Miedo

Foto: Perls(LCC)

Por Juan José Vera

¿Por qué tengo miedo? ¿Qué es lo que me ha llevado a esta situación en la que ya no controlo nada? Aunque en su justa medida el miedo es bueno, en algunos casos este se nos escapa de las manos, llegando a convertirse en un terrible mal que nos impide desarrollar nuestra vida de una forma natural.

Todo el mundo hemos sentido miedo a lo largo de nuestra vida, ya sea al encontrarnos de frente con una serpiente que se cruza en nuestro camino, o al montarnos en una montaña rusa o simplemente mientras leemos un libro donde se nos relatan historias de miedo.

En todas estas situaciones nuestro cuerpo responde de una u otra forma, ya sea, mediante el sentimiento de un nudo en el estómago, piel de gallina, sobresaltos o parálisis muscular.

El miedo sin ninguna duda tiene una utilidad muy marcada, y no es otra que la de evitar que nos enfrentemos a situaciones potencialmente peligrosas.

Es por eso que se trata de una capacidad biológica que nos advierte de una posible amenaza y que ha servido para la supervivencia desde tiempos muy remotos.

Esta amenaza puede ser tanto real como imaginaria, sin embargo nuestro organismo reacciona creando una situación de angustia que se nos presenta de forma que se crea una situación de inquietud psicológica.

Esta voz de alarma es la que nos permite tomar las medidas necesarias para evitar situaciones de riesgo.

Lo que está claro es que no todos sentimos temor de los mismos elementos o situaciones, es por eso que hay personas que disfrutan lanzándose desde un puente o montándose en una montaña rusa.

Otros sin embargo tienen verdadero pavor de las alturas pero sin embargo no temen el que una serpiente recorra su cuerpo o meterse en una jaula llena de leones.

Algunos de estos temores se podría decir que son innatos en los seres humanos, o lo que es lo mismo, que no tienen que ser aprendidos, sino que nacemos con ellos.

Sin embargo lo preocupante es cuando estos temores se escapan de nuestro control y se convierten en una autentica enfermedad que acaba por restringir y coartar la vida del afectado.

Se puede llegar incluso a casos en los que la víctima queda recluida en casa sin ser capaz incluso de salir de su propia casa, estos son los casos en los que el miedo ha superado a la persona, siendo incapaz de controlar las situaciones a las que antes se enfrentaba sin ningún tipo de problema.

Los fobias que quizá se nos resulten más habituales van desde la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) , el miedo a los extranjeros que se conoce como xenofobia o miedo a las grandes alturas que se conoce como acrofobia.

Sin embargo existen otros tantos que pueden llegar a resultarnos sorprendentes, como puede ser el miedo que algunas personas sienten por los pájaros (ornitofobia), por la luz (fotofobia) o por el agua que se conoce como hidrafobia.

En las situaciones en las que el cerebro no es capaz de discernir entre las situaciones que realmente son amenazantes lo que sucede es que la realidad se convierte en caótica y así toda su vida se vuelve insegura.

El individuo se queda, o mejor dicho se siente totalmente amenazado, lo que lo lleva a un sentimiento de angustia insoportable.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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