La presión social sobre el tímido

Foto: Moore(LCC)

Por Andres Cromo

Nadie es tímido ni en su casa,  ni consigo mismo, ni en su propio entorno, ni con su familia más cercana, ni con sus amigos de toda la vida, ni en su diálogo interno de cada día. La timidez comienza a desarrollarse cuando esa misma persona traspasa los límites de su intimidad y se adentra en los desconocidos parajes de las relaciones sociales.

La inseguridad y malestar que aquejan al tímido únicamente se manifiesta cuando se ve rodeado de extraños, o cuando menos, cuando está con gente con la que no tiene mucha confianza y a los que, a pesar de su complejo de inferioridad y subordinación, confía en no causar mala impresión.

Para una persona tímida es muy difícil dejar de pensar en sí misma. Los tímidos se toman “demasiado en serio a sí mismos”, por lo que les resulta tremendamente difícil concentrarse en cualquier otra actividad. Todo gira entorno a qué estarán pensando o diciendo de su persona aquellas personas a la que acaba de conocer.

El tímido no disfruta en una cena o en una fiesta, porque está constantemente preocupado de lo que los demás están pensando de él. No lo vive como una experiencia agradable y novedosa, sino como un reto complicado y pesado que le ha tocado vivir en ese momento…porque no ha podido encontrar ninguna excusa real con la que justificar su ausencia al acto o reunión.

También tienen serias dificultades en la esfera profesional, puesto que, muchas veces, se encuentran más preocupados por “no desentonar o descontentar”, que por “brillar o por darse a ver”.

En general, todos nosotros tratamos de causar una buena impresión en los demás porque ese es el camino para conseguir reconocimiento y aprobación social. Es normal que esto nos preocupe puesto que gran parte de lo que sentimos que somos, se lo debemos a lo que los demás piensan de nosotros mismos a lo que los demás nos dicen sobre lo que piensan y ven de nosotros.

Sabiendo lo que piensan los demás procuraremos acentuar aquellos rasgos que consideremos positivos y atenuar o disimular lo que intuimos como negativos o menos buenos.

Intentamos provocar el interés de los demás resaltando nuestras virtudes y habilidades, nuestras bondades para intentar ser atractivos para ellos y que deseen acercarse a nosotros. Así, muchos niños ofrecen sus juguetes para así atraer la atención de los demás y que se acerquen a jugar con ellos. Piensan que les va a resultar más sencillo abrirse camino con nuevas amistades con juguetes nuevos o con aquellos juguetes que sus nuevos amigos no tienen.

Sin embargo, dentro de este comportamiento generalizado de buscar el beneplácito de los demás, la persona tímida se caracteriza por buscar no tanto la aprobación de los demás, de la cual no se siente merecedor, sino por lo menos para “minimizar la desaprobación”. Su escala de valoración empieza ya de la mitad para abajo, según su propio criterio no es merecedor de más.

La presión social repercute especialmente sobre la persona tímida que tiene un bajo concepto de sí misma, que considera de manera mucho más modesta sus virtudes y habilidades. Concede mucha más importancia a sus carencia que a todas sus virtudes y capacidades.

Se puede decir que el tímido no busca tanto el éxito, la recompensa, el reconocimiento en sociedad, como atenuar el fracaso o el castigo. Esto último lo da ya como algo asumido.

Asumiendo su inferioridad, menospreciándose a sí mismos, los tímidos intentan atenuar el juicio de los demás incluso antes de que este se produzca. Son muchas veces ellos mismos los que se juzgan negativamente cuando el resto de las personas que les rodean ni siquiera le han llegado a prestar atención.

El razonamiento de un tímido es el siguiente: pienso que no valgo nada, por lo que cuando los demás lo piensen o lo expresen yo ya lo tendré asumido; nunca podrán ser más duros conmigo de lo que yo lo soy; de esta manera creo que no podrán hacerme tanto daño.

Nadie es tímido ante sí mismo, sólo ante los demás.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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