Pequeños con actitudes tiranas

Por Rose Gardner

¿Cómo podemos conseguir que nuestros hijos asimilen correctamente tanto sus derechos como sus deberes? No resulta sencillo que la balanza no se decante excesivamente por uno o por otro lado, es por eso por lo que debemos tener claro lo que queremos y no queremos que lleguen a ser nuestros hijos.

Quizá en estos últimos años se ha extendido la costumbre de escuchar frases tales como: “va, déjale” o “ tranquilo ya lo recojo yo”.

Lo que está claro es que todos los niños deben tener claro dónde se encuentra el límite, hasta donde pueden llegar y las consecuencias que sus actos les pueden acarrear. Es por eso que se les debe dejar hacer, pero siempre dejándoles claras una serie de reglas que deben cumplir.

El tener que decirles “no” es algo totalmente natural, y podríamos decir que hasta bueno ya que si se hace siguiendo un razonamiento, y dándoles una explicación conseguiremos que reflexionen por si mismos.

Esto resulta especialmente importante en estos tiempos en los que en algunos casos concretos se están imponiendo familias en los que los más pequeños no son más que unos niños caprichosos y sin límites que consiguen todo lo que desean, sin que sus padres sean capaces de imponerles ninguna clase de barrera.

Lo más importante en estos casos es que al momento de haber cometido una falta grave, se le haga saber al pequeño que eso no se debe repetir bajo ningún concepto, haciéndole saber que lo que ha hecho está muy mal.

Llevados este tipo de casos a situaciones extremas, se conocen casos de hogares en los que el niño tiene dominada a la familia (más comúnmente a la madre), y sus deseos deben ser cumplidos a rajatabla.

Ya sea a la hora de elegir el menú que se servirá en la cena, el programa de televisión que se ve o el momento en que se debe bajar al parque a jugar, el caso es que siempre consiguen lo exigido.

Saben perfectamente cómo deben jugar sus cartas, y para ello no dudan en poner en funcionamiento todas sus armas: ya sea mediante llantos muy llamativos o con duras pataletas. Saben cual es su objetivo y lo que deben hacer para conseguirlo, sin que permitan que nada se entrometa en su camino.

Su comportamiento dista bastante del de resto de niños. Su comportamiento es totalmente caprichoso, egoísta, problemático, consentido y en muchos casos hasta agresivo.

Todo esto por supuesto irá en aumento conforme pasen los años, aumentando así su tiranía siempre y cuando no se le ponga remedio. Para ello es imprescindible mostrarse contundente en las respuestas y castigos, y por supuesto no ceder ante sus caprichos momentáneos.

Las causas de todo esto residen en una sociedad cada vez más permisiva con los hijos, en los que se concede especial preferencia a los derechos que los niños tienen frente a los deberes que estos deberían cumplir.

Hemos pasado en cuestión de 50 años, de unas familias en las que lo que dictaminaba el padre “iba a misa”, a una sociedad en la que una minoría de niños trata de conseguir que sus deseos se impongan sobre las necesidades y derechos de los demás.

Para ello es necesario educar a nuestros hijos en valores solidarios y comprensivos que los lleven a practicar más la empatía y menos el egoísmo ilimitado.

 

Stop a la ansiedad

¡STOP A LA ANSIEDAD!

 Por qué STOP A LA ANSIEDAD te va a ayudar a eliminar la Ansiedad
Porque produce RESULTADOS rápidos y permanentes en el tiempo
9 de cada 10 personas que aplican Stop a la Ansiedad superan su ansiedad antes de un mes

¡Llama ahora! 948 22 96 06

Más información

 
 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies