Mentiras a edades tempranas

niñaPor Moisés Galiando

Cuando mi hija pequeña Ana tenía aproximadamente 4 años trató de hacerme creer que no había sido ella quien rompió el jarrón de porcelana china que nos había regalado su abuela en uno de sus viajes.  Con lo que ella no contaba era con que su hermana mayor se encontraba en la misma habitación que ella cuando esto sucedió, por lo que vio todo y pudo apuntar que fue la pequeña quién lo rompió y no el perro como apuntaba Ana.

Desgraciadamente nuestros hijos, nietos, sobrinos… aprenden a mentir a una edad mucho más temprana de lo que nosotros pensamos. Ya así lo pude comprobar yo con mi propia hija.

En ocasiones se apunta a que si un niño pequeño ha dicho una mentirá será porque se ha equivocado o ha confundido la realidad con la fantasía pero realmente en mucho casos lo hacen de una forma completamente deliberada y buscada.

En principio las mentiras entran dentro del lógico desarrollo de cualquier niño, simplemente deberíamos empezar a preocuparnos si esas mentiras se convierten en demasiado habituales o recurrentes en un período largo de tiempo.

Los último estudios llevados a cabo sugieren que los niños desarrollan la capacidad para mentir a una edad mucho más temprana de lo que a priori pensamos. Hasta ahora se pensaba que los niños de entre tres y seis años no eran capaces de distinguir la diferencia entre cometer un falta de forma no intencionada y decir deliberadamente algo que sea falso.

El límite aproximado se encuentra en los ocho años, a esta edad los niños y niñas empiezan a distinguir a aquellas personas que son mentirosas por haber dicho una mentira de forma consciente y aquellas personas que han dado una información pensando que era real cuando no lo era. En el primer caso, a partir de los ocho años lo tratarán de mentiroso mientras que en el segundo no.

En esta misma línea va el tema de la intención, desde muy pequeños son capaces de captar que en el fondo la intención de engañar o no es lo que cuenta. La intención de engañar a alguien sin lugar a dudas es mala.

Lo que choca al mismo tiempo es que los niños desde edades muy tempranas, entorno a los cuatro años son capaces de determinar que la intención de engañar a alguien es algo negativo. De hecho condenan la mentira con más ahínco que cuando son más mayores.

Lo que también varía de unas edades a otras son las consecuencias que ellos creen que conlleva la mentira. Y me explico. Los más pequeños piensan que mentir es malo y evitan hacerlo por el castigo que la mentira conlleva. Sin embargo cuando estos niños crecen las concepción cambia y evitan mentir por la pérdida de confianza que esto conlleva con respecto al resto, que a veces puede llegar a ser incluso irreparable.

Conforme se cumplen años la gente, en general, va siendo consciente de la importancia de la verdad, de lo contrario la convivencia sería prácticamente imposible de llevar. Además esa pérdida de confianza que lleva consigo la mentira hace que pensemos mejor en las implicaciones que todo ello conlleva.

Todos nosotros recordaremos el impacto que supuso para nosotros cuando nos contaron el cuento de Pedro y el lobo y las consecuencias que su moraleja tubo en nuestra infancia.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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