La formación de conceptos

Foto: Movement Six(Licensed Under Creative Commons)

Foto: Movement Six(Licensed Under Creative Commons)

Por Steve Hopkins

Toda persona posee la capacidad para clasificar cosas que no son idénticas, pero a las que encontramos un punto de unión con el que ordenarlas y clasificarlas. Esto nos permite generalizar experiencias anteriores así como formular reglas generales para el pensamiento.

De este modo ya desde una edad bastante temprana los niños se apartan al paso de un coche, un camión o un autobús. Lo que han hecho es asimilar el concepto de que la velocidad unida a un gran vehículo nos da como resultado una combinación bastante peligrosa.

Resulta por lo tanto importante tener los conceptos bien definidos, es decir, tener claras un conjunto de características tales como la función que desempeñan, el tamaño y la forma que tienen, el color, etc. Aunque por supuesto esto no siempre es posible y en muchas ocasiones debemos hacer frente a la confusión que se nos crea ante la presentación de un objeto.

En la vida real generalmente, al no poder controlar las condiciones, la mayoría de los conceptos son mal definidos. Con esto que se quiere decir, pues que la mayoría de las características se superponen entre ellas haciendo aún más complicada la distinción entre ambas.

En estos casos los conceptos mal definidos los solemos aprender no por la definición específica, sino por la continúa experiencia en el trato con los miembros de su misma categoría.

Es decir, un niño aprenderá a distinguir la cama de sus padres de una silla, no por las definiciones y características concretas que le puedan dar sus padres, sino porque tras observar una serie de ejemplos toma las reglas del concepto y así le resulta bastante sencillo aprender a clasificarlos.

También es cierto que muchos elementos diferentes pueden llegar a encajar en una categoría de conceptos determinada, pero algunos de ellos ocuparán un lugar más claro en una categoría que en otra. Parece como si por alguna razón algunos de ellos fueran más típicos que otros.

Así por ejemplo ocurre con la fruta. Imagina que tienes que clasificar diferentes tipos de fruta según su tipicidad.

Normalmente la tendencia es a clasificar la manzana y el plátano como buenos ejemplos de fruta, mientras que el pomelo y la baya tienden a ser considerados como malos ejemplos.

Existe un nivel básico de abstracción a partir del cual dividimos las cosas en categorías. Son por supuesto este tipo de categorías las que primero aprenden los niños a la hora de nombrar o catalogar un elemento.

Con esto si vemos una mesa, al preguntar tanto a un niño como a un adulto qué es lo que ven, su respuesta más probable será una mesa. Sin embargo este elemento también pertenece a una categoría diríamos superior: es un mueble. Pero también a una categoría subordinada a la anterior, ya que también se puede tratar de una mesa de estudio o de cocina.

Lo que sí que se ha podido comprobar es que la gente clasifica mucho más rápido en categorías de nivel básico, es decir mesa. Esto lo que significa es que en nuestra vida diaria la categoría de nivel básico es la que más usamos.

Bernardo Sokner – Como hipnotizar

Todas las técnicas de hipnosis
EN ESTE CURSO APRENDERÁS:
* Cómo hipnotizar: todas las técnicas y herramientas
* La historia de la hipnosis, desde el mesmerismo hasta Erickson
* Las distintas teorías que hablan sobre la hipnosis
* Las mejores técnicas para aplicarlas a cada problema
* Cómo crear sugestiones en los demás
* Cómo aumentar la memoria y la concentración
Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies