Técnicas|6 diciembre, 2007 0:00

La Transformación Circular del Sentimiento® TCS®

Sé que conscientemente podemos hacernos estas preguntas. Y conscientemente podemos encontrar respuestas, hasta cierto punto. De esto trata este breve artículo: El mecanismo de aprendizaje y desaprendizaje presente en nuestras asociaciones mentales. Concretamente en como asociamos “imágenes” y/o “audiciones” a sentimientos, y cómo estos se repiten una y otra vez ante las mismas circunstancias. Podemos encontrar comprensiones simples ante los “problemas” más complejos.

Durante un seminario que di a la Administración Pública de “Como Convertir Dificultades en Nuevas Oportunidades”, pregunté: ¿cuáles son las tres emociones primarias que cuando se generalizan a contextos inapropiados crean dificultades? La respuesta fue: El miedo, la ira, y la tristeza.

Todos sabemos que es bueno sentir miedo ante situaciones de supervivencia (nos ayuda a huir rápidamente, si es necesario). Es muy buena la ira cuando nos quieren quitar algo verdaderamente valioso (nos hace luchar para que eso no ocurra). Y cuando perdemos algo o a alguien muy querido, es bueno tener tristeza y derramar una sanas lágrimas. Pero, por ejemplo, ¿es bueno que alguien que tenga un fuerte miedo a hablar en público cuando su trabajo se lo demanda? ¿O es bueno tener un miedo fóbico a subir en ascensor, mientras vive en un undécimo piso? ¿Es bueno sentir un estallido de ira cuando el coche que va por delante no avanza mientras la luz del semáforo está en verde? ¿Es bueno sentir tristeza por uno mismo cuando no obtenemos el resultado que queremos?

Vamos a explorar en un mecanismo de aprendizaje que nos hace construir nuestras asociaciones mentales y que nos permite tener distintas actitudes ante la vida en general: la repetición de la sensación circular presente en una emoción determinada.

En el artículo que escribí para Pnlnet titulado “Palabras que impactan al cerebro”, describí el caso de un joven que fue apuñalado y arrojado desde un puente. ¿Cómo colaboré en su proceso de eliminar el Síndrome de Estrés Post-Traumático que padeció durante cuatros años a raíz de ese dramático episodio? Recordemos que los fármacos que le administraron no funcionaron ni para reducir sus síntomas. Nos vamos a detener, primero, en el mecanismo de aprendizaje con el que gracias a una fortísima emoción de miedo relacionado directamente con la supervivencia fue capaz de mantener respuestas de ansiedad y pánico durante cuatro largos años de su vida.

Prestemos atención a que el tiempo real transcurrido durante todo el dramático episodio no fue más de dos minutos. Los apuñalamientos, el ser tirado puente abajo y el arrastrarse a un rincón duraron sólo unos pocos minutos. ¿Qué pasó dentro de su mente? ¿Cómo fue capaz de construir una potente elaboración mental teñida de una terrible emoción? ¿Cómo mantuvo una serie de respuestas tan intensas a lo largo del tiempo?

Primero, el miedo intenso vivido por este joven son una serie de sensaciones fortísimas que siente en su cuerpo. Siempre cualquier emoción son unas sensaciones que se repiten una y otra vez en distintas partes del cuerpo. Luego, la mente consciente la etiqueta como, por ejemplo, miedo. Pero en realidad son sólo unas sensaciones muy desagradables en el cuerpo que se repiten una y otra vez. Reconocer esto es de vital importancia a la hora de provocar un cambio en el patrón aprendido en muy poco tiempo. Porque la nueva propuesta es cambiar ese sentimiento desde el propio sentimiento.

Mientras esta persona atraviesa la situación de dramática supervivencia que experimentó, las sensaciones que representan ese miedo intenso se repiten una y otra vez de forma vertiginosa en determinadas zonas del cuerpo y se amplifican mientras más se repiten. En cuestión de “milisegundos” y debido a la repetición de dichas sensaciones, la tensión se convierte en miedo, y este se intensifica en pavor y pánico. De ahí que mucho de lo que ve desde sus ojos y, quizá, aquello que escucha desde sus oídos queda atado a estas terribles sensaciones. Inconscientemente construye vívidas representaciones internas de aquellas escenas (asocia esas imágenes mentales al pavor) y la activación es tan intensa que aprende a generarlas una y otra vez de forma tan inconsciente como automática. Cosa que repite una y otra vez. Y en su caso: ¡generalizo esas respuestas hacia el futuro durante 4 años!

Por otro lado, neurológicamente ocurre algo análogo. Un determinado circuito cerrado de neuronas se activa una y otra vez. Cuando esto ocurre repetidamente el primer efecto es la provocación de un estado alterado de consciencia (estado de trance), de ahí que dicho estado se imprima con fuerza en la mente inconsciente y se reproduzca una y otra vez. En el caso de este sujeto, dicho circuito neuronal segregaba adrenalina. Al hacerlo repetidamente dicha química hiperactivaba respuestas fisiológicas, que al hacerlo con tanta intensidad, amplificaba el terrible sentimiento de pavor.

Este es el proceso de aprendizaje neurológico tal como nuestro cerebro y nuestra mente aprenden a responder y mantener las respuestas aprendidas, es más fácil ilustrar el proceso de “desaprender”. Esto no es otra cosa que hacer un nuevo aprendizaje utilizando el mismo mecanismo. Y es que todos los seres humanos hacemos lo mismo, nos demos cuenta de aquello conscientemente, o no.

Veremos un fragmento de la sesión. Esta intervención duró aproximadamente 40 minutos. El cambio circular de la sensación duró cinco minutos y el resto fueron sugerencias post hipnóticas para tener certeza de que el cambio se hace duradero y estable. Pudimos haber obviado el “envoltorio” de hipnosis profunda, pero debido a lo dramático de su experiencia, me pareció apropiado hacerlo así.

Ernesto: Yo sé que tú sabes que, cuando por tu mente pasas ciertos episodios, sientes un terrible pavor y una horrorosa angustia. Y tú sabes conscientemente que tratas de evitar esas malas sensaciones y que ocupas mucha energía mental en aquello. Y por mucho que te has esforzado en comprender conscientemente tu problema, eso no ha dado resultado. Ni siquiera los psicofármacos han ayudado mucho. Por tanto, llegó el momento de hacer algo nuevo. Y has aprendido con tu mente a repetir esas terribles sensaciones cuando aquel trágico episodio ocurrió hace muchos años. ¿No es así?

Sujeto: (algo nervioso) Sí.

Ernesto: Y sé que al pensar en dichos sucesos, sientes unas terribles sensaciones en tu cuerpo.

Sujeto: Sí… (Indicando con su mano el pecho)

Ernesto: Muy bien. Ahora, sé que al pensar en aquello esa sensación desagradable empieza en lugar específico del cuerpo. ¿Dónde empiezas a sentir dicha sensación?

Sujeto: En el centro del pecho.

Ernesto: … Y luego ¿para donde la diriges? ¿Hasta que lugar de tu cuerpo llega?

Sujeto: (Señala su abdomen, sus piernas y sus pies) Se mueve en todo mi cuerpo.

Ernesto: Esa sensación tan fuerte como desagradable recorre tu pecho, tu abdomen, tus piernas y tus pies. Ocupa zonas muy importantes de tu cuerpo. Y sé que durante cuatro años has estado peleando con ese sentimiento. Es el momento de hacer algo distinto. Con el propósito de encontrar paz, serenidad y seguridad. ¿Mientras piensas en esas imágenes de lo ocurrido, sientes esa sensación? Recuerda que tanto dichas imágenes como dicha sensación están en tu mente y en tu cuerpo. Todos estos elementos son tuyo y siempre están bajo tu control…

Sujeto: mmm (con gestos de pánico) sí, sí puedo.

Ernesto: Ahora quiero que muy rápidamente saques esa sensación de tu cuerpo… pon esa sensación a varios metros de distancia allí adelante… y cuando lo consigues quiero que respires muy profundamente…

Sujeto: (Visiblemente más tranquilo y después de respirar muy profundamente) Ya…

Ernesto: Ahora… esa sensación que está allí afuera se mueve una y otra vez de arriba hacia abajo… muy bien… quiero que inviertas el movimiento de esa sensación… primero allí afuera… mueves aquella sensación de abajo hacia arriba… y cuando lo consigues… respiras muy profundamente… O sea, cuando giras esa sensación en el sentido opuesto…

Sujeto: (vuelve a respirar profundamente) Ya…

Ernesto: Muy bien… mientras mantienes está sensación moviéndola en este nuevo sentido… te aseguras de introducirla dentro de tu cuerpo…. Ahora la sensación empieza en los pies…. Sube por las piernas… por el abdomen… y llega al pecho… para volver a empezar en los pies, piernas, abdomen , pecho… una y otra vez… y tómate varios segundos sintiendo esta nueva sensación…

Sujeto: (con visible estado de seguridad) Muy Bien…

Ernesto: Me pregunto, ¿qué sensación prefieres?… ¿esta o la anterior?…

Sujeto: Esta.

Ernesto: Y prefieres esta sensación… y puedes disfrutar de esta sensación… y eres capaz de disfrutar de tu propia capacidad… de transformar una sensación muy desagradable… en un nuevo sentimiento… verdaderamente agradable… ahora… cada vez que sientes la sensación en los pies… la amplificas… la haces más fuerte… mas intensa… más grande… de tal manera que sube hacia arriba esta nueva sensación cada más intensa… y duplicas su intensidad… y quintuplicas su intensidad… y memorizas esta sensación así de fuerte… así de intensa… mientras traes aquí aquella antiguas imágenes de lo que te ocurrió… y amplificas esta nueva sensación mientras más piensas en aquello que te sucedió de todas las formas distintas… porque aquellas imágenes de lo ocurrido podrían estar en el futuro ahora mientras piensas en eso mismo de siempre al amplificar este nuevo sentimiento…

Este es el fragmento que muestra la “Transformación Circular del Sentimiento®”. Con este sistema de reaprendizaje emocional, esta persona superó definitivamente toda la problemática relacionada con el síndrome de estrés postraumático. Y fue capaz de hacerlo en sólo una sesión.

Los puntos básicos a observar son los siguientes:

1. Un sentimiento descontrolado (miedo, pavor, fobia, o ansiedad), siempre esta compuesto por unas sensaciones que se repiten una y otra vez por ciertas partes del cuerpo. Es importante evocar y observar dicho circuito. En el caso del sujeto, empezaba en el pecho, continuaba hacia el abdomen, hacia las piernas y los pies.

2. Para que un determinado sentimiento sea estable, o sea que se repita una y otra vez ante determinadas circunstancias, se debe a que la sensación se repite una y otra vez por aquellas zonas del cuerpo.

3. Cuando se invierte el giro (o movimiento) de dicha sensación, siempre se siente la emoción contraria. Si en un sentido la persona es consciente que siente miedo, con el movimiento contrario la persona siente seguridad, protección, confianza.

4. Es importante que la persona amplifique la nueva sensación mientras trae conscientemente aquellos pensamientos tormentosos. Mientras más amplifica la poderosa y nueva sensación que más traiga las imágenes y o audiciones que antes evocaba el sentimiento desagradable descontrolado.

Mas allá de una estrategia o técnica para lograr un cambio, la “Transformación Circular del Sentimiento®“ es uno de los mecanismos de aprendizaje de la mente y del cerebro humano. No es el único, pero utilizado sabiamente puede lograr efectos tan inmediatos como duraderos en los sentimientos desagradables y fuera de contexto. Es un mecanismo universal, es decir que (al igual que los “movimientos oculares”) lo encontramos en todos los seres humanos independientemente de los matices culturas aprendidos.

Esto también puede verse como es una simple herramienta más que cada uno puede aplicar por sí mismo o sí misma. O ¿prefiero comprender las cosas en términos de “ello” o de “complejos de Edipo”? O, quizá, ¿recurrir a psicofármacos nada inocuos? Es sólo una alternativa ante tantas perspectivas complejas y, en muchas, ocasiones inútiles.

Parte de mi trabajo es ofrecer libertad a las personas que atiendo. Para muchas personas la libertad se la representan con cadenas rotas en el suelo. Otras personas lo hacen mirando aves volando por el cielo. Para mí, la libertad consiste en poder desaprender sentimientos desagradables ante circunstancias concretas inocuas. El firme propósito de este “desaprendizaje” es que las personas aprendamos a incrementar nuestra calidad de vida en términos de: felicidad por lo que se tiene en el presente, ilusión por alcanzar nuevos retos y seguridad ante el incierto devenir futuro.

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