Modelo de belleza

Por Mercedes Verdejo

¿Qué es lo que nos impulsa a comer tan desaforadamente?  ¿Es cierto que el hombre no sabe mantenerse en su peso ideal? ¿Quizá se daba esto a una tendencia innata que tenemos los humanos a comer cuando se puede, en prevención por las tan temidas épocas de hambre? O Quizá esta tendencia se deba simplemente al hiperconsumo al que nos hemos acostumbrado.

Lo que sí está claro es que actualmente entorno a un 50% de la población mundial, por encima de los cincuenta años, en los países desarrollados o en vías de desarrollo, presentan algún tipo de obesidad.

La idea más importante con la que nos debemos quedar es la de que lo más importante sin duda alguna radica en saber llevar una alimentación correcta y adecuada a nuestro cuerpo y a nuestro ritmo de vida.

No se trata de conseguir cuerpos esculturales, sino de que nuestros cuerpos obtengan un peso equilibrado, alejado de la obesidad y de los quilos de más.

Si echamos la vista atrás, y hacemos un breve recorrido por la historia más cercana nos damos cuenta de que la evolución del ideal de belleza ha cambiado notablemente guiado especialmente por la moda.

Hemos pasado de admirar a las muchachas “rellenitas”, que en el siglo XVI era sin duda alguna el modelo de belleza y que a principios de siglo XX hubiera sido mirada con admiración; a mirarlas con indiferencia, o incluso en algunos casos a mirarlas incluso con mirada acusadora.

Las jóvenes (y no tan jóvenes) de hoy en día, admiran y tratan de imitar siluetas sumamente delgadas, en las que las curvas no tienen lugar. Su modelo a seguir son aquellos cuerpos en los que las formas son síntoma de “sobrepeso”, como un germen que se debe evitar.

Que lejos están aquellos tiempos en los que las formas redondeadas se asociaban con la idea de fertilidad. Algo que por supuesto era importantísimo para asegurar la buena capacidad reproductora. Lo que garantizaba la continuidad de la especie.

Aquí queda claro que en los pueblos prehistóricos su concepto de belleza o de estética estaba todavía totalmente alejado del que tenemos actualmente.

En Grecia fue donde lograron crear un referente de belleza, con unas medidas muy marcadas y estilizadas, que se trabajaban con una actividad física e intelectual muy correcta.

Aunque si buscamos algo que represente ese ideal de belleza tan marcado que se busca hoy en día, uno de los ejemplos más característicos es el David, figura que sin duda alguna no es obeso y donde sus líneas son estilizadas y totalmente armónicas.

Como conclusión diríamos que el hombre como ser razonable y consciente debe aprender a vivir “razonablemente”, es decir, controlando sus propios impulsos.

Además debe ser capaz de alimentarse equilibradamente, ingiriendo una cantidad de calorías necesarias y suficientes para lograr una calidad de vida adecuada.

Aunque a todo esto no podemos olvidarnos de añadirle la imprescindible actividad física, huyendo del sedentarismo al que estamos acostumbrados.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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