Los Niveles Neurológicos en la Empresa

Foto: Multipedras(licensed Under Creative Commons)

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Por L. Martin

Un día tuve un sueño. Soñé que ya nunca más era trabajador por cuenta ajena. Me había convertido en empresario. Y disfrutaba siéndolo. Bueno, era algo más que disfrutar. Era estar apasionado. Era no sentir pasar el tiempo. Era vivir aquí y ahora. Era…

Fue una visión. Una visión de una empresa diferente a todas las que había conocido y soñado antes. Un ambiente de trabajo relajado, distendido, sereno, cordial. Un grupo de personas comprometidas por contribuir a crear una sociedad mejor. Un grupo de personas autorrealizadas, alegres y sonrientes.

Una visión de relaciones empresariales de confianza, de conversaciones saludables, de negociaciones en las que las dos partes ganan. Una visión de clientes satisfechos, clientes preocupados por progresar, por contribuir al desarrollo de los suyos, por aportar lo mejor, por aprovechar todo su potencial.

Y pensé que su misión era buena, era loable. Contribuía al desarrollo de las personas y de las empresas. Y con ellas toda la sociedad se desarrollaba y progresaba.

Trabajaba para que las personas sacaran el máximo rendimiento de sus recursos. Y para aumentar sus capacidades. Su misión era facilitar a las personas la consecución de sus objetivos. Poner sus metas personales más a su alcance.

Trabajaba para contribuir a mejorar las relaciones entre empresas, para hacerlas más saludables y satisfactorias. Trabajaba para hacer de las empresas organizaciones únicas. Su misión era facilitar a las empresas el logro de resultados extraordinarios.

Desgraciadamente mi sueño no me proporcionó más información. Fue la parte consciente de mi mente la que me indicó la función: Consultoría y Formación.

Y no sé cómo fue que descubrí que el éxito de esta empresa estaba en sus clientes, en la confianza que depositaban en mi organización. Y en los logros que ellos mismos consiguieran. Y las primeras experiencias moldearon el carácter de la empresa. Descubrí lo que los clientes valoraban, y pensé que el éxito estaría en ofrecerles algo diferente, algo novedoso.

Así, casi sin darme cuenta surgieron las creencias que sustentarían los principios y valores de la empresa:

Orientación a la satisfacción del cliente
Vocación por la calidad y el trabajo bien hecho
Pasión por la investigación y la innovación
Talante alegre y desenfadado

Llegado este momento era evidente qué capacidades hacían grande a mi empresa. La capacidad de satisfacer al cliente. Su capacidad para ponerse en lugar del cliente y darle una solución adecuada a sus necesidades. La capacidad creativa para aportar soluciones nuevas allí dónde otros aplicaban modelos tradicionales. Su capacidad para contactar con la esencia de la persona y hacerla aflorar.

Un fabuloso equipo humano formaban los recursos necesarios para desplegar satisfactoriamente la función de esta singular empresa.

Un equipo humano seleccionado de acuerdo a los valores y creencias de la empresa y a la función a desempeñar por cada persona dentro de la organización. Personas elegidas según sus metaprogramas dominantes. Para contribuir a la autorrealización de los empleados. Para minimizar la rotación en la empresa. Para conseguir la calidad en el trabajo propia de quien ama lo que hace. Para lograr que la alegría y el humor estén presentes continuamente en sus trabajos. Personas orientadas a contribuir a la satisfacción de los clientes.

Fue un sueño, pero pudo ser de otra forma. Era empresario pero podía haber sido director de área, jefe de proyecto o formador. Todas las preguntas pueden ser respondidas:

  • ¿Qué visión tengo de mi trabajo?
  • ¿Cuál es mi verdadera misión en este puesto?
  • ¿Qué funciones tengo que desempeñar?
  • ¿Qué creencias me ayudan más para el desempeño de mi trabajo?
  • ¿Cuáles son los valores por los que debería guiarme en mi trabajo?
  • ¿Qué capacidades he de desarrollar para producir resultados extraordinarios?
  • ¿Qué recursos tengo que movilizar para cumplir mi misión?
  • ¿Quién puede ayudarme en mis funciones? ¿Con quién debo relacionarme?
  • ¿Qué ambientes debo frecuentar? ¿Dónde voy a desarrollar mis funciones?

Jose Luis Lashayas – Vamos a mejorar

La superación profesional como camino en la trasformación personal
Una guía de las acciones que nos llevaran a una optimización de nuestro esfuerzo encaminándolo a conseguir nuestras metas tanto dentro de nuestra empresa como en el ámbito personal. Un sendero que nos conducirá a que el nuestro éxito profesional interactúe con nuestro desarrollo y evolución personal.
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