Una separación

Por Pedro Ulloa

Tras una separación, la cantidad de sentimientos que se nos agolpan son muchos y siempre dependiendo de cada persona, se puede llegar a sentir al mismo tiempo: tristeza, aceptación, rabia, dolor, alivio, etc., sentimientos que van y vienen ya que hay días en los que te sientes indiferente, y en otro la rabia te corroe.

En la vida diaria cada persona supera las cosas de una manera y lo mismo ocurre con las separaciones, cada uno necesita hacerlo a su manera.

Una separación no se reduce a romper el compromiso desde el punto de vista legal, que en muchas ocasiones ni siquiera se ha llegado a dar, sino que incluye aspectos tan importantes como el social, financiero y emocional.

La separación la podríamos definir como un proceso de demolición que posteriormente, aunque en la mayoría de los casos nos cueste mucho, requiere de una reconstrucción.

Conlleva el evaluar muchos aspectos de nuestra vida cotidiana que ya teníamos fijos. Aspectos como puede ser el domicilio (puede ser necesaria una mudanza), la financiación (que antes se repartía entre las dos parte) y por supuesto el círculo de amigos. Es decir, se ha roto o terminado esa parte que le identificaba como una pareja.

Ahora lo que hay que buscar y conseguir es esa estabilidad o confort. En muchos aspectos, hay que rediseñar una nueva vida, se crea un espacio abierto para que cada cual tome sus decisiones, haciendo las cosas sólo para usted.

Cuando se toma la decisión de separarse, muchas de las cosas que considerábamos inamovibles, resulta que cambian a pasos agigantados, el día a día ya es diferente y por eso nos afecta tanto, se nos rompen los esquemas que ya teníamos establecidos, nos descoloca. Esta sensación de tocar fondo, nos tiene que servir como punto de partida hacia algo nuevo, que aunque al principio nos parezca terrorífico, nos abrirá una cantidad de puertas nunca imaginadas. Esa sensación de miedo inicial podemos considerarla del todo normal, está relacionada con el miedo a los desconocido que nos llega en momentos de este tipo.

Pero hay que saber aprovechar este tiempo para hacer cambios, tanto en una misma, como en la comunidad o en nuestro mundo más material. Se pueden revisar sueños, metas, invertir más tiempo en nuestros intereses, etc.

Estos primeros momentos suelen estar llenos de preguntas de las que deseamos obtener respuesta, aunque no nos satisfaga. ¿Qué es lo que hice mal? ¿Qué hubiera podido hacer diferente? ¿Hubiera cambiado la cosa si…?

Una constante en este tipo de separaciones es el shock inicial, que puede volver a aparecer en situaciones cotidianas de la vida: como cuando nos despertamos en la cama y vemos que nuestra pareja ya no está, o cuando alguien que no sabe de la ruptura nos pregunta por nuestra pareja, etc.

Lo que no está establecido es el tiempo que tiene que durar esto, depende de muchos factores. Depende del tiempo que duró la relación, de la manera en la que terminó, de la clase de persona que sea usted, etc. Se trata de un proceso individual y muy personal.

Aunque en un principio podamos sentirnos extraños antes esta nueva situación, es importante tomarse su tiempo. Escucharse a uno mismo, para ver cómo se siente realmente.

Es momento de cuidarse a una misma, y nadie más. En cierto modo es un momento de egoísmo, centrado en una misma, haciendo cosas que le llenen, simplemente porque le apetece.

Hay que limpiar las ruinas y reconstruirse bajo unos cimientos sólidos. Que le brinden tanto estabilidad como confort. Acepte la fuerte oleada de emociones que conlleva una separación, y después empiece a reconstruir su vida desde ahí. De hecho, todos esos sentimientos son buenos, ya que le ayudarán a seguir a delante.

Viva esa fase de altibajos y acabe un punto alto para partir desde ahí.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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