La magia de lo sencillo


Cada día vivimos situaciones problemáticas que nos hacen sentir atascados e impotentes. En este curso vamos a aprender técnicas para resolver esas situaciones problemáticas.
Muchas de esas situaciones tienen que ver con relaciones con otras personas. En estos casos hay algo más importante que todas las técnicas: mirar al otro, comprenderle, hacerle saber que le he comprendido, hacerle saber que respeto lo que piensa y lo que siente, aunque yo no lo comparta. Eso es empatía. Eso es amor.

Así empieza a veces un curso de Practitioner en PNL.

Pues bien, en su Trabajo de Practitioner, Carmen Zamora muestra una utilización correcta de las técnicas que emplea, así como empatía y dedicación a las personas junto con las que trabaja.

En el Trabajo de Practitioner Carmen presentó tres casos en los que aplicó con éxito aprendizajes de PNL. En este artículo expondremos el primer caso. En otra ocasión presentaremos los otros dos casos.

El primer caso, “Las pesadillas de Nuria”, nos muestra una manera de eliminar el miedo y la angustia que tiene Nuria (una niña de 7 años), debido a unas macabras pesadillas que se le repiten desde hace un tiempo. Carmen utilizó aquí una técnica de submodalidades: el estallido de una imagen. El seguimiento del caso 1 semana, 1 mes, y 9 meses después, confirmó el éxito del trabajo.

Los otros dos casos ilustran cómo la empatía (en el segundo caso) y el lenguaje ericksoniano de hipnosis natural (en el tercer caso) son dos herramientas sencillas y poderosas que permitieron a Carmen resolver satisfactoriamente dos situaciones difíciles con dos pacientes psiquiátricos graves. Carmen es enfermera psiquiátrica, y trabaja en un servicio de psiquiatría hospitalario.

A lo largo del presente artículo he señalado con unas letras significativas, algunas actuaciones de Carmen que muestran pericia en tres aspectos fundamentales de la PNL:

Generar motivación (M)
Generar empatía (E), y
Calibración (C).

Es una satisfacción para mí presentar una intervención como la que sigue: empática, exitosa y elegante.

Eduardo Díez – Autoestima y Canvi
Psicólogo y Trainer en PNL


LAS PESADILLAS DE NURIA

Por Carmen Zamora

Nuria tiene 7 años. Acude a mí, que soy su tía, porque le han dicho que quizás yo la pueda ayudar. Hace una semana vio una película con escenas violentas. Desde entonces ha tenido pesadillas y teme irse a dormir, porque al hacerlo se acuerda de unas imágenes que se repiten en sus malos sueños, y eso le crea ansiedad.

La madre de Nuria me comenta lo que ocurre sin que nos escuche la niña. Después indica a Nuria que me lo explique:

Nuria (N).- “Es que por las noches tengo mucho miedo, porque sueño cosas malas”.
Mientras me habla está balanceándose como fijada en una misma postura, tiene la cabeza inclinada hacia delante, y me mira de lado y de forma fija con los ojos muy abiertos, el ceño ligeramente fruncido[C]. “Mamá dice que como eres enfermera, a lo mejor me puedes ayudar”.

Programadora (P).- “Mamá sabe que he ido a un sitio donde me han enseñado las cosas que pasan en la cabeza de las personas [E]. Creo que sé como puedo ayudarte a no tener tanto miedo por las noches [M]. Si quieres vamos a la terraza, a las escaleras donde a ti te gusta sentarte y allí te ayudo un poco. Vale?” [E]

N.- “Vale”

Subimos a la terraza y nos sentamos las dos en unos escalones que hay en el suelo, mirando hacia el parque. Antes de ir a la terraza me había hablado de los detalles de sus pesadillas, pero cuando nos sentamos en la terraza necesité acompañarla más tiempo del que yo esperaba hasta que me empezó a dar de nuevo detalles de sus sueños. Noté que Nuria estaba más nerviosa a solas conmigo. Por eso decidí aumentar el nivel de empatía: mientras conversábamos, hice sincronía verbal y no verbal, la acompañaba sus gestos y también las palabras que consideraba significativas. De este modo esperaba disminuir su ansiedad y conseguir más información sobre el problema, para a continuación elegir y realizar la técnica adecuada. La conversación fue más o menos así:

P.- “Nuria, explícame que te pasa las noches que tienes mucho miedo”

N.- “Me despierto llorando porque he soñado una cosa que me da mucho miedo, entonces me voy con los papás pero igualmente veo esa cosa y lloro”.

P.- “¿Sueñas una cosa que te da mucho miedo y te despiertas llorando?”[E]

N.- “Sí”

P.- “Pues debe ser una cosa que te hace sentir muy mal, si te da tanto miedo y te despiertas llorando” [E]

N.- “Sí, me da mucho, mucho miedo”

P.- “Esa cosa que sueñas y que te da mucho, mucho miedo, ¿es siempre la misma cosa?”
N.- “Sí”

P.- “Ya sé que te costará un poco, pero es importante que me digas que es esa cosa que sueñas, porque así yo sabré más cosas del sueño y te podré ayudar mejor a hacerla desaparecer para que no te de miedo nunca más” [M]

N.- Pues primero veo a los papás y a Marcos y a Javier que les han disparado con unas pistolas, y tienen sangre, hay sangre en el suelo y ellos están muertos. Y después veo a David que le han cortado la cabeza.” (Marcos, Javier y David son los hermanos de Nuria).

P.- Lo has hecho muy bien Nuria, has estado muy valiente al decírmelo [M]. Dime, ¿estas cosas que ves y que te dan tanto miedo, ¿son como una película o como una foto?

N.- Como una foto.

P.- ¿Ahora ves la foto si cierras los ojos?

N.- Sí. Tiene los ojos cerrados tan sólo un instante, gira su cabeza hacia mí y comienza a balancearse, cosa que calibro como ansiedad importante ante la imagen. Decido ayudarla a hacer la foto más manejable mediante las submodalidades.

P.- “¿Qué ves Nuria?”

N.- “A los papás y a los gemelos muertos” Marcos y David son hermanos gemelos

P.- “A los papás y a los gemelos muertos. ¿Y cómo es de grande la foto?”

N.- “Así” Entre sus manos delimita una imagen de unos 80cm de ancho.

P.- “Ahora haremos esa foto más pequeña, ¿qué te parece?”

N.- “Sí” Y cierra los ojos un momento

P.- “Sí?… ahora te da el mismo miedo o un poco menos?”

N.- “Menos, pero da mucho miedo”

P.- “Muy bien, ya da menos miedo … [M] Pues ahora viene lo bueno [E], esta foto la romperemos en trocitos. Pero antes tienes puedes volverla a mirar y decirme si hay alguna cosa en la foto que quieras guardar antes de romperla”

N.- “No sé, … nada”
Hacemos la foto más pequeña y más manejable, para a continuación convertirla en cristal y hacerla estallar en mil pedazos. Tenemos que repetir el proceso unas 7 veces hasta que conseguimos que Nuria no vea ninguna imagen. Yo la tengo que acompañar y exagerar mucho los gestos y sonidos del estallido. Después de cada estallido comprobábamos si todavía veía la foto, y ella respondió “sí un poco” la 3ª vez; “me parece que aún un poco” la 5ª vez; y la 7ª vez ya no veía nada. La expresión de su cara también se tornó entonces más relajada: sonreía, tenía los ojos menos abiertos que antes, el ceño ya no estaba fruncido, dejó de balancearse, separaba los brazos del cuerpo y tenía una postura más distendida [C].

Había otra imagen de su hermano David con la cabeza cortada. Hicimos lo mismo. Primero redujimos la imagen a un tamaño “manejable” y después hicimos el estallido, que sólo fue necesario repetir 5 veces. Trabajando esta segunda pesadilla Nuria estaba más confiada, cosa que yo notaba porque estaba más pendiente de mis explicaciones y menos pendiente del miedo que le producía la imagen, información que recibía calibrando la expresión facial de Nuria y la disminución de la tensión en su cuerpo [C].

Mediante esta intervención de submodalidades que conocemos como el ESTALLIDO DE UNA IMAGEN Nuria dejó de tener estas pesadillas:

… cuatro días después de haber trabajado con Nuria pude hablar con su madre que me dijo que no había vuelto a tener pesadillas; también me dijo que la niña decía que de mayor quería ser enfermera como yo, para poder ayudar a la gente igual que yo había hecho con ella. Pasado un mes pregunté de nuevo a la madre de Nuria y la niña seguía durmiendo bien, … y todavía quería ser enfermera. Nueve meses después volvimos a hablar del tema … y todavía quiere ser enfermera.


Comentario técnico, por Eduardo Díez

Desde una perspectiva psicoanalítica se podría plantear la hipótesis, de que el sueño de Nuria expresa una agresividad inconsciente contra sus padres y hermanos por no recibir de ellos la atención que desea. Un tratamiento psicoanalítico pretendería ayudar a Nuria a tomar conciencia de su rabia, de sus necesidades insatisfechas, y de la ambivalencia amor – agresividad hacia sus padres y hermanos. De este modo, Nuria podría organizar y desarrollar su yo con más madurez interna. El enfoque de la PNL no pretende la toma de conciencia de los mencionados e hipotéticos sentimientos y necesidades inconscientes de Nuria.

El trabajo con PNL se orienta directamente a conseguir algo muy importante para Nuria (y por supuesto para su familia) ahora mismo: que Nuria deje de sufrir lo antes posible, que deje de tener miedo, y que pueda dormir bien por las noches.

Aunque ambos enfoques no son incompatibles sino complementarios, las personas suelen preferir (si es posible) eliminar su sufrimiento cuanto antes. Si luego el paciente lo desea, ya seguirá con el trabajo de conocimiento, desarrollo y maduración de su yo y de su mundo interno. Claro está, siempre que continúe motivado una vez que ha dejado de sufrir.


 

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