La labor del docente

Por Ricardo Morencos

Los docentes en general han tenido que asumir la función de formación, no sólo en el plano estrictamente escolar o universitario, sino también en el laboral. La mayoría de empresas llega a la conclusión de que la labor de sus trabajadores depende, en gran medida, de su comportamiento.

Por ello, vamos a partir del siguiente esquema general:

 

 

Y lo definimos como:

Aptitudes: habilidades y conocimientos necesarios para el desempeño de una labor determinada ( Saber hacer)

Actitudes: comportamiento correcto en el ejercicio de dicha labor (Saber estar)

Ética profesional: componentes añadidos que son necesarios para determinar la profesionalidad de un trabajador.

Podríamos establecer, por tanto, este otro esquema:

 

 

En consecuencia, podríamos definir a un verdadero profesional como:

Persona que posee los conocimientos y habilidades necesarios para desempeñar la labor que tiene encomendada y que, con un comportamiento adecuado, realizará dicha tarea de la manera más correcta posible.

¿Y cuál será esa forma correcta y adecuada?

Será: La mejor que sepa hacer.

Para ello, necesitará saber, pero también actuar

Y esa actuación sólo dependerá de su comportamiento.

Vamos a centrarnos ahora en este esquema:

PENSAR – SENTIR – ACTUAR – CERRAR – REFLEXIONAR

Todo profesional con profesionalidad debe convertir su labor diaria en un actuar positivo

 

 

No se trata de realizar actuaciones intermedias. Todo profesional debe realizar siempre la mejor actuación que conozca. O, por lo menos, intentarlo.

Para ello, debe aprender que cada vez que actúa está modelando su comportamiento. Y esa modelación no consiste sino en convertir su actuar en pensar.

Cuando un actor representa una obra de teatro, realiza los siguientes pasos:

1.Estudia la obra a representar.
2.Estudia al personaje.
3.Representa su papel en la obra.
4.Termina la representación y
5.Analiza lo realizado (su actuación) y saca conclusiones.

Pero cuando estudia la obra y el personaje, lo que hace no es sino, de una forma empática, meterse dentro y procurar pensar y sentir como él. Cuando lo logre, será capaz de efectuar una actuación correcta; de lo contrario, no transmitirá lo que la obra y el personaje pretendían. Esto es modelar el comportamiento.

Actuar adecuadamente será, por tanto, hacerlo tan bien como lo habría hecho el propio personaje.

¿Qué debemos enseñar por tanto en formación?

A que cada individuo realice su mejor actuación, de forma correcta, adecuada y positiva.

¿Cómo?

Enseñándole a:

1.Conocerse a sí mismo (carácter – personalidad)
2.Quererse a sí mismo (autoestima)
3.Saber conectar con el otro/otros (Empatía)
4.Saber comunicarse (Sintonía)
5.Actuar positivamente (Modelado de conducta)

Una vez realizado este proceso, se le enseñan a procesar y asimilar actuación tras actuación para sacar las conclusiones positivas y negativas de las mismas; las positivas se refuerzan y las negativas se positivizan. Sólo así se llegará a efectuar la mejor actuación, la cual nunca será la mejor, porque siempre se tenderá a que la próxima la supere.

Este es el cambio que se ha de proponer y enseñar. Un cambio constante y superable.

¿Qué logra el profesional con todo esto?

1.Cambiar su actuar por pensar.
2.Destruir el conflicto existente entre su pensar y su actuar.

¿Qué herramientas le podemos enseñar?

 

 

 

Si una vez realizada una actuación se consiguen las metas perseguidas, se asociará la misma con una melodía, un panorama, un sabor, etc. (dependiendo del sentido dominante en cada individuo)

Bastará con que en la próxima actuación se recuerde dicho estímulo, para que la actuación que se va a realizar se convierta en positiva.

Este es el cambio que debe realizar cada individuo para convertir su Actuar en Pensar

En definitiva, todo es Cambio


Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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