Las analogías


Las analogías más sencillas son las que están basadas en sinestesias, es decir, las que establecen cruces entre los diferentes sentidos: “una mirada dulce”, “un color vibrante”, “un calor sordo”. Las analogías forman parte de nuestro lenguaje cotidiano y la mayor parte de las veces ni siquiera nos damos cuenta de que las estamos utilizando. Decimos “en este asunto hay gato encerrado”, “tu cara es como un sol resplandeciente”, pero no somos conscientes de que eso son analogías. Damos gato por liebre. Conocemos en qué consiste un sol resplandeciente, por lo que podemos imaginarnos cómo es tu cara. Utilizamos las analogías para mejorar la comunicación y dar más información sobre un tema o para abordar un tema sin mencionarlo.

Si un cliente utiliza una analogía dentro de algunos tipos de terapia, el terapeuta denunciará la analogía como resistencia o bien, en otros enfoques, traducirá la analogía y la hará explícita. En PNL no hacemos ni una cosa ni otra, sino que aceptamos la analogía y le seguimos el juego, es decir, nos introduciremos en el mismo lenguaje del cliente y aprovecharemos la analogía para seguir profundizando en ella, seguiremos hablando de forma metafórica, sin hacer explícito el fondo significativo de la analogía.

Es bien sabido que en PNL hacemos un uso constante de cuentos, metáforas, parábolas y relatos, inventados o no, de tal forma que podemos estar hablando directamente al inconsciente de la otra persona. Si un adolescente tiene problemas de relación con sus iguales, es posible que para él sea difícil hablar sobre el tema abiertamente, pero aceptará encantado que hablemos sobre el sistema que tienen los equipos de futbol para hacer fichajes o de cómo los lobos establecen sus normas de compañerismo. Estaremos utilizando analogías que le permitirán a ese adolescente establecer un tipo diferente de relaciones sociales. En ningún caso explicitamos despues las relaciones entre las analogías y los temas directos, dejando al inconsciente de la otra persona que haga todas las conexiones posibles.

Otra forma de utilizar las analogías en PNL es eliminando los diagnósticos previos de otros terapeutas. Si nos llega una mujer con un diagnóstico de histerismo, esa mujer hará todo lo posible por cumplir todos los requisitos de la histeria. Creemos en lo que nos han dicho que tenemos que creer. Si aceptamos el diagnóstico lo más probable es que nos introduzcamos en un juego sin salida, ya que la mujer ya ha estado en tratamiento por histeria sin resultados con anterioridad. Pero si le decimos que nos parece que tiene unas dotes extraordinarias para hacer determinadas cosas que otras personas no saben hacer, rompemos el diagnóstico previo y eso nos permite introducir nuevos enfoques de solución. Una vez me trajeron a un niño de doce años con diagnóstico de “psicópata”. Inmediatamente les dije a los padres que a mi no me parecía un psicópata, sino un simple gamberro. Una psicopatía es muy dificil de curar, pero a un gamberro es muy fácil educarlo.

En PNL utilizamos mucho el recurso de “el otro dia me ocurrió tal cosa” o “una vez un amigo me dijo…” Eso son analogías metafóricas que sitúan el ejemplo fuera de la persona que tenemos al lado. Las analogías permiten abordar muchos asuntos que, de otra forma, nunca saldrían a la luz.

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