La toma de decisiones

Foto: mikyr(LCC)

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Por Ricardo Ros

Los grandes dictadores de la historia (y los pequeños también) suelen imponer a las masas grandes retratos de sí mismos, de enormes dimensiones, con la finalidad de crear una referencia externa de la realidad. Algunas personas toman decisiones de acuerdo con referencias externas, basándose en la opinión ajena, mientras que otras personas toman referencias internas, de acuerdo con sus propios valores. En este artículo se establecen las diferencias entre estos dos sistemas y este artículo puede ayudar a clarificar estos aspectos tan importantes en la toma de decisiones. Por último, haremos un ejercicio.

Las personas con referencia externa suelen ser conformistas, ya que basan sus criterios en la opinión del líder, del gurú o, en sentido más positivo, del experto. No tienen opiniones propias, sino que necesitan que alguien les diga qué tienen que hacer o qué decisión tienen que tomar. Tras el Concilio Vaticano II, que abrió la Iglesia Católica a nuevos aires, muchas religiosas abandonaron sus conventos y colgaron los hábitos en el momento en que se les empezó a pedir sus opiniones. Estas personas se empezaron a sentir desprotegidas en el momento en que se les empezó a exigir que tomaran parte en las decisiones, cosa que, hasta ese momento, había hecho la Madre Superiora del convento. Se trataba de personas con referencias externas. Hasta entonces no habían tenido que pensar qué estaba bien o qué estaba mal, sus actos y normas morales estaban preestablecidas, siguiendo los preceptos impuestos por el fundador o por los superiores.

Muchas personas actúan pensando en el qué dirán los demás, si estará bien o mal visto por otros, en si su conducta encaja o no en determinadas categorías sociales, en cómo se entenderá, en si serán o no aceptados, etc. Esto son ejemplos de referencia externa.

Las personas con referencia interna, por su parte, se basan en su propia experiencia a la hora de tomar decisiones, en reflexiones personales o en sus propios valores. Tienen en cuenta la opinión de los demás o de los expertos, pero sólo como una información más a tener en cuenta, ya que tienden a asumir sus propias responsabilidades, basándose en sus convicciones morales, políticas o sociales.

Como todo en esta vida, no es ni bueno ni malo tener referencia interna o externa. Depende. Es bueno tener referencia externa si necesitamos la opinión de un experto, es mejor consultar a un buen médico y fiarse de su opinión en vez de tener que estudiar medicina. Es bueno tener referencia interna cuando alguien trata de imponernos algo. Es malo tener referencia externa si nos impide tener autonomía. Es malo tener referencia interna si nos lleva a aislarnos de los demás y dejamos de valorar otras ideas u opiniones.

Las submodalidades nos pueden ayudar a saber qué tipo de referencia utilizamos con más frecuencia. Las personas con referencia externa suelen tener representaciones visuales muy grandes de los demás y auditivamente oyen voces de otras personas que les dan órdenes o consejos. Las personas con referencia interna suelen tener representaciones visuales pequeñas y oyen su propia voz y la voz de los demás.

Ejercicio

Steve y Connirae Andreas diseñaron este ejercicio para determinar qué tipo de referencia estamos utilizando.

Paso 1. «Para empezar, debes fingir que te guías por un sistema de referencia interna. Yo te comunicaré algo y tú, gracias a tu referencia interna, serás quien evalúe mis palabras y quien decida cuál sería la reacción más apropiada. Ahora voy a darte la información anunciada:

Observa lo que experimentas al procesar esta información desde el punto de vista de tu sistema referencias interno. Recuerda que eres tú quien lo juzga y quien toma una decisión al respecto.»

Paso 2. «Ahora debes fingir, por unos momentos, que te guías por referencia externa e imaginarte brevemente que tu referencia externa soy YO. Sólo tendrás que mantener esa ficción mientras realicemos esta fase del ejercicio, recuperarás tu plena autodeterminación en cuanto hayas averiguado lo que pretendemos saber. Recuerda que por el momento YO soy tu referencia externa: sabes de antemano que todo lo que diga es cierto, como lo que te voy a decir ahora: Entrarás en mayor armonía con el universo si entonas cada mañana el Do medio, durante cinco minutos.
Observa tus experiencias al considerar esta información bajo la luz de un sistema referencias externo. ¿Qué experimentas al evaluarla y decidir tu actitud?»

Paso 3. «Examina las submodalidades que acabas de utilizar en cada una de las experiencias, en los tres canales sensoriales. Los factores más típicos son la posición, el tamaño y la luminosidad en el sistema visual, la existencia de varias voces en el auditivo y cierta tensión en el kinestésica. Analízalo atentamente para encontrar tu versión particular.»

Paso 4. «Recuerda una situación en la que te dejaste guiar por referencia externa, más de lo que te parece deseable. Por ejemplo, una circunstancia en la que seguiste el consejo de alguien, que luego se reveló poco acertado.»

Paso 5. «¿Hay algún inconveniente en que te guíes más por referencia interna en esa situación?» (Tomar en consideración los eventuales reparos.) «Sitúate de nuevo en esa época y reconstruye la representación mental que te formaste del comentario de aquella persona. Después modifícala, dándole aquellas características submodales que correspondan a tu representación personal de la referencia interna (por ejemplo, encoge la imagen alejándola y situándola en un extremo inferior del campo visual. Instala una voz crítica que examina y evalúa lo oído … )»

Paso 6. «Imagínate una circunstancia del futuro próximo en la que vayas a tropezar con el mismo problema. Créate una representación mental de lo que te vaya a decir la otra persona y comprueba si esa representación lleva los rasgos típicos de tu referencia interna.» (En caso contrario, ¡ensayar repetidamente!)


 

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