¿Miedo a jubilarse?

Foto: Bizan(LCC)

Por Buró Blackerday

El cambio que supone para un trabajador medio pasar a una situación de jubilación sólo es comparable al cambio que supone para una persona joven adaptarse de vivir con sus padres a la vida en pareja. La llegada de la jubilación supone un cambio radical en cualquier persona.

Normalmente las personas no suelen prepararse demasiado para el cambio que van a sufrir en sus vidas.

Únicamente el tema económico parece preocupar a la mayoría y es cierto que este es uno de los más importantes puesto que la jubilación suele suponer una merma en los recursos de la persona y de su familia. Normalmente el trabajador sí que realiza una serie de previsiones en este terreno para saber como ajustar su vida a su nueva situación económica, con qué ingresos va a contar de ahora en adelante, gastos que ya no va a tener, aquello de lo que puede prescindir, etc… De hecho son cientos los planes de pensiones comercializados por distintas entidades para prevenir esa situación al margen de la previsión social.

No obstante, y con ser importante, este no es sino uno de los cambios a los que habrá de enfrentarse el nuevo jubilado.

El desarrollo de una actividad profesional lleva aparejados una serie de cuestiones que llenan nuestras vidas: existen unos horarios rígidos que nos obligan a levantarnos a una determinada hora, organizar nuestro tiempo de una determinada manera, relacionarnos con determinadas personas, realizar una serie de desplazamientos, utilizar medios de transporte, nos impone unos horarios y hábitos nutricionales concretos, a programar nuestro ocio y nuestro descanso en aquellos espacios “libres” para ello, realizar determinados esfuerzos físicos, etc…

El jubilado pierde su estatus de persona activa, su rol social: Pepe, el cartero; Javier, el médico; Elisa, la maestra, etc… Sus relaciones sociales se estrechan puesto que el puesto de trabajo suele ser uno de nuestros de centros de relación más importantes. Compañeros, proveedores y clientes conforman un importante núcleo de relaciones sociales que con la jubilación desaparecen. El jubilado ve reducido su “espacio” en muchos casos al ámbito familiar y poco más…

La salud física es otro tema que el jubilado debe cuidar. En su actividad diaria estaba acostumbrado a un determinado ritmo de vida, a realizar esfuerzos físicos que le mantenían en forma. También estaban regulados los horarios de las comidas e incluso la dieta que seguía y que estaba en consonancia con su actividad.

La jubilación puede suponer, si no se planifica adecuadamente una relajación excesiva de la actividad física que es muy difícil de retomar. Debe programar su ejercicio físico diario, pasear o practicar algún tipo de deporte que le mantenga en forma sin forzar demasiado su estado, así como una dieta adecuada a su nuevo nivel de actividad.

Son notorias las consecuencias de una mala adaptación. En primer lugar son frecuentes los cuadros depresivos acompañados de astenia, trastornos del sueño, angustia o manifestaciones de hipocondría por su nueva preocupación por la muerte.

Hay personas que se vuelven agresivas, intransigentes, muy críticos con los demás, desconfiados.

Es bastante frecuente la persona inadaptada que se vuelve solitaria, aburrida con su vida, sin encontrar metas ni nada que le ilusione.

Algunos incluso siente nostalgia de su antiguo puesto de trabajo y es normal verles hacer visitas a sus anteriores compañeros, buscando su conversación, intentando seguir siendo útiles, sentirse todavía valorados.

Es muy frecuente la actitud negativa de la pareja ante la jubilación del otro al obligarles a estar más tiempo juntos. La pareja suele acrecentar el sentimiento de inutilidad del otro.

La jubilación es un hecho social de nuestra época. Cada vez son más y más los jubilados ya que la esperanza de vida ha mejorado y los puestos de trabajo suelen ser copados por personas jóvenes.

También han mejorado las condiciones tanto físicas como económicas con que la gente se aproxima a la jubilación. El jubilado tiene una esperanza de vida enorme. Le queda un tercio de su vida por disfrutar pero para eso es necesario planificarlo desde mucho antes.

La mayor dificultad con la que se encuentra un jubilado es fruto de haberse dedicado en cuerpo y alma a un trabajo alienante y mutilador que sólo se ha centrado en la producción y habiendo descuidado la faceta más creativa y lúdica del ser humano.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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1 Comentario

  • Estoy de acuerdo en todo lo anterior .Cuando me jubilé ,despues de dedicar aqlma y cuerpo durante 37 años a mi trabajo ,ví un gran mundo ante mí que desconocía .Había pensado dedicarme a mis hobbys ,pues anteriormente no lo había hecho ,pero me hallé sin herramientas básicas para ello .

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