Un hijo superdotado

Foto: Wise(LCC)

Por Velma Lambert

Cuando hace unos años me confirmaron que mi hijo era superdotado, fue una noticia que me impactó mucho, ya que lo único que yo quería era que mi hijo fuera un chico “normal” como el resto de compañeros de colegio. Luego me di cuenta de que al fin y al cabo es un chico como los demás, que tiene unos potencialidades que desarrollar y unas necesidades que cubrir a niveles muy variados: educativo, social, etc.

Lo cierto es que el estudio se lo hicieron por lo que nosotros observábamos en casa y por recomendación de sus propios profesores. Su currículo escolar era brillante y eso hizo que saltaran nuestras alarmas. Ya desde muy pequeño tuvo un desarrollo muy precoz en muchos aspectos: vocabulario y comunicación con las personas, coordinación, etc.

Por ejemplo para los nueve meses ya pronunció su primera frase completa, era capaz de mantener la atención sin despistarse mientras contábamos un cuento durante un largo rato, empezó a leer con tan solo cuatro años de edad, etc.

Aunque sorprenda, mi hijo tenía una autoestima muy baja ya que veía las diferencias con sus compañeros como algo muy negativo, se sentía diferente y por eso trataba de esconder todo aquello que destacaba o difería de los demás.

Su mayor preocupación era qué pensarían los demás de él y debido a su gran timidez evitaba llamar la atención en todo momento, aunque contaba con pocos amigos tenía muy desarrollado el sentido de la amistad.

En nuestro caso lo cierto es que tuvimos bastante suerte ya que fuimos a parar con unos verdaderos profesionales que identificaron enseguida que nuestro hijo era superdotado. Esto ayudó a que nuestro hijo recibiera una educación adecuada a sus características y que a nosotros nos proporcionaran la información necesaria para hacer frente a esa nueva noticia.

Las áreas en las que evaluaron a nuestro hijo fueron:

  • Capacidades
  • Comprensión y léxico
  • Nivel de desarrollo
  • Ajuste social
  • Desarrollo psicomotor
  • Etc.Con este diagnóstico, lo que conseguimos fue que nuestro hijo se pudiera enriquecer de un programa adaptado a sus necesidades e inquietudes. Algo que recomiendo a todas aquellas personas que vivan una experiencia parecida a la mía.

Varios autores – Nuevos enfoques en educación


Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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