Cómo manejar a tu personal ante una crisis

Por Edith Gómez

El mundo empresarial ha dado en la última década giros de 180 grados (por no decir tumbos y vueltas en el suelo) y el mismo se ha visto en la total necesidad de pasar de una faceta que ignoraba muchas cosas (que de hecho se prestaba para ello) a ser muy minuciosos.

El problema frecuentemente no está en el cambio, sino en la mentalidad de las personas en general y del “cómo puede llegar a afectarnos”. Pues los mismos generan un miedo hacia el conocido y doloroso fracaso, el cual es necesario para el éxito.

Este profundo miedo en conjunto con las variantes, distintas y muy opuestas opiniones que a menudo representarán a los empleados, alta gerencia, directivos y junta de accionistas, puede ocasionar un caos total. Para solucionar este mal hay que conocer las 7 razones más frecuentes.

1.- Miedo al ataque

Uno de los principales problemas que se puede generar en la conciencia del trabajador puede ser el miedo que ocasiona el ser cambiado a otra sección, departamento o puesto de trabajo.

Usualmente esto es por la creencia de un mal desempeño en el cargo, malas prácticas, baja productividad, etc. Esto puede ocasionar una gran incomodidad en el trabajador y puede crear un clima de trabajo muy pesado y contraproducente.

2.- Desconfianza

El principal error que puede cometer un ejecutivo, gerente general o de área, es no tener una comunicación apropiada con absolutamente todo el personal. Se debe tener siempre presente que, aunque no se perciba, siempre hay tensión y estrés, lo cual da cabida a la paranoia.

Si los que se encuentran en un nivel bajo, intermedio y alto no tienen una comunicación asertiva, es algo que podría causar problemas de oficina, malos entendidos y ser el pie de comienzo de huelgas y demás situaciones incómodas.

3.- Ignorancia de los motivos que llevan al cambio

Todo empleado llega a un punto en que consigue su propio y -siempre que el liderazgo esté bien implementado- adecuado ritmo de trabajo.

Siempre es posible o llega a ser necesario hacer modificaciones en lo que se refiere a los procesos para acortarlos, simplificarlos o incluso reformarlos. El problema sale cuando empiezan los “yo no sabía nada”, “nadie me informó”, “¿cuándo dijeron eso?”, etcétera, etcétera y etcétera…

Es muy importante que hagas saber por todos los canales posibles, habidos y por haber a los empleados en cualquier modificación que deba hacerse y reunirlos grupos pequeños (y que preferentemente coordines a quién se lo has dicho y a quién no) para asegurar la información.

4.- Pérdida del locus de control

Es muy común que gran parte del personal (sobre todo el más adulto) de los que se encuentran a tu disposición tengan lo que se conoce como “lugar de control” y que, puedan sentirse abrumados al sentir que pierden el dominio de las situaciones que se presentan.

Si has pensado en modificar sus áreas o hay alguna capacitación que agendaste porque se cambiarán una gran cantidad de cosas, que harán que todo sea como un comienzo de cero, es muy bueno que escuches sus opiniones y puntos de vista antes.

Esto, más que un feedback para la toma de decisiones, podría ofrecerte la solución a las problemáticas o una más sencilla implementación de los cambios. Todo siempre y cuando te tomes el tiempo para canalizar todo lo que estos estén desando decir.

5.- Cultura organizacional

Esto depende en gran medida el grado de conservación que tengas en apego a tu compañía o negocio.

A lo que esto se refiere es que, generalmente un startup o empresas en pleno proceso de incubación empresarial, no tienen ningún problema ante la adaptación, inclusive, llegan a ser estos mismos los precursores de esos cambios.

El opuesto se da con compañías que, se encuentran regidas por lo que consideran su status quo, en dónde ya no solo es trabajo de llegar a convencer a los de arriba, sino de hacer un esfuerzo abismal para que se dé ese cambio en la parte más baja de la pirámide empresarial.

6.- Zona de confort personal

Todos los empleados en cierto punto pueden desarrollarla. No es quizá lo mismo que se puede plantear una persona por sí misma como ser, pero está muy encaminada la aplicación del término.

La tensión que pueden generar modificaciones en un entorno laboral (desde la distribución de puestos, nuevas maquinarias con distintas y mayor cantidad de funcionalidades, entre muchas otras cosas) puede hacer sentir a los empleados muy abatidos y que se autolimiten en muchos sentidos.

7.- Miedo a la pérdida

Es muy importante dejar en claro al personal de sus oportunidades y de las vicisitudes que los mismos pueden afrontar.

A veces un simple cambio de puesto o la maravilla de un ascenso puede hacer sentir pánico a un trabajador por razones como: perder beneficios, contacto con las personas de su anterior puesto, responsabilidades complicadas o que se escapan aún de su comprensión.

Lo importante en todos los casos es saber estimular al trabajador mediante los impulsos mentales y saber responder ante sus dudas, o mejor aún, anticiparse a las mismas antes de permitir que las mismas se conviertan en temores.

El permitirle a un trabajador estar más tranquilo por esta parte, le permitirá quitarse de encima sensaciones como las que pueden generar cuando no tienes tiempo para nada.

 

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