que haga que yo pueda superarme ó reanimarme.LLegue a esta consulta por un momento demasiado largo de inmovilidad, desilusión y angustia, debido a qué mi vida social modificada, vivir con mis padres,miedos en los qué me creo inmovilizaciones, no querer salir.La angustia la tengo más controlada es cierto, pero no me ha dado herramientas, ningún método,para entender mi pasado, cuento todo esto, por que espero que no sea una dependencia con la psicóloga, deberia de estar contenta por que me dice que ya no tengo que volver, pero no me siento segura.Me gustaria me aconsejase alguna lectura para recuperar el ánimo, esa movilidad, motivación intrínseca…gracias.Creo qué vivir con mis padres también me esta influyendo, puede ser?.Noto qué mi fuerza se vuelve apatia por momentos.

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