Manejo de la angustia

Foto: Thomas Hawk(Licensed Under Creative Commons)

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Por Merlina Meiler

Hoy no es un día perfecto.   Estás ansioso.  Deseas algo con toda tu alma.  No ves el momento que llegue el momento que tanto anhelas.  O la persona que amas vive en un sitio lejano.  O estás esperando una respuesta que es muy importante para ti, sobre un trabajo, estudios u otra circunstancia realmente importante.  La ansiedad te desvela y te condiciona… ¡Alégrate!  Eres un ser humano.

Hay momentos de transición en la vida de todos nosotros en los que estamos poblados de indefiniciones, de dudas, de ansiedades. Estás esperando el resultado de un examen. O una respuesta importante. O el llamado de alguien que está lejos en la distancia pero cerca de tu corazón. Pero estas situaciones tal vez no se resuelvan hoy mismo… hay que esperar. No es imprescindible encontrar todas las respuestas que necesitas hoy mismo, hay muchas que pueden llegar en otros momentos, y todo estará bien igualmente.

La vida no es ideal, es real, hay situaciones concretas, tangibles. Tal vez una de estas situaciones sea hoy, justamente, la indefinición, el gris. No todo es blanco o negro. Solemos vernos envueltos en situaciones grises con cierta frecuencia, son inherentes al ser humano. En estos días que no son perfectos nos damos cuenta que el vaso no está siempre medio lleno… ¡a veces lo vemos medio vacío! Somos seres humanos complejos y fluctuantes, ya lo dijo Thomas Mann: “Ningún estado de ánimo puede mantenerse sin alteraciones en el transcurso de las horas”.

En lo personal, en momentos así me siento bastante aliviada. Porque no cargo con el peso que todo está en mi poder o bajo mi control, y puedo dejar que el mundo siga su curso y los acontecimientos se desarrollen en su momento justo, sincrónicamente, utilizando un término jungiano. También me angustio y me entristezco, pero sé que hoy puedo hacer cosas para sentirme más tranquila, y así estaré un día más cerca de mi objetivo o del momento de poder actuar.

Hay que ver que te sucede a ti en períodos de indefinición (tanto interna como externa) en los que tal vez sientas minada tu seguridad en ti mismo. La reflexión que me gustaría que tú hicieras aquí es la siguiente: yo creo que algo importante de los momentos de indefiniciones es el reencontrarnos con nuestra esencia como seres humanos, llenos de dudas e incertidumbres y algunas certezas, como por ejemplo darnos cuenta nuevamente que no todo está bajo nuestro control… ¿cómo te sientes tú respecto a esto? ¿Te molesta saber que una parte de lo que sucederá en tu vida no depende de ti? Aflójate, y piensa que tal vez puedas elegir experimentar otras sensaciones: asombro ante lo nuevo, alegría ante una crisis por la posibilidad de cambio que trae consigo. Es estimulante vernos en situaciones nuevas, ya que hacen que mostremos lo mejor de nosotros: los conocimientos y destrezas que hemos adquirido, tu capacidad de adaptación, de respuesta. El camino hacia el crecimiento personal sin duda incluye el aprender a vivir en días grises y momentos de transición.

Hay muchas maneras en las que puedes elegir cómo ver las cosas y sentirte cuando te embriaga un torbellino de emociones mezcladas y sientes que todo se te va de las manos. Tiene que ver con tu manera de manejar el tiempo y con el canal de percepción predominante que se activa en estas circunstancias. Si el resultado futuro o el tiempo que debes esperar te angustia o te obsesiona, prueba la técnica de puente al futuro (explicada en esta revista), visualizándote con el resultado ya obtenido en algún momento del futuro, es muy buena para aliviar tensiones y redireccionar nuestra energía positivamente.

Con respecto al canal de percepción predominante, pregúntate: ¿te cuesta ver las cosas como realmente son? ¿Tienes los ojos irritados o cefaleas? ¿Escuchas voces que te dicen cosas? ¿Son tuyas o de otras personas? ¿Qué te dicen? ¿Sientes tensión excesiva en alguna parte de tu cuerpo? ¿Cómo se manifiesta esta tensión? Si te das cuenta qué canal o canales de percepción se ponen en alerta inmediatamente, en este tipo de situaciones, concéntrate en activar más otro para aliviar la angustia. Por ejemplo, si estás con un nudo en la boca del estómago o no puedes dormir (kinestésico), ¡pon una música bonita y canta! Si escuchas voces desmoralizadoras (tuyas o ajenas), sal a correr o ponte a dibujar algo concreto (copia una pintura, por ejemplo) utilizando muchos colores.

Ten siempre en cuenta que un día que no es perfecto también puede ser un buen día… y hay mucho que tú puedes hacer para que así sea.

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