Un trastorno muy extendido, la timidez

timidezPor Milagros Vicente

El tema de la timidez es uno de esos temas en los que todas las personas podemos dar nuestro punto de vista, es algo con lo que todos nos hemos encontrado en un momento u otro de nuestra vida. Los niveles a los que llegan algunas personas son incomprendidos por otras, para las que enfrentarse, por ejemplo, a tener que pronunciar un discurso en público no les supone ningún esfuerzo.

La timidez sin duda alguna es un trastorno muy extendido, y esto se apoya así mismo en que la vergüenza se encuentra igualmente muy extendida en nuestra sociedad.

Los hay a quienes el mero echo de tener que dar su opinión en un corrillo un tanto amplio les quita el sueño. Otros simplemente creen que no son capaces de enfrentarse al público en general, y por ello no soportan tener que hablar en público.

Los casos extremos se dan con aquellas personas a las que el mero hecho de tener que relacionarse con el frutero de la esquina, con un vecino en el ascensor o con un compañero de clase para redactar un trabajo conjunto, supone un increíble esfuerzo y mal rato.

Esto incluso puede llegar a traducirse en una vida vacía. Donde las relaciones con otras personas no tienen cabida. Se deja de salir, de relacionarse con la gente, incluso se llaga a evitar a la gente.

¿Pero qué es lo que puede llevar a una persona a aislarse del mundo para encerrarse en sí misma?

¿Cómo se puede ayudar a una persona que se encuentra en esta situación?

Nuestras propias creencias juegan un papel principal en este tipo de situaciones. Son estas las que dirigen nuestros comportamientos, y a partir de aquí es donde los demás reaccionan a nuestras propias actitudes y nos confirman en nuestras ideas.

Para superar la timidez no hay otro camino más que aceptarse y valorarse interiormente, hay que ser capaz de afrontar nuestras emociones incondicionalmente y por supuesto acercándonos a los demás.

Una persona tímida teme ser observada, no se muestra tal y como es por miedo a ser ridiculizado, por considerar que su comportamiento puede ser embarazoso, humillante etc.

Hay un dicho que resume perfectamente las consecuencias de la vergüenza: “Con vergüenza ni se come ni se almuerza” o “El que quiere peces que se moje el culo”. Algo totalmente cierto.

Lo que está claro es que la vergüenza conduce al aislamiento, ya que lo único que busca esa persona es el esconderse, pasar lo más desapercibido posible, sin ser visto ni llamar la atención de ninguna de las maneras.

Generalmente cuando una persona siente vergüenza se debe a una idea preconcebida que tiene de sí mismo, en la que se cree que hay algo en uno mismo que no funciona correctamente.

Lo que prima en estas personas es la idea de un defecto en el ser. Y esto tiene bastante más peso que todas las virtudes reales que puedan poseer.


El arte de hablar en publico


F. Scott – El arte de hablar en público y tener habilidades sociales

Aunque probablemente usted no se verá precisado a ser orador y ni siquiera tendrá ocasión para ello, sin duda se le presentará alguna vez la ocasión para dirigir la palabra a un grupo más o menos numeroso de personas en diferentes ocasiones que la vida puede ofrecer: un banquete, una boda, un homenaje, etc. ¿Quien no se ha encontrado en el trance de intervenir en una conversación entre amigos, compañeros o colegas? ¿Y que tendría de raro que usted, amigo lector, tuviera que dirigir la palabra a un grupo de personas reunidas en una cena u homenaje a algún amigo o conocido? En tales casos, ¿habrá algún lector que no desee saber expresarse de modo que acredite sus méritos personales, aspirando a convencer, a gustar, a destacar, en una palabra?

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