La ley de compensación

siembra

Foto: Benson(LCC)

Por Ana García

Podríamos decir que a largo plazo rige un principio de absoluta justicia. Lo que viene a ser que lo que sube, baja. Lo que sale, entra. Lo que se invierte, se recupera. Cuanto más se da, más se recibe.

Si lo que queremos es recoger una gran cantidad de y calidad recompensas, previamente deberemos incrementar proporcionalmente la cantidad y por supuesto la calidad de lo que invertimos y de la contribución que hacemos.

Si lo pensamos despacio, nos daremos cuenta de que esta ley responde a la ley causa-efecto o lo que es lo mismo, la ley del sembrador o agricultor: “recogeremos aquello que hayamos sembrado”.

La norma es muy clara y sencilla de entender, no se puede recoger nada si antes no se ha sembrado. Las cosechas son buenas gracias a la siembra, riego, cuidados, tiempo…que se le dedica a la tierra, de lo contrario no cosecharemos nada. Lo que se recolecta en el presente es lo que se sembró en el pasado.

La única forma que tenemos de cosechar una mayor cantidad, mejor calidad o incluso recoger una cosecha diferente, es en el presente sembrando mayor cantidad, con mejor calidad o incluso cambiando las semillas, de lo contrario es imposible que recojamos aquello que no hemos sembrado.

Sin lugar a dudas esta norma es aplicable a todas las experiencias humanas y por supuesto explica una buena parte del éxito y del fracaso, de la felicidad y de la desdicha.  Se trata del principio elemental de todas las actividades empresariales, para realizar productos y por supuesto diseñar servicios que la gente desea y comprará en cantidades suficientes como para compensar el coste de su introducción en el mercado.

Tanto las personas como las empresas que se dedican a la venta de sus servicios buscan nuevas fórmulas que hagan mejorar la cantidad y calidad de sus ofertas, para añadir valor a sus productos y servicios. En definitiva para satisfacer las necesidades de sus clientes mejor que la competencia.

La mejor forma de alcanzarlos es poniéndonos a su par y tratando de identificar qué hacen ellos que yo no hago para que la cantidad o la calidad de su producto sea mejor y en consecuencia sus ventas sean muy superiores a las mías.

Una vez metidos en el asunto y en relación al párrafo anterior, podríamos sacar dos conclusiones:

  1. En primer lugar debemos decidir qué es lo que queremos realmente y ya posteriormente determinar el precio que vamos a pagar para conseguirlo
  1. En segundo lugar decidiremos cuáles serán las artes, los conocimientos y cualificaciones que vamos a necesitar para cumplir con nuestros objetivos.

Tenemos que decidir qué es lo que queremos hoy, y pagar un precio por eso hoy. Se supone que mañana ya recibiremos los frutos de la inversión que hicimos ayer o antes de ayer.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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