Eso no está bien tu hijo

Foto: Gordon(LCC)

Por Inma Miralles

Nuestros hijos necesitan unos puntos de referencia para poder relacionarse en sociedad adecuadamente. Esta tarea nunca ha sido sencilla y hoy en día tampoco lo es, ya que nos asaltan toda una serie de dudas, tales como: ¿Qué valores debo transmitir a mi hijo? ¿Cómo lo hago? ¿Lo estoy haciendo bien? Con el paso de los años ha habido grandes cambios, lo que para muchas generaciones era algo aceptado como bueno y correcto, hoy en día en muchas familias ha dejado de tener tanto sentido y se priman otro tipo de valores.

Sin embargo otra serie de valores, han sabido adaptarse al paso de los años y siguen siendo valores a tener en cuenta. Estos pueden ser por ejemplo la responsabilidad, la justicia, la laboriosidad, etc. Hoy en día se busca un equilibrio entre comportamientos éticos y valores sólidos, combinados con hijos críticos y que no sean conformistas.

Esta tarea educativa no es nada sencilla, no solo hay que enseñarles qué es correcto, sino también hacerles ver por qué determinadas actitudes no son deseables. Ya no se educa mediante la imposición y la autoridad, lo que prima es el cariño y la justificación de las cosas. En este sentido nuestros hijos parten de cero, es decir, de muy pequeños no saben distinguir qué está bien y qué no, por eso ahí es dónde entramos nosotros. Deben aprender a distinguir lo que es ético de lo que no, y actuar en consecuencia.

Es algo que irá desarrollando poco a poco, es un aprendizaje muy largo que requiere que el niño interiorice esos valores.

Es un constante ensayo ya que aprenden tanteando el terreno, así concluirán dónde está los límites impuestos por sus padres: “Papá me deja dar golpes con mi rastrillo contra la silla, pero me riñe si lo tiro al plato de puré.”

La conciencia, nos guste o no, siempre va con nosotros y nos avisa si nuestros actos han sido correctos o no. Si actuamos mal tenemos sentimientos de culpa y remordimientos, por eso procuramos actuar de manera adecuada. Esto en general es así, salvo en situaciones concretas y con aquellas personas que decimos no tienen conciencia.

¿Pero cuándo debo empezar a hacer todo esto? ¿Qué es lo que entiende mi hijo?

Para determinar qué valores son los que podemos trasmitir, hay que tener en cuenta el grado de desarrollo tanto emocional, como mental y social.

En los primeros 6 meses de vida, el bebé solo busca satisfacer sus necesidades y como no tiene noción de tiempo, no pueden esperar, tiene que ser inmediato. Algo que puede alargarse cuando ya cumplen los 7 meses, pudiendo alargar el tiempo de espera, que incluso nos ayudará a que sea él mismo quién se tranquilice siempre y cuando no sea por hambre frío o dolor.

Ya con dos años, van reconociendo que es una persona distinta a todos los demás. Es hora de emprender nuevas tareas y exploraciones. Cuando pellizcan o pegan a otros niños lo hacen por pura curiosidad, quieren saber qué ocurre, cómo reaccionan. Son muy egoístas y no son capaces de percibir cómo se siente el otro, aunque sí que entienden un “no”por respuesta. Tenemos que explicarle con tranquilidad por qué no debe hacer una u otra cosa, sin que se sienta rechazado.

Ya con 3-4 años comienzan a sensibilizarse con otros, son capaces de ver cómo se sienten los demás, aunque no de actuar en consecuencia.

Cuando ya son niños de edad escolar, desarrollan enormemente su sentido de justicia. Digo su sentido de justicia porque se basa en “ojo por ojo, diente por diente”. Lo que tú me quitas yo te quito, lo que tú me regalas yo te regalo. De ahí la importancia que tiene que los padres inculquen a sus hijos que no deben maltratar ni vejar a otros niños.

Recuerden que la conciencia empieza a desarrollarse durante el primer año de vida, un dato a tener en cuenta para que luego no sea demasiado tarde. Tenga en cuenta que los primeros pasos hacia una conciencia bien sólida, son todas aquellas orientaciones cotidianas que pueden hacer los padres: “Dale a tu prima un poco de tu merienda” o “Comparte los juguetes con tu amigo Pablo”.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
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