Como motivador, el miedo

miedoPor Omar Sahitya

Solemos rechazar de plano todo aquello que nos da miedo o nos crea incertidumbre. Por eso solemos olvidarnos del miedo como impulsor de acciones positivas. No hay nada de malo en sentir miedo cuando este no nos paraliza sino que puede suponer una motivación para nosotros. Muchas de las campañas publicitarias para proteger nuestra salud y nuestra integridad física están basadas en el miedo.

Las campañas de tráfico plagadas de accidentes y de muertos nos inducen a ser más prudentes y respetuosos con los demás en la carretera. El miedo a las sanciones y multas persiguen ese mismo objetivo y por lo que parece este tipo de campañas han conseguido reducir sensiblemente la siniestralidad viaria.

Esta misma estrategia siguen otras campañas como la de prevención del SIDA o contra la introducción de niños y adolescentes en las drogas.

Se trata de dar miedo, de ser impactante y rotundo en los mensajes; y cuanto más, mejor.

También el miedo nos empuja a cerrar con llave nuestra casa y nuestro coche, a guardar nuestro dinero en un banco o a invertir en un plan de pensiones para cuando nos jubilemos.

El miedo no es malo en sí, y simplemente se convierte en algo motivador mientras no se convierta en algo obsesivo.

Hay personas que gastan más dinero en medidas de seguridad para protegerse de los ladrones que lo que realmente estos pudieran robar si hipotéticamente entraran en su casa.

También conocemos mucha gente que ahorra tanto dinero durante toda su vida, privándose incluso de las cosas más elementales para luego ser “los más ricos del cementerio”.

Evidentemente todo hay que observarlo con la debida moderación. Incluso el miedo puede ser beneficioso mientras sea controlado.

Nadie conseguiría ningún tipo de logro si se guiara únicamente por el miedo y las estadísticas.

La mayoría de las pequeñas empresas fracasan al cabo de tres o cuatro años pero, sin embargo, eso no frena a los nuevos emprendedores. Estos deben aprender a convivir con el miedo que produce esta incertidumbre que, además puede incluso estimularles.

Los montañeros que emprenden la escalada a nuevas cimas saben que en muchos casos pueden pagar un precio muy alto por su osadía. Muchos han muerto en la aventura o han sufrido mutilaciones en manos o pies. Sin embargo, todos suelen coincidir en que merece la pena correr ese riesgo. El miedo les motiva enormemente a la hora de afrontar nuevos retos.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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