Creamos niños mimados

Por Lourdes Álvarez

Muchas veces escuchamos la frase  “ese niño es un mimado” con un tono dañoso y negativo. ¿Pero realmente a qué se refiere? Desde mi punto de vista se trata de un niño que por un lado nunca ha tenido límites de ningún tipo aunque la conducta sea del todo inadecuada, y además se trata de niños excesivamente dependientes, incapaces de llegar a nada por si mismos.

Tratan de “crear” un hijo ideal, lo que les lleva a consentirle todo tipo de vicios y actitudes que en nada benefician su crecimiento y que finalmente acaba por crear niños consentidos y totalmente dependientes.

Cuando digo que esa actitud en nada beneficia al crecimiento del niño, me refiero a que incluso llega a influir en su propio desarrollo tanto motor como en su entorno psico-social. En casos extremos en los que desde bebes los niños no se separan en ningún momento del contacto con su madre o padre finalmente terminan en retrasos severos o incluso en trastornos graves.

Un niño que nunca deja de estar en los brazos de su madre casi incluso sin necesidad de pedirlo, finalmente será un niño que comience a gatear e incluso andar mucho más tarde, interactuará mucho menos con el resto de personas que le rodean, empezará a hablar mucho más tarde, etc.

Por lo tanto resulta de vital importancia intervenir cuanto antes en este tipo de casos tan extremos, para impedir que el asunto se agrave y permitir así que el niño desarrolle su propia autonomía.

Finalmente la sumisión de los padres respecto al niño es tal que se convierte incluso en una relación tiránica. Su afán por evitar que sufra ninguna frustración les lleva a sobreprotegerlo y a sucumbir a todas sus exigencias sin llegar a darse cuenta de la evolución que sigue el desarrollo de su hijo.

Finalmente el niño desarrolla una prepotencia difícilmente dominable con consecuencias palpables no solo a corto plazo sino también y sobre todo con el paso de los años.

Para evitar llegar a este tipo de situaciones los padres tienen que tomar cartas en el asunto cuanto antes. Para eso resulta en principio vital que los padres sean capaces de reconocer las características propias y genuinas de su propio hijo.

Otro aspecto a tener en cuenta por parte de los padres consiste en fomentar las propias características del niño pero evitando en todo momento idealizarlo excesivamente.

Aunque a muchos padres les parezca que no, no siempre todo va sobre ruedas en la relación con sus hijos y efectivamente ese es algo positivo ya que ayuda a los chicos a desarrollar su propia autonomía.

El niño debe acatar las normas que impongan sus padres aunque siempre se puede llegar a acuerdos en ciertos asuntos, discusiones que ayudarán a que el niño refuerce su propia autoestima.

Tiene que labrar su propio camino hacia una independencia cada día más afectiva y palpable evitando que caigan en la cárcel que sus propios padres han ido tejiendo a lo largo de los años.

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